Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 06/08/2026 (Más).- El obispo de Saltillo, Hilario González García, llamó a fortalecer el tejido social desde el núcleo familiar al considerar que la violencia y el deterioro de las relaciones humanas tienen su origen en problemas que comienzan en el interior de las personas y se reflejan en su entorno.
Señaló que, además de atender las condiciones externas, es necesario trabajar en la restauración personal y familiar para construir una sociedad más pacífica.
Al ser cuestionado sobre el incremento de la violencia familiar, el obispo reconoció que se trata de un problema que la región ha enfrentado desde hace varios años y que puede verse agravado por las frustraciones derivadas de las expectativas no cumplidas de quienes llegan en busca de mejores oportunidades.
Explicó que, aunque el crecimiento poblacional genera desarrollo, también puede provocar tensiones sociales cuando ese bienestar no alcanza a todos.
“Hay gente que no lo logra y hay situaciones que, en lugar de favorecer ese desarrollo tan anhelado, pues vienen frustraciones, vienen estas situaciones de violencia, de crueldad, de vicios que también se vienen arrastrando”, expresó.
González García sostuvo que la reconstrucción del tejido social debe comenzar desde el ámbito más cercano de las personas, al considerar que es difícil establecer relaciones sanas cuando existen heridas emocionales dentro de las familias. Por ello, insistió en que el trabajo debe iniciar en el interior de cada persona antes de extenderse a la comunidad.
“Hay que cuidar el tejido cordial. Si traes un corazón dividido, si traes un corazón lastimado, si traes un corazón que está destrozado, pues es bien difícil tejer buenas relaciones. Entonces hay que empezar desde lo más íntimo y luego en esos ámbitos de amor, que es como la familia”, afirmó.
El obispo señaló que la Diócesis de Saltillo impulsa acciones para atender esta problemática mediante la pastoral familiar, la pastoral juvenil, retiros y encuentros dirigidos a fortalecer la convivencia y las relaciones entre padres, hijos y matrimonios. Indicó que estas actividades se han incrementado de acuerdo con las posibilidades de cada comunidad parroquial.
Asimismo, invitó a la población a privilegiar el diálogo dentro de los hogares, al considerar que, pese al acceso a múltiples formas de comunicación, cada vez existen menos espacios para conversar de manera directa sobre los problemas y las emociones.
“A veces hay mucha comunicación, se dice, o hay muchos datos por ahí, hay muchas redes, pero a veces hay poco diálogo. No nos damos tiempo para estar tranquilos sin los aparatos, para platicar de cómo estamos, de cómo nos sentimos, de qué hay en nuestro corazón”, comentó.
Consideró que, pese a los retos sociales, la mayoría de la población mantiene el interés por salir adelante y construir una mejor comunidad, por lo que llamó a reforzar la solidaridad con quienes atraviesan situaciones difíciles para evitar que las problemáticas familiares y sociales continúen agravándose.
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