Ginebra, Suiza, 10/03/25 (Más / IA).- Cinco años han transcurrido desde el 11 de marzo de 2020, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de covid-19. Desde entonces, el virus ha causado más de 777 millones de contagios y más de 7 millones de muertes confirmadas, aunque las estimaciones sugieren que la cifra real de fallecimientos podría ascender a 15 millones.
El impacto de la pandemia fue devastador a nivel sanitario, social y económico. El confinamiento afectó la salud mental de millones de personas, el cierre de escuelas generó una crisis educativa sin precedentes y el mercado laboral se vio gravemente golpeado. Sin embargo, en medio de la crisis, la humanidad también logró avances significativos, desde innovaciones científicas hasta transformaciones en la educación y el trabajo.
Un salto en la ciencia y la revolución de las vacunas
Uno de los mayores logros que dejó la pandemia fue el desarrollo acelerado de vacunas contra el SARS-CoV-2. En solo nueve meses, científicos de todo el mundo lograron producir inmunizadores efectivos, un tiempo récord en comparación con los plazos tradicionales.

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna marcaron un hito al utilizar ARN mensajero sintético, una tecnología que ya se investigaba, pero que la crisis sanitaria impulsó como nunca antes. “Fuimos testigos de avances tecnológicos a una velocidad increíble”, señaló Margaret Harris, vocera de la OMS. La rapidez con la que se desarrollaron las vacunas permitió la inmunización masiva y sentó las bases para futuras aplicaciones en la lucha contra otras enfermedades, como el cáncer.
El reconocimiento a estos avances se vio reflejado en 2023, cuando los científicos Katalin Karikó y Drew Weissman recibieron el Premio Nobel de Medicina por su contribución al desarrollo de vacunas de ARN mensajero.
Además, la pandemia fortaleció la capacidad global de respuesta ante brotes epidémicos. “Nuestra capacidad científica ha mejorado, nuestras plataformas son cada vez más avanzadas”, explicó Devi Sridhar, profesora de la Universidad de Edimburgo. Según la experta, ahora la pregunta no es si habrá una vacuna ante una nueva pandemia, sino “qué tan rápido podemos producirla”.
Transformaciones en la educación
El cierre de escuelas en todo el mundo tuvo efectos devastadores en la educación, especialmente en América Latina, donde aumentaron la deserción escolar y la brecha de aprendizaje. Sin embargo, la crisis también impulsó cambios en los sistemas educativos, obligándolos a adaptarse a nuevas realidades.

Mercedes Mateo, jefa de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destacó que la pandemia ha servido para repensar los sistemas educativos. Uno de los mayores cambios fue la adopción de modelos híbridos que combinan la enseñanza presencial con herramientas digitales, una transformación que antes encontraba resistencia.
El impacto de la pandemia también llevó a que los gobiernos priorizaran la educación en sus agendas. “Se instaló la idea de mantener el servicio educativo ante cualquier circunstancia”, subrayó Mateo. Además, quedó en evidencia que la escuela es mucho más que un espacio de aprendizaje: es un entorno de contención social, emocional y psicológica.
El trabajo después de la pandemia
La crisis sanitaria golpeó con fuerza el empleo, especialmente en América Latina, donde la tasa de desempleo alcanzó niveles alarmantes. Sin embargo, la recuperación fue más rápida de lo esperado. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2023 la región logró recuperar sus niveles de ocupación previos a la pandemia, lo que tomó solo ocho trimestres desde el inicio del proceso de reactivación.

“Esto es una buena noticia porque nos dice que las medidas de protección del empleo e ingresos fueron efectivas”, explicó Gerson Martínez, especialista en economía laboral de la OIT.
Pero quizás el cambio más evidente fue la consolidación del teletrabajo y los modelos híbridos en industrias que antes solo operaban de manera presencial. Si bien algunas empresas han intentado volver a la presencialidad, la pandemia demostró que es posible trabajar de forma remota sin afectar la productividad.
Otro fenómeno fue el auge de plataformas de reparto y servicios a domicilio como Uber Eats y Rappi, que crearon nuevas oportunidades laborales, aunque también plantearon desafíos en términos de regulación y derechos laborales.
Salud mental: una lección urgente
El confinamiento, la incertidumbre y la pérdida de seres queridos convirtieron la pandemia en un evento traumático para millones de personas. La OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) registraron un aumento en los trastornos de ansiedad y depresión, así como un incremento en las ideas suicidas.

“Hoy hay más conciencia sobre la importancia de cuidar la salud mental, de que no es algo separado del cuerpo, sino algo que va completamente unido”, afirmó la psicóloga Laura Rojas-Marcos.
La crisis también impulsó el desarrollo de nuevas formas de atención psicológica, como la telemedicina, que ha permitido ofrecer terapia a personas en zonas remotas o en situaciones de crisis, como soldados en conflictos bélicos.
Un estudio realizado en 2022 por GlobeScan para la BBC reveló que el 36% de las personas encuestadas en 30 países afirmaron sentirse mejor que antes de la pandemia. “Muchos declararon que pasar más tiempo con la familia y tener una mejor conexión con su comunidad y con la naturaleza tuvo un efecto positivo”, concluyó el informe.
A pesar del sufrimiento y las pérdidas, la pandemia dejó aprendizajes valiosos sobre la resiliencia y la solidaridad. “En la pandemia vimos lo mejor de la humanidad”, aseguró Margaret Harris. Mientras el mundo avanza con las lecciones aprendidas, la historia de estos años seguirá marcando el futuro.
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