Por Carlos Ramos
La paridad de género que los partidos políticos deben cumplir en las próximas candidaturas estatales para éste 2022 y el próximo 2023 los obliga a postular en el mismo porcentaje (50%) a candidatos varones y damas.
Para este 2022, con o sin alianzas, los partidos políticos cumplieron a cabalidad para los 6 estados en disputa electoral. En 2023, sólo Coahuila y el Estado de México tendrán elecciones para renovar gubernatura.
El pasado 17 de diciembre, el Congreso del Estado de Coahuila aprobó una reforma a su Constitución Política argumentando paridad de género, en la que se establece que en la elección para gobernador en el 2023, deberá forzosamente ser candidato masculino, y para el 2029, en consecuencia, forzosamente candidata mujer.
Aprobada por la mayoría priísta (incluso por diputadas), a ésta ley que busca apuntalar al exalcalde Manolo Jiménez en sus aspiraciones políticas y evidentemente respaldado por el gobernador Riquelme se le apodó la “ley Manolo”.
Más que apuntalarlo, la realidad es que busca blindarlo en relación a la definición que el PRI nacional deberá hacer para decidir en que estado de la República propondrán candidata mujer y donde candidato varón.
Hasta ahí todo pareciera marchar conforme a la planeada sucesión, peeeeero…toda ley, si no está bien planeada, analizada y dictaminada puede traer consecuencias negativas y hasta un “efecto búmerang”, como lo que ha venido a provocar en las últimas semanas en la política coahuilense.
Resulta que, de aplicarse ésta ley (sin que haya impugnaciones basadas en la violación de los derechos políticos de las mujeres, que la tumbarían con mucha facilidad), candidatos masculinos NO podrían postularse para gobernador nuevamente…hasta el 2035!!!
Provocando un efecto búmerang entre otros precandidados masculinos que si no ven la suya para 2023, les resulta hasta sensata una operación kamikaze para buscar la candidatura através de otro partido político, o incluso de manera independiente.
Quien primero ha hecho cuentas y no desea esperarse hasta el 2035 para postularse es el diputado federal Jericó Abramo, que como parte del efecto búmerang de ésta ley consecuentemente también en las últimas semanas ha realizado señalamientos en redes sociales de injusticia y favoritismo de lo que él llama “la cúpula”, con las primeras consecuencias de divisionismo, posibles pérdidas de cuadros políticos con trayectoria, confusión y definición en la militancia y simpatizantes priístas y lo que en primera instancia dejó entrever: renunciar al PRI y buscar la candidatura a gobernador por otro partido político.
El efecto búmerang de la ley Manolo puede impactar al grado de que el PRI pierda la gubernatura.
La ley Manolo, si se hubiera estudiado a profundidad, hubiera revelado a priori no solamente provocar los efectos antes mencionados, sino también ser inútil, desde dos puntos de vista. El legal, ya que la ley puede ser tumbada por un Tribunal por violación a los derechos políticos de las mujeres (y porqué no, también de los varones) y el punto de vista político electoral, que en caso de que el PRI postule candidato varón en CDMX, obligatoriamente tendría que postular mujer en Coahuila y donde la ley Manolo nada tendría que hacer contra los lineamientos federales del INE.
Este último punto de vista desde octubre pasado se convirtió en escenario, con el pre-destape de Enrique Vargas del Villar como candidato a gobernador por el PAN en el Estado de México, sin precandidata que le haga sombra dentro de su mismo Partido.
Hace un par de semanas, tanto PRI como PAN manifestaron irán nuevamente en alianza en EdoMex. Si Enrique Vargas y el PAN consiguen sea él el candidato de la coalición, la ley Manolo no solamente estará muerta, sino que, paradójicamente, el Congreso local se verá obligado a derogarla o reformarla, para permitir la coaliación PAN-PRI-PRD postule candidata mujer.
A diferencia del gobernador Alfredo del Mazo en Edomex (quien hace 2 semanas hizo movimientos en su gabinete para darle mayor proyección a 2 mujeres y tener opciones en su baraja sucesoria), el gobernador Riquelme no da muestras de tener un plan B sucesorio en caso de de tener que proponer candidata. Entre más tiempo demore en definir, proyectar y “placear” a una precandidata mujer como un posible plan B, más difícil le sería poderle competir a Jericó Abramo o al candidato de Morena como rivales electorales.
Es mucho lo que está en juego, la supervivencia del PRI nacional, como para no tener un Plan B.
Continuaremos en próximas columnas mostrando los escenarios electorales del 2023.
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