Ciudad de México, 27/09/24 (Más / IA).- La icónica cantante Chavela Vargas regresará a Garibaldi, no a través de su inconfundible voz o su emblemático jorongo rojo, sino inmortalizada en una escultura que será colocada en el Paseo de las Luminarias, el lugar que rinde homenaje a las grandes figuras de la música popular mexicana.
La estatua de ‘La Chamana’, como también es conocida, será inaugurada este domingo 29 de septiembre a las 11:00 horas, en un evento que promete ser un tributo a su legado artístico y su espíritu indomable.
Chavela Vargas, una de las voces más representativas de la música ranchera y símbolo de libertad, ocupará su lugar junto a la escultura de su gran amigo y compositor, José Alfredo Jiménez, en una de las plazas más emblemáticas de la Ciudad de México.
Esta zona, famosa por sus mariachis y su vibrante vida nocturna, fue testigo de innumerables noches de bohemia y música de la intérprete nacida en Costa Rica, quien, en sus propias palabras, amó a México y decidió ser mexicana “porque los mexicanos nacemos donde nos da la regalada gana”.
La biógrafa de la artista, María Cortina, una de las principales impulsoras del proyecto, declaró a ‘El País’: “Garibaldi fue y sigue siendo la plaza más emblemática para Chavela, así como lo es la Ciudad de México. Su legado de libertad, fortaleza y capacidad para salir adelante estará ahora mucho más presente”.

La escultura, creada por el maestro Alfredo López Casanova, captura a Chavela en su plenitud artística, con los brazos extendidos, como si estuviera lanzando un grito de libertad, una postura que recuerda su presencia magnética en el escenario.
La obra mide 2.10 metros y fue realizada en bronce mediante la técnica de modelado a la cera perdida, un proceso que llevó seis meses. López Casanova, originario de Guadalajara y autor de otras piezas emblemáticas como la del diplomático Gilberto Bosques, tuvo acceso a objetos personales de la cantante para asegurar una representación fiel. Entre estos objetos se incluyó el jorongo rojo con el que Vargas se presentaba, sus característicos botines y un medallón wixárika que los chamanes le entregaron cuando fue ungida como ‘La Chamana’.
La colocación de la estatua en Garibaldi no es casual. Chavela y José Alfredo Jiménez compartieron una amistad marcada por la música, el tequila y las largas noches en la cantina Tenampa, ubicada a pocos metros de donde ahora se erigirán sus monumentos. “Era nuestra casa, no teníamos otra. Íbamos casi todos los días… tequileando”, recordaba Chavela en su autobiografía ‘Las verdades de Chavela’. Este icónico lugar fue testigo de incontables historias que ahora regresan con fuerza a través de este homenaje escultórico.

La cantante, conocida por su voz desgarradora y por desafiar convenciones de género y estilo, falleció en 2012 a los 93 años en Cuernavaca, Morelos. Sin embargo, su legado se ha mantenido vigente no solo en México, sino en escenarios internacionales, especialmente en España, país que la adoptó en los últimos años de su carrera y donde colaboró con figuras como el cineasta Pedro Almodóvar, a quien llamaba su “esposo”. El homenaje culminará con una inscripción grabada a los pies de la estatua que recoge una de las frases más icónicas pronunciadas por Vargas durante su concierto en el Zócalo capitalino en el año 2000: “Les dejo de herencia, mi libertad”. Con esta escultura, Chavela Vargas vuelve a Garibaldi, un lugar que, al igual que ella, se ha convertido en sinónimo de música, tradición y libertad.
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