Ciudad de México, Ciudad de México, 09/06/26 (Más).- La relación entre México y Estados Unidos mostró en los últimos días una reducción significativa en el tono de confrontación pública que había marcado los intercambios recientes entre ambos gobiernos. Tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como la Embajada estadounidense moderaron sus mensajes, dejando atrás las declaraciones más ríspidas de la semana pasada para dar paso a expresiones centradas en la cooperación bilateral, la seguridad compartida y los intereses comunes entre ambas naciones.
El cambio discursivo se hizo evidente luego de que el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, difundiera un mensaje en el que destacó que ambos países son “vecinos y socios” y afirmó que “Cuando uno se ve amenazado, el otro siente el impacto. Cuando uno prospera, prosperamos juntos”, un tono muy distinto al que prevalecía días antes durante los intercambios públicos relacionados con la lucha contra el narcotráfico y la soberanía nacional.
La semana anterior estuvo marcada por declaraciones que evidenciaron tensiones diplomáticas. El 1 de junio, Johnson había señalado que “La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, al advertir sobre los riesgos de politizar el combate al crimen organizado. La respuesta de la presidenta Sheinbaum fue inmediata al recordar que “es importante que los embajadores se queden en el tema de la colaboración; deben ser respetuosos de los asuntos internos de los países”, reafirmando la postura mexicana de defensa de la soberanía nacional.
El endurecimiento del discurso coincidió con un contexto particularmente delicado en la relación bilateral, luego de que autoridades estadounidenses formularan acusaciones contra diversos funcionarios mexicanos por presuntos vínculos con el narcotráfico. A ello se sumaron señalamientos sobre posibles actitudes injerencistas por parte de Washington y cuestionamientos desde México sobre el uso político de la relación bilateral en el contexto electoral estadounidense.
Sin embargo, el lunes 8 de junio la Secretaría de Relaciones Exteriores informó sobre una llamada de trabajo entre el canciller Roberto Velasco y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. La dependencia mexicana calificó la conversación como cordial y respetuosa, destacando que ambas partes reiteraron su disposición para mantener la cooperación en áreas estratégicas como seguridad, migración y comercio.
El cambio de tono también se produce en momentos en que funcionarios estadounidenses han reconocido públicamente los resultados alcanzados por México durante la administración de Claudia Sheinbaum en materia de combate al crimen organizado. Recientemente, autoridades de seguridad de Estados Unidos han destacado una colaboración más estrecha con el gobierno mexicano, señalando avances en el intercambio de información, acciones conjuntas contra organizaciones criminales y resultados concretos en materia de decomisos y detenciones vinculadas al tráfico de drogas.
Como parte de este acercamiento, Ronald Johnson informó además sobre una reunión sostenida en Washington con el secretario de Marina de México, Raymundo Morales Ángeles, y con el comandante interino de la Guardia Costera estadounidense, Kevin Lunday, encuentro enfocado en fortalecer la cooperación marítima entre ambos países frente a amenazas relacionadas con el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
El embajador estadounidense también respaldó sus mensajes de cooperación con cifras sobre los resultados obtenidos durante los últimos meses. Según sus datos, las muertes por sobredosis en Estados Unidos disminuyeron 35 por ciento hacia finales de 2025, mientras que las incautaciones de droga en la frontera se redujeron 50 por ciento. Paralelamente, destacó que las autoridades mexicanas incrementaron significativamente sus aseguramientos, incluyendo el decomiso de 65.5 toneladas métricas de droga en operaciones marítimas y el desmantelamiento de más de dos mil 300 laboratorios clandestinos.
En materia de extradiciones, Johnson señaló que México ha realizado decenas de transferencias de personas requeridas por la justicia estadounidense desde el inicio de la actual administración norteamericana, lo que ha sido presentado por Washington como una muestra de la cooperación bilateral existente en temas de seguridad.
Pese al ambiente de distensión observado durante los últimos días, persisten diversos temas pendientes en la agenda bilateral. Ninguna de las partes informó acuerdos específicos derivados de la conversación entre Velasco y Rubio, ni se ofrecieron detalles sobre asuntos sensibles como las acusaciones contra funcionarios mexicanos, los debates sobre soberanía nacional o las diferencias en torno a las políticas migratorias impulsadas por el gobierno estadounidense. Por ahora, el cambio más visible se encuentra en el lenguaje utilizado por ambas partes, que pasó de los reclamos públicos y los señalamientos directos a mensajes que privilegian la colaboración y la búsqueda de objetivos compartidos.
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