Horacio Cárdenas Zardoni
Hay cosas para las que somos negados. Por más que quiera uno aprender ciertas cosas, se nos hacen cuesta arriba. Muchas personas de edad se niegan a utilizar teléfonos celulares, tabletas o computadoras, ni hablar de usar las aplicaciones que brotan como hongos un día sí y otro también, en cada uno de esos aparatos. Dicen que se quedaron atrás, que no le entienden, que los van a descomponer…
Esto ocurre, yo creo, con cada ola tecnológica, nos pasó a nosotros con las televisiones de bulbos, aquellas con un selector de canales que nos prohibían cambiarle porque se iba a descomponer la tele… a la vuelta de los años, nunca supe que a alguien se le hubiera descompuesto su televisor por moverle al selector, de que se fundían los bulbos eso sí, o el eterno problema de acomodar la antena, sobre todo la externa, que había que subirse al techo para ‘orientarla’, mientras alguien desde dentro de la casa nos decía si se veía mejor o peor con cada giro. Luego vinieron los controles a distancia, y se acabaron las recomendaciones de no cambiar de canal, hasta los norteamericanos inventaron un nuevo verbo ‘zapping’, que no es otra cosa que la manía de picarle al cambiador buscando algo que le interese, si es que lo hay. Esto y que ya no eran tres canales, sino cien primero y luego cientos, imagínese no poder moverle porque se descompone.
Esto de la tecnología ha de ser un problema que enfrenta cada generación. Dicen las madres y las abuelas que los niños de ahora ‘nacen con un chip’, que los prepara para las redes sociales, la informática y la computarización, quién sabe cómo les vaya a los que están naciendo hoy, con la inteligencia artificial.
Pero si las cosas son complicadas para las personas y para las familias ¿qué podemos decir de difíciles que son para los gobiernos y las sociedades, sobre todo aquellas que no son precisamente homogéneas, las que tienen grandes diferencias entre los ricos y pobres, que condicionan todo, desde el acceso a la alimentación, a la educación, a la cultura. Los gobiernos suelen responder mucho más lento que los individuos, y allí precisamente radica parte de la complicación.
Todavía nos acordamos que Andrés Manuel López Obrador gobernó México con un par de principios que son de escándalo, el primero que él prefería colaboradores que fueran 90% leales y 10% capaces… por eso puso un antropólogo frente al INSABI, a un agrónomo en Petróleos Mexicanos y una bola de incompetentes en posiciones que requerían especialistas, de hecho estuvo peleado con los profesionales, ingenieros y arquitectos, a quienes no bajaba de ladrones. El otro es todavía peor, no se necesita ciencia para nada, lo decía de gobernar, pero también de todo lo demás, y llegó a decir que extraer petróleo del subsuelo era tan fácil como sacar agua de un pozo.
Luego de lo visto con la refinería de Dos Bocas, con derrames, explosiones, incendios, y otras peripecias que no salen de las instalaciones de Petróleos Mexicanos, nos ha quedado claro que, este… sí, a veces, ciertas cosas, si no es que todas, sí requieren de científicos, tecnólogos, especialistas en cada campo específico de la actividad humana, en este caso las asignadas al gobierno.
Todo esto viene a cuento porque de repente la presidenta Claudia Sheinbaum tomó la decisión de revivir lo que fue un tema tabú el sexenio pasado, el de la explotación de los hidrocarburos encerrados en roca de esquisto mediante la tecnología del fracking, traducido libremente como fractura hidráulica. ¡Cómo estará de crítica la cuestión económica gubernamental, que la fiel seguidora y guardiana del legado de AMLO se atrevió a llevarle las contras!, no hay de dónde sacar dinero, ni del petróleo que se está acabando, ni de PEMEX que es pura chatarra como empresa y como perspectiva está más que quebrada, y nadie le cree que el país se vaya a industrializar con ese modelito comunistoide que le encanta, así que el fracking…
Con esa confianza suicida que tienen los morenistas, dicen que le van a entrar con todo, y no solo eso, sino que están preparados para ello… no pudieron con el tren, ni con el aeropuerto, ni con el otro tren, ni con la refinería ¿de veras van a poder con el fracking?
Alguien en la casa me repetía cada vez que salía a la plática, seguro viendo alguna película ¿cómo es que no se les mete el agua a los submarinos?, y por más que le explicaba yo que, mira, es que la presión del aire contenida en el submarino impide que entre el agua, bueno así me lo imaginaba yo con lo que sabía de física escolar, pero ahora yo me enfrento con un problema similar: entiendo perfectamente cómo se puede hacer una perforación vertical, casi nivel López Obrador, pero cómo hacer una perforación horizontal a mil metros bajo la superficie de la tierra… eso sí que no me lo explico ni me lo imagino, ni veinte videos de youtube ni tiktok me lo han podido aclarar.
Todos tenemos nuestras limitaciones, algunos las reconocemos, otros no. Qué bueno que a México lo gobierne una científica, doctora en física creo, pero luego me brota la duda ¿si su especialidad son las estufas de leña, para apoyar la economía de la gente pobre, qué sabrá Sheinbaum de fractura hidráulica, sus costos, su impacto en el medio ambiente y su potencial económico?… pero se declaran preparados…
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