Los efectos de las filtraciones

En días pasados trascendió que hackearon a los servidores de la Defensa Nacional, seis terabytes de información han sido publicados y una gran parte de ella es de la más alta confidencialidad, por lo que los efectos de lo acontecido pueden ser mucho más duros que lo que aparenta a primera instancia.

Lic. Marco Campos Mena

En días pasados trascendió que hackearon a los servidores de la Defensa Nacional, seis terabytes de información han sido publicados y una gran parte de ella es de la más alta confidencialidad, por lo que los efectos de lo acontecido pueden ser mucho más duros que lo que aparenta a primera instancia.

Quizás el tema más delicado es el que tiene que ver con la salud del presidente, ya que un mandatario por ley requiere ciertas condiciones de edad y salud para garantizar que su estancia en “la silla” siga su curso sin inconvenientes.

Estos inconvenientes se pueden entender como todo aquello que interrumpe o compromete la gestión presidencial, siendo el peor de los casos, la muerte del primer mandatario

Imaginemos un panorama estándar para este caso: Si el presidente llegase a fallecer, el proyecto carecería de la continuidad que solo la misma persona que lo diseñó puede darle, siendo así que, en el menor de los casos, habría un cambio de estilo, pero en la misma dirección.

Ahora incrementemos un poco el nivel de caos; Al fallecer el presidente, el liderazgo se pierde y comienza a haber choques entre partidos e ideologías incluso dentro de los mismos partidos políticos, por tanto, los procesos gubernamentales serían más complejos, pero manejables todavía.

En el peor de los escenarios realistas dentro de un rango no tan catastrófico, el poder se perdería por completo y habría consecuencias económicas, devaluaciones y fuga de capitales ante una inestabilidad gubernamental y una falta de respeto por el Estado de derecho.

Todo esto nos lleva a pensar en lo siguiente, ¿quién se podría beneficiar de estas filtraciones? ¿cómo podrían utilizarlas?

Si somos lo suficientemente mal pensados, sabremos que los intereses económicos bien pudieran estar involucrados de alguna manera y que la información está destinada a desestabilizar al país, por otro lado, bien pudiera ser el extremo opuesto y que se busque hacer de conocimiento de la ciudadanía lo que realmente sucede fuera del discurso político.

¿Qué tan capitalizable es esta información? Mucha de la información que se ha ido haciendo pública tiene que ver con los asuntos más relevantes e incluso, vale la pena decir, la oposición bien podría utilizar las mismas palabras del presidente en su contra por ser una contradicción más en el discurso.

“No mentir, no engañar…” palabras de López Obrador que bien pudieran volver a sonar fuerte, pero desde la narrativa de la oposición mientras hacen alusión al estado de salud, a la cantidad de muertes y a los contratos de las obras, esto bien pudiera ser suficiente para cambiar algunas voluntades.

Claro, también está la otra cara de la moneda, esa que hace que los seguidores incondicionales lo vean aún con más devoción, puesto que, al enterarse del estado de salud, mencionarían su admiración por seguir con un proyecto de transformación y dirigiendo un país en tales condiciones.

El futuro electoral está en una encrucijada más que interesante, el futuro de las gubernaturas e incluso de la silla presidencial estarán sujetas a una serie de pequeños, y no tan pequeños, actos de convencimiento que estarán haciendo todos los actores para inclinar la balanza, por lo que es por demás decir que cualquier pronostico pudiera considerarse como reservado hasta ver alguna tendencia que se vaya clarificando con el pasar de los días, e incluso así, me atrevo a decir, pudiera revertirse de un día para otro, como ya lo vimos con algunas voluntades en el congreso.

Sin embargo, el desarrollo de la economía, si bien paralelo, tiene un comportamiento hasta cierto punto independiente en algunos factores que podrían determinar por completo el rumbo de nuestro país.

La información revelada podría resultar en una pérdida de confianza de los inversionistas al ver un panorama más claro y esto pudiera repercutir en una debilidad del peso frente al dólar, lo cual nos traería como consecuencia una inflación mucho mayor a la que ya tenemos.

Sin duda la mentalidad del inversionista está enfocada a aprovechar cualquier información, por mínima que sea, para poder tomar la decisión en el momento correcto y así proteger su dinero, mas no por ello significa que pensarán en las consecuencias a los mexicanos o cualquier otro país del mundo, saben claramente que si no toman la decisión a tiempo, igualmente perderán su dinero y dicho país, en este caso el nuestro, igual caerá en una situación complicada, en otras palabras, la inteligencia financiera de sus decisiones bien podría hacer que en un futuro hipotético sea el rescate tras una situación compleja.

Ante la diversidad de situaciones que se pudieran dar tras estas filtraciones, solo queda mencionar que dependemos enteramente de que pequeños hilos se muevan para poder ver hacia donde se dirige el futuro, por ahora, y pese a lo que puedan decir muchos, estamos en terreno especulativo en el que podemos pensar en múltiples escenarios, pero algunos pueden ser totalmente opuestos y por ello podemos concluir que solo podríamos prepararnos para tal o cual situación, mas no saber con exactitud cuál de ellas sería.


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