Los asesinatos que cimbraron a la comunidad científica

Cuernavaca, 18/10/24 (Más/IA).- La comunidad científica de México y América Latina está de luto tras el secuestro y asesinato de los biólogos Laura Ortíz Hernández y Enrique Sánchez Salinas, reconocidos académicos y ecologistas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Ambos destacaban por su compromiso con la sustentabilidad y el cambio climático, y su trágica muerte ha causado consternación en diversos sectores, particularmente en el ámbito académico y ambientalista.

Laura y Enrique eran una pareja inseparable. Desde su juventud, compartieron estudios en la misma preparatoria y, posteriormente, se graduaron juntos en biología en la UAEM. No solo formaron una familia, sino que también desarrollaron carreras académicas paralelas, escribiendo libros y liderando proyectos sobre cambio climático, contaminación urbana y desarrollo sustentable. Entre sus logros, participaban en el comité organizador de la Cátedra de la Unesco en Cambio Climático de la UAEM, lo que los llevó a integrar redes de colaboración en México, América Latina, el Caribe y España.

El secuestro y asesinato de ambos ecologistas ocurrió en septiembre, cerca del campus de la UAEM, en Chamilpa, Cuernavaca. Según informes extraoficiales, su familia habría pagado un rescate, pero Laura y Enrique nunca regresaron a casa. Sus cuerpos, presuntamente, fueron hallados 37 días después en un paraje entre Huitzilac y Topilejo, aunque las autoridades de Morelos aún están a la espera de los resultados de pruebas de ADN para confirmar su identidad. La ropa que llevaban los cuerpos encontrados coincide con la que portaban los académicos en el momento de su desaparición.

La Fiscalía General del Estado de Morelos informó que tres personas, presuntamente involucradas en otro secuestro, fueron detenidas y podrían estar relacionadas con el plagio de los biólogos. Sin embargo, hasta el momento, no se han dado a conocer más detalles sobre el avance de la investigación.

Una vida de compromiso social y académico

Enrique Sánchez Salinas, quien fue director de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UAEM, era descrito por sus colegas como un hombre crítico, comprometido con las luchas sociales y con una fuerte inclinación hacia la izquierda. Participó activamente en el movimiento Por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011, encabezado por el poeta Javier Sicilia, siendo el fotógrafo oficial de las marchas y apoyando las movilizaciones de académicos y madres en busca de desaparecidos. Su compañero Fernando Mendoza lo recuerda como un hombre “crítico, aguerrido y siempre vestido con pantalón de mezclilla, botas tipo minero y sombrero”.

Laura Ortíz Hernández, doctora en biotecnología, era igualmente reconocida por su dedicación académica y su liderazgo en proyectos de sustentabilidad. Fue la impulsora del Programa de Gestión Ambiental Universitario (PROGAU) en la UAEM, y su trabajo pionero en desarrollo sustentable dejó un legado significativo en la institución. Al igual que su esposo, Laura era conocida por su humildad, inteligencia y capacidad para abordar temas complejos desde una perspectiva crítica y académica.

Su excompañero Fernando Mendoza los recuerda como una pareja inseparable y los describe como compañeros de grandes batallas, siempre juntos viajando amorosamente. Su unión, tanto en lo personal como en lo profesional, se reflejó en cada uno de los proyectos que emprendieron.

Consternación en la comunidad científica

El asesinato de Laura y Enrique ha dejado una profunda huella en la UAEM y en la comunidad científica en general.

La universidad emitió un comunicado condenando los hechos, y varios académicos han expresado su tristeza y rabia por la pérdida de dos colegas tan valiosos. Iván Martínez Duncker, investigador del Centro de Investigación en Dinámica Celular de la UAEM, escribió un emotivo mensaje en memoria de los biólogos, subrayando su legado como educadores comprometidos con la verdad y la justicia. “Les pienso desde la universidad rebelde que no esconde verdades por una quincena, porque la verdad está por encima de todo y es solo la verdad la que nos liberará del horror del mal”, reflexionó.

Por su parte, el médico Mario Rojas Alba, excandidato a gobernador de Morelos, compartió que ambos fueron sus pacientes y camaradas, y recordó sus años de juventud cuando salían juntos al campo a estudiar plantas medicinales. “Qué tristeza y qué rabia que esto pase2, lamentó.

Laura y Enrique, ya jubilados, continuaban trabajando por la sustentabilidad a través de su asociación civil Misión Sustentabilidad México (MiSuMex), la cual fundaron para seguir promoviendo el cuidado ambiental y la investigación sobre cambio climático. Su asesinato deja un vacío irreparable en el ámbito académico y científico, y su legado será recordado por sus colegas y estudiantes.

La comunidad científica de México y América Latina sigue de cerca el caso, exigiendo justicia y honrando la memoria de dos biólogos cuyo trabajo dejó una marca indeleble en la lucha por un mundo más sustentable.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo