Piedras Negras, Coahuila, 25/08/26 (Más).- Decenas de boyas colocadas por el gobierno de Texas en el río Bravo para impedir el cruce de migrantes se desprendieron de la barrera flotante tras las lluvias y terminaron del lado mexicano, donde algunas personas comenzaron a desmantelarlas para extraer el aluminio y venderlo.
De acuerdo con información publicada por Milenio, las estructuras se separaron del sistema flotante después de las intensas lluvias registradas hace aproximadamente 40 días en la región fronteriza; desde entonces, parte de la barrera continúa desplazándose por el cauce del río sin que las autoridades estadounidenses hayan concretado su retiro.
Durante este fin de semana fueron observadas cerca de 100 boyas flotando a la altura del puente internacional número dos, en Piedras Negras. Cada una de estas estructuras tendría un peso cercano a una tonelada y forma parte del sistema instalado para dificultar el paso de personas migrantes a través del río Bravo.
El activista en defensa de los derechos de los migrantes Mike García informó que el desplazamiento provocado por las lluvias llevó algunas de estas estructuras hacia territorio mexicano, situación que habría sido aprovechada por habitantes de la zona para recuperar materiales que pueden ser comercializados.
“Desconozco bien los materiales de los que están hechos estos cilindros, son de espuma, plástico, pero sí tienen un esqueleto de aluminio que es de valor y me dijeron unas señoras que allá para el sur de Piedras Negras habían llegado del lado mexicano”, explicó.
Según García, algunas personas habrían comenzado a quemar partes de las boyas para separar el aluminio del resto de los componentes. El procedimiento habría generado columnas de humo negro en distintos puntos cercanos al río, lo que llamó la atención de quienes transitaban por la zona.
“Las estaban quemando para sacar el aluminio, vimos unos lugares con humo negro y no era basura, no tengo exactamente idea pero lo que supe es que el aluminio se estaba vendiendo en mil dólares”, explicó Mike García.
El muro flotante fue instalado hace aproximadamente dos años por decisión del gobernador de Texas, Greg Abbott, como parte de las medidas adoptadas por su administración para contener el cruce irregular de migrantes en la frontera con México.
Las boyas están formadas por grandes cilindros flotantes unidos entre sí y sostenidos por estructuras metálicas. Después de las lluvias recientes, una parte del sistema perdió su posición original y comenzó a desplazarse corriente abajo hasta alcanzar sectores del río ubicados del lado mexicano.
La permanencia de estas estructuras en el cauce ha permitido que algunas personas tengan acceso a ellas, particularmente en zonas donde quedaron próximas a la ribera de Piedras Negras. El principal interés estaría concentrado en el aluminio que forma parte de su estructura interna debido al valor que puede alcanzar como material reciclable.
La barrera forma parte de las medidas que Texas ha mantenido en la frontera para reducir los cruces irregulares. Durante la administración del presidente Donald Trump, las políticas migratorias fueron endurecidas y se reforzaron distintas acciones de contención en la región fronteriza.
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