LOS DINEROS HIPÓCRITAS


Por Horacio Cárdenas Zardoni

Recordamos hace algunas semanas, algunos malquerientes del senador Armando Guadiana Tijerina se le fueron al cuello criticando que hubiera organizado varios eventos en las ciudades principales del estado de Coahuila con motivo de rendir su informe legislativo. El motivo del pleito no es que hubiera decidido informar en distintos lugares, lo cual muchos legisladores coahuilenses y de otros lados hacen como medio de mantenerse vigentes entre el electorado, más que por que estén enterados de cómo se desviven por sus representados, no, el problema fue que aunado al evento político Guadiana organizó bailes en cada lugar, tres o cuatro, los cuales fueron amenizados por música en vivo.
Como sabemos, los grupos musicales suelen cobrar buen dinero, no digamos los que se contratan para eventos como el Grito de Independencia, ¿de cuánto habrá sido la factura de los Tigres del Norte, que tocaron “El jefe de jefes” para deleite del jefe de jefes de MORENA y hasta el año 2024, de todo el país, donde parte del gasto tuvo que asumirlo la presidencia de la república y la otra la oficina de la jefa de gobierno?, con todo que nadie respeta aquí los límites de gasto ni las partidas presupuestales, debió ser tan gorda para ameritar dividirla.
Pero bueno, eso son los grupos estelares que amenizan los eventos estelares, debajo de esos están los festejos de los gobiernos estatales y de los ayuntamientos, que con eso ponen a circular una enorme cantidad de dinero, todo para cumplir aquella máxima de al pueblo pan y circo, gasta un demonial, a veces de más en circo y el pan sigue escaseando. Si no fuera por esos contratos con el gobierno, quien sabe si les fuera tan bien a las agrupaciones musicales y artísticas.
Pero estábamos con lo de Guadiana, el meollo e la cuestión, fue que a la hora que le fueron los reporteros a preguntar ¿qué onda con los gastos de los eventos?, respondió bronco ¿qué?, es mi dinero ¿no?, y efectivamente, es su dinero, nadie se lo puede negar, a lo mejor es proveniente de sus negocios particulares en los que nadie debemos de meternos, o del dinero federal que se le paga por concepto de dieta, apoyos legislativos y otros subterfugios por los que sale un montón de dinero, en teoría para realizar de mejor forma su labor legislativa, pero si no, para seguir moviéndose en la grilla con vistas a otras posiciones políticas.
Ni nos acordamos de los nombres de los grupos que le imprimieron ritmo a eventos más bien aburridos, y bastante anémicos en cuanto a sustancia de trabajo electoral, porque eso que reportó Armando, no justificaba ni remotamente lo que nos cuesta mantenerlo en el senado, y no nada más a él, la gran mayoría de los legisladores pasan por el congreso sin pena ni gloria, dejando demasiado que desear, pero eso sí, cargándose de un dineral que cubrimos todos los ciudadanos, de nuestros impuestos.
Alguno de los curiosos reporteros inquirió al senador si el gasto que hacía podía ser considerado como gasto de campaña política, en su pretensión de alcanzar la nominación de MORENA a la gubernatura de Coahuila, a lo que respondió muy enojado que no, que él estaba en lo suyo, la parte de senador, y que de lo otro, ya ser vería en su momento, pero por lo pronto el colega salió regañado, pensamos que si motivo, porque a qué más que la verdad, a Guadiana Tijerina se le queman las habas por ser el candidato morenista, pensamos que por madurez, menos que a los otros, pero sí, es una constante, ya no hayan cómo posicionarse en el ánimo de los potenciales votantes, muy probablemente incurriendo, consciente o inconscientemente, en gastos anticipados, lo cual está prohibido por la ley.
Ahora que el Instituto Electoral de Coahuila dio a conocer que el proceso para la renovación de gobernador del estado tiene un presupuesto cercano a los seiscientos millones de pesos, una sustancial tajada de lo cuales se entregará a los partidos políticos para que administren las campañas, además de sus gastos ordinarios, y ya lo que quede irá a los candidatos, igual, para que lo conviertan en camisetas, gorras, banderines, saleros, suburbans, lo que sea, eso los que se lo gastan, porque también hay otros que se lo ahorran… se lo guardan… se lo quedan, pero eso es entre los candidatos de los partidos morralla, los de los partidos grandes, cada aspirante con una fortuna que para muchos les prevendría de entrar en política, ocurre lo contrario, que no es otra cosa que aventar dinero como si no se fuera a acabar.
Dicen que decía El Tlacuache César Garizurieta, que en política, ni un paso ni un peso propios, debiendo entender lo primero, que en política las cosas no se hacen porque uno tiene ganas, o bueno claro que hay que tenerlas, pero para poder aspirar a un cargo de elección popular o a una posición en la estructura de poder, hay que contar con permiso, y por eso no nos referimos a los electores, sino a quien sea que decide estas cosas en los partidos políticos o los grupos de poder. La segunda parte, la de ni un peso propio… bueno, eso no requiere mayor explicación, aunque es uno el principal beneficiario de ocupar un cargo político, con dietas, influencias, prebendas, proyección, oportunidades… ¿para qué invertir dinero de la bolsa, si puede uno sacarlo de cualquier otro lugar, el partido, el IEC o el INE, los simpatizantes, el presupuesto de la dependencia donde despacha mientras calienta motores, los cuates… de donde sea.
No sabemos ni queremos saber lo que cuesta el alquiler de un anuncio espectacular, bueno, pues Ricardo Mejía Berdeja los ha contratado por todos lados para colgar en ellos su retrato, acompañado claro, de alguna frase entre simple y bobalicona, y por supuesto para sacarle, candoroso que es uno y la autoridad, la vuela a la ley, dizque es alguna revista la que se anuncia así, ¿cuándo se ha visto en los medios de comunicación, donde lo que importa es la sorpresa del trancazo, que se publiciten que el número que saldrá dentro de seis, ocho o diez meses traerá una entrevista con el señor de moda, el policía que quiere ser gobernador?, nunca. Eso es un gasto anticipado de campaña, disfrazado sí, pero él como el principal o único beneficiario de que su imagen aparezca cada dos cuadras, tiene que responder de esa publicidad. Conste que no se le cobra, todavía, que se esté placando un par de días a la semana en las conferencias mañaneras del presidente López Obrador, ponga que eso pueda considerarse trabajo…
A lo que veníamos, es que hay una bolsa presupuestal, 595 millones o cosa así, mismos que no se han tocado, pero de que ha corrido dinero como si fuera el Nazas desbordadas las presas, es una realidad innegable, de la que más temprano que tarde tendrá que entenderse la autoridad electoral ¿cómo?, pues probablemente hasta cancelando precandidaturas o candidaturas ya dadas. Por lo pronto lo del límite y lo del presupuesto, no lo cree nadie.


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