Oaxaca, 18/08/26 (Más).- Pablo López Alavez, defensor indígena de la tierra y los bosques, fue liberado después de permanecer 15 años, siete meses y 12 días en prisión, luego de que la justicia de Oaxaca redujera a la mitad la condena que le había sido impuesta y diera por cumplida la pena, aunque sin reconocer su inocencia.
De acuerdo con información publicada por El País, la sentencia de segunda instancia modificó la clasificación del delito por el que fue condenado y estableció una pena de 15 años por homicidio simple, en lugar de los 30 años de prisión impuestos inicialmente. La defensa, sin embargo, mantiene impugnada la resolución porque considera que López Alavez fue encarcelado de manera injusta.
El activista fue detenido el 15 de agosto de 2010 en su comunidad, San Isidro Aloápam, Oaxaca. Según su relato, un grupo de hombres encapuchados y armados lo interceptó sin presentar una orden de detención, lo golpeó y lo trasladó en una camioneta particular antes de que agentes de la policía estatal lo llevaran a la cárcel de Etla.
El homicidio por el que fue condenado corresponde a hechos ocurridos el 18 de junio de 2007. López Alavez sostiene que se encontraba en otro lugar cuando ocurrió el crimen y afirma que las pruebas que podían acreditar su versión nunca fueron consideradas por las autoridades encargadas del proceso.
Su caso ha sido revisado también por organismos internacionales. En 2017, el Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias concluyó que su encarcelamiento había sido arbitrario y que estaba relacionado con su labor como defensor ambiental, por lo que solicitó su liberación y la adopción de medidas de reparación.
En 2020, un grupo de relatores especiales de Naciones Unidas solicitó información al Estado mexicano sobre la compatibilidad de la prisión de López Alavez con las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Dos años antes, en 2015, la Defensoría del Pueblo de Oaxaca había documentado violaciones significativas al debido proceso.
La organización Consorcio Oaxaca, que ha acompañado al defensor durante su proceso, promovió un amparo que derivó en una resolución de un tribunal federal. El órgano jurisdiccional determinó que existieron diversas negligencias durante el juicio original, el cual había concluido en aproximadamente media hora, y ordenó reponer el procedimiento.
La reposición del proceso terminó nuevamente con una sentencia condenatoria. La resolución más reciente redujo la pena a 15 años, tiempo que López Alavez ya había cumplido, por lo que pudo recuperar su libertad. No obstante, la organización que lo representa presentó otro amparo para impugnar la sentencia, por lo que el caso todavía se encuentra pendiente de resolución en la justicia mexicana.
El defensor ha señalado que su objetivo no es únicamente recuperar la libertad, sino obtener una resolución que reconozca su inocencia y las violaciones a sus derechos humanos. “Estoy en libertad, pero nunca reconocen que soy inocente”, expresó al referirse a la resolución judicial.
López Alavez también busca que las autoridades federales y estatales le otorguen medidas de protección que le permitan regresar a San Isidro Aloápam. Después de su liberación permaneció poco tiempo en Oaxaca y posteriormente salió del país ante el temor por su seguridad, con apoyo de la organización Front Line Defenders.
Las consecuencias del encarcelamiento también alcanzaron a su familia. Su esposa, Yolanda Pérez Cruz, también defensora de la tierra, y sus seis hijos tuvieron que abandonar su comunidad debido a las amenazas. La familia se trasladó a la capital de Oaxaca, donde ha vivido en una casa prestada.
Durante los años en que López Alavez permaneció en prisión, sus hijos tuvieron que interrumpir sus estudios y comenzar a trabajar para contribuir al sostenimiento de la familia. El menor de ellos tiene actualmente 21 años, mientras que el propio defensor pasó más de una década separado de la actividad agrícola que realizaba en su comunidad.
Yolanda Pérez Cruz ha acompañado el proceso para exigir justicia desde la detención de su esposo. De acuerdo con su testimonio, durante estos años también recibió amenazas y tuvo que enfrentar las consecuencias económicas y familiares derivadas del encarcelamiento.
Para López Alavez, uno de los principales objetivos de su lucha es la defensa de los bosques y los recursos naturales de su comunidad. Durante su estancia fuera de México ha observado zonas donde la conservación ambiental forma parte de las políticas públicas y ha comparado esas condiciones con la situación que enfrenta su comunidad, donde denuncia que la tala ilegal ha continuado.
El defensor sostiene que la protección de la naturaleza debe incluir garantías para quienes trabajan en defensa del territorio. Por ello, ha pedido al Poder Judicial federal que revise su expediente y determine las posibles violaciones de derechos humanos cometidas durante su detención y proceso penal.
También ha solicitado al Gobierno federal y al estatal que lo reciban y establezcan medidas de seguridad que le permitan volver a Oaxaca. Su defensa considera que la reciente liberación no resuelve de manera definitiva el caso mientras permanezca vigente una sentencia que lo declara culpable.
Pese a los años de prisión, las amenazas y la separación de su familia, López Alavez ha manifestado que continuará con su defensa de la tierra. A otros defensores ambientales les pidió mantener la lucha y no abandonar sus actividades por las amenazas, al considerar que su trabajo está dirigido a proteger los recursos naturales para las próximas generaciones.
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