Celaya, Guanajuato 09/04/26 (Más).- En el corazón de la ruta migratoria de La Bestia, en Celaya, se encuentra ABBA, el único albergue en México especializado en la rehabilitación de migrantes que han sufrido amputaciones debido a accidentes con el tren.
Fundado hace diez años por Ignacio Martínez, un pastor evangélico que transformó su labor religiosa en una acción humanitaria, ABBA ha sido un refugio de esperanza para aquellos que han visto su camino truncado por el imparable tren conocido como La Bestia.
Según el reportaje de Animal Político, ABBA comenzó como una pequeña iniciativa para dar alimentos a los migrantes que transitaban por la zona y, con el paso de los años, se ha consolidado como un centro integral que no solo ofrece atención médica, sino también apoyo emocional y psicológico.
Gracias a la colaboración con organizaciones como la Cruz Roja y el Instituto Guanajuatense para las Personas con Discapacidad (INGUDIS), ABBA ha logrado atender a más de 110,000 migrantes en su primera década de existencia.

De ellos, al menos 80 fueron canalizados al albergue por sufrir amputaciones o discapacidades graves durante su tránsito.
El albergue, ubicado en una casona colonial en la colonia Emiliano Zapata de Celaya, se ha convertido en un símbolo de superación y solidaridad.
Entre los migrantes atendidos está Elvis Antonio Serrato, un hombre originario de Honduras que, después de sufrir un secuestro y fracturarse el pie, encontró en ABBA un espacio donde no solo ha recibido atención médica, sino también la oportunidad de expresar su arte a través de murales que decoran las paredes del albergue.
Además de ayudar a la recuperación física, el centro de Ignacio Martínez también apoya a los migrantes en su integración social.
Elvis, por ejemplo, está en proceso de obtener la ciudadanía mexicana y utiliza su talento artístico para recaudar fondos para su cirugía.


En palabras de Elvis, la atención que ha recibido en ABBA es incomparable con la de otros lugares en México, y aunque su situación no era la que había planeado, se siente agradecido por tener una segunda oportunidad.
El testimonio de Nani, una mujer que sufrió una amputación tras caer de “La Bestia” en su camino a los Estados Unidos, refleja el impacto profundo que el albergue tiene en la vida de los migrantes.
“Nos quedamos en el camino”, lamenta Nani, pero resalta que, gracias a ABBA, ha encontrado un lugar donde recuperarse y apoyarse. Hoy en día, ella también ayuda a otros migrantes que han sufrido amputaciones, compartiendo su experiencia para que no se sientan solos.
No solo los migrantes que viven en el albergue se benefician de ABBA. La institución también está ampliando su labor al incluir un centro de derechos humanos, con el objetivo de mejorar la integración de los migrantes y combatir los discursos de odio contra ellos.
Sin embargo, a pesar de su impacto positivo, el albergue enfrenta serios desafíos financieros. La falta de fondos debido a recortes de organizaciones internacionales y la inseguridad en la región ponen en peligro la continuidad de sus servicios.
A pesar de esto, Ignacio Martínez sigue comprometido con su misión de ayudar a los más vulnerables.
ABBA, que debe su nombre a la oración «Abba, Padre», que pide apoyo divino, sigue siendo un faro de esperanza para aquellos migrantes que han perdido mucho en su tránsito, pero que, gracias al esfuerzo y apoyo de este albergue, encuentran una nueva oportunidad para caminar, tanto en sentido físico como emocional.
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