Le quedó sabrosa la mano

Dijeron gubernatura y el que de inmediato se formó en la fila fue Guillermo Anaya Llamas y declaró a la prensa que quiere ser candidato por el PAN, si lo logra, lo cual es muy difícil, esta sería la tercera ocasión en la que competiría por ese cargo. Se ve que le quedó sabrosa la mano. Vamos por partes: ¿Cuál es el verdadero objetivo de Memo? ¿salvar la democracia? ¿ser un héroe de la transformación política del estado? Como dicen las malas traducciones de las series gringas: me temo que no. Su verdadera motivación pudiera ser más terrenal, más material, más tangible y tal vez hasta contable. A estas alturas del partido ya todos entendemos que definitivamente el PAN no ganaría la gubernatura en ninguna circunstancia y en ningún escenario, ni en este universo ni en un universo paralelo. Por lo tanto, el objetivo de Memo no es ser Gobernador. Ahora bien, según como pinta el verde, el PAN ni siquiera tendrá candidato, apoyará al del PRI, Manolo Jiménez, como parte de la alianza Va por México; en caso de que no hubiera alianza, sería porque en el Estado de México van a postular un candidato varón, por lo tanto, en Coahuila sería una candidata no un candidato, ergo, Anaya no podría ser abanderado del PAN.

Entonces, si no va a ser Gobernador, si ni siquiera a candidato va a llegar… ¿Por qué tanto interés? Bueno, el eterno candidato azul cree y tal vez esté en lo cierto, que aún puede obtener la simpatía de la mayoría de la militancia panista y eso lo podría en primer lugar en la lista y ¿para que quiere estar en primer lugar de una lista que no lo va a llevar a ningún lado? Para encabezar la negociación con el PRI y en particular con Manolo Jiménez y su equipo. Ese primer lugar sería la moneda de cambio, es decir: “Yo te apoyo Manolo y apoyo tu candidatura, si tu a cambio…” y ahí ya no se cual puede ser el piso o el techo de esa negociación, pero les daré un dato para que más o menos tengan una idea. Sé del caso de una consultora nacional que se encarga de toda la campaña, tierra, aire… todo es todo. Por mil millones de pesos, con este dato, estimado lector, podrá comprender por qué tanto interés es ocupar el primer lugar en la lista de negociación. Ahora bien, quien crea que esto no pasa en política, que los apoyos, las ausencias y las presencia no se intercambian por dinero, posiciones, contratos, negocios, pues si alguien cree eso, lamento decirle que es un ingenuo.

¿Sería capaz Memo de negociar su apoyo a favor de Manolo? No, que va, no creo, es incapaz de eso y si lo hace no creo que me vaya a pedir permiso, tampoco espero que cualquiera de las partes involucradas en la negociación lo difunda a los cuatro vientos; en un mundo irreal, imaginen que los electores conocieran los acuerdos que se hacen en lo oscurito, ahí les encargo. Y del buen Memo que podemos decir, pues que, en la pasada elección, en el conflicto post electoral, fue muy notoria su ausencia cuando la gente esperaba que encabezara un movimiento ciudadano y en la anterior, cuando compitió contra Rubén Moreira, también se esperaba más oposición de su parte, algo que no ocurrió.

Entre la propaganda negra que se difundió previo a la anterior elección de Gobernador, circular versiones sobre la supuesta riqueza de Anaya y también se dijo que viajo a Estados Unidos en un avión que regularmente era utilizado por un operador financiero durante el régimen de Humberto Moreira, vaya usted a saber si todo eso es cierto o falso, pero en su momento sí se publicaron datos muy precisos sobre esos asuntos. En su momento a Memo Anaya también se le vinculó con los sobornos recibidos por legisladores federales para aprobar ciertas reformas promovidas por el Ejecutivo. En fin, como dijo Jesús Reyes Heroles: “La política es como un burdel y nadie busca la santidad en una casa de citas”.


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