Lo nuevo, litio y Alzheimer

Un estudio revolucionario encabezado por científicos de la Universidad de Harvard ha revelado que la deficiencia de litio en el cerebro podría ser una causa directa del alzhéimer, abriendo una nueva vía terapéutica para combatir esta enfermedad neurodegenerativa.

La investigación, publicada en la revista Nature y reportada en el portal México del diario El País, demostró que un suplemento con orotato de litio fue capaz de prevenir la pérdida de memoria y revertir las alteraciones cerebrales en ratones modificados para imitar el alzhéimer.

La relevancia del litio en este contexto es doble: por un lado, los investigadores constataron que sus niveles disminuyen drásticamente a medida que progresa la enfermedad; por otro, descubrieron que los depósitos de proteína beta amiloide —una de las principales responsables del daño cerebral en el alzhéimer— secuestran el litio e impiden su función natural en las neuronas. Esta interferencia puede conducir a una degeneración cerebral multisistémica. El hallazgo representa una nueva hipótesis del origen del alzhéimer y sugiere que la restauración de los niveles adecuados de litio podría mitigar el deterioro cognitivo.

El orotato de litio, compuesto por una combinación de litio y ácido orótico, mostró ser eficaz en dosis hasta mil veces menores que el tradicional carbonato de litio —usado comúnmente en tratamientos psiquiátricos para el trastorno bipolar— y, además, evita los riesgos tóxicos que suelen acompañar al litio convencional, como daño renal o convulsiones.

Bruce Yankner, neurocientífico líder del equipo de Harvard, comparó el cerebro de un paciente con alzhéimer con “un campo de batalla” donde la destrucción impide comprender el origen del conflicto. Afirmó que la deficiencia de litio podría ser precisamente el detonante inicial del caos neurodegenerativo. Los análisis realizados en el banco de cerebros de la Universidad Rush, en Chicago, reforzaron esta teoría: solo los niveles de litio estaban reducidos sistemáticamente en las muestras con alzhéimer, a diferencia de otros metales como el hierro o el cobre.

Además, estudios previos habían encontrado una menor incidencia de demencia en regiones con agua potable rica en litio, como se observó en Dinamarca con una muestra de 800,000 personas. Estos antecedentes ahora cobran sentido a la luz del nuevo hallazgo.

Pese al entusiasmo, los expertos coinciden en que no debe consumirse litio sin control médico, ya que su uso indebido puede tener consecuencias graves. El siguiente paso es llevar estos resultados a ensayos clínicos en humanos, proceso que podría tomar años pero que representa una vía prometedora.

Desde España, el investigador Javier Vitorica, de la Universidad de Sevilla, valoró que Harvard haya elegido el orotato de litio como alternativa menos tóxica y destacó la urgencia de controlar las dosis si se busca aplicarlo en humanos. “No va a ser el fármaco que cure el alzhéimer, pero puede mitigar su sintomatología”, opinó.

Por su parte, la neurobióloga Antonia Gutiérrez, de la Universidad de Málaga, subrayó que el litio podría actuar como modulador del sistema inmune del cerebro, especialmente de la microglía —las células encargadas de eliminar desechos neuronales—. Al verse afectadas, estas células pueden contribuir a la inflamación y la acumulación de proteínas tóxicas. No obstante, Gutiérrez mostró cautela: “Aún no se ha demostrado si la deficiencia de litio es causa o consecuencia del alzhéimer”.

El patólogo Alberto Rábano, director del banco de cerebros de la Fundación CIEN en Madrid, consideró el estudio como “realmente nuevo e importante”. Valoró que se haya analizado tejido humano post mortem y recordó que los actuales tratamientos aprobados, como lecanemab o donanemab, ofrecen beneficios modestos con altos costos y efectos secundarios, por lo que el litio podría ser una alternativa complementaria más accesible.

En conjunto, el hallazgo representa una bocanada de esperanza para los millones de personas afectadas por el alzhéimer en el mundo. Aunque aún queda mucho por confirmar, la idea de que una sustancia tan conocida y usada como el litio pueda jugar un papel clave en la prevención o tratamiento del alzhéimer promete redefinir el rumbo de la investigación neurodegenerativa en los próximos años.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo