Por Horacio Cárdenas Zardoni
¿Cómo llegamos de la más alta actividad del ser humano, que decía Aristóteles que era la política, a que en la guerra, en el amor y en la política todo se vale?, bueno, entre la antigüedad clásica y la situación actual tuvo que aparecer un Nicolás Maquiavelo para decir que el fin justificaba los medios, y eso era válido tanto para príncipes como para dictadores de línea dura, tiranos de línea blanda, y toda la sarta de bufones que en uno u otro momento de la historia han medrado de la política, unos en calidad de gobernantes, que necesariamente son pocos, en comparación con el conjunto de ciudadanos que gobiernan en sus respectivos países, y los que sí son muchos, los que quisieran llegar al poder, por lo menos disfrutar de una parte de este, mientras más sustanciosa, sobre todo en lo económico, mejor.
Regresando a lo de que en política todo se vale, en el actual proceso electoral que vive, o que padece Coahuila por estricto cumplimiento del calendario democrático, que no por gusto de nadie en concreto, más de los que, claro, quieren desplazar a los que actualmente mandan o legislan, hemos visto demasiadas cosas, que en nuestra encallecida percepción de la sociedad contemporánea, preferiríamos poder obviar o ya en último caso, olvidar, pero pocos tienen ese privilegio, de borrar de su mente tanta sandez.
Podríamos comenzar por donde quisiera y acabar igual, y no nos bastaría este espacio para enumerar, mucho menos detallar y dar la nota de color para cada una de las cosas que ponen en riesgo la aseveración de que el ser humano es un animal racional, más bien demuestran que se guía por las vísceras, descontando entre ellas al cerebro.
¿Qué llevó a Ricardo Mejía Berdeja a traicionar al Movimiento de Regeneración Nacional, que lo había encumbrado hasta ocupar una subsecretaría de estado, posicionándose como el político coahuilense de más altos vuelos en el sexenio de la cuarta transformación?, sus vísceras, su ambición descontrolada, su desprecio por las formas y reglas del sistema político, que aunque el presidente y líder del morenismo Andrés Manuel López Obrador diga que no son iguales que nadie que haya caminado por la tierra, lo cierto es que exige lealtad por encima de cualquier cosa, ni más ni menos que cualquier otro gobernante que lo haya precedido. Mejía Berdeja no tiene la virtud de ser agradecido, a lo largo de eso que él llama su carrera política, han sido muchos los que le han tendido la mano, de la cual se ha columpiado, para llegar a otra posición, la mayoría de las veces en otra opción política, consumando la traición de la que le venimos hablando.
Hasta el momento no se ha topado con nadie que sea más vengativo de lo que él es traidor, si no ya le hubieran puesto un alto, como a otros políticos, incluso algunos a los que han cancelado permanentemente. Ha corrido con suerte, o con la astucia que no se le puede negar, ha corrido riesgos calculados, que no le han fallado, hasta el momento.
Con el presidente de la república no ha cruzado lanzas Mejía Berdeja hasta el momento, a lo mejor reconoce que esa línea no la debe de cruzar. De hecho en su campaña ha utilizado referencias a la difusa Cuarta Transformación, de la que se dice único representante verdadero. Se especula que hubo por lo menos alguna entrevista, y más de una llamada con el secretario de gobernación y aspirante a la presidencia Adán Augusto López, quien le habría pedido que se bajara de la contienda, y más importante eso, que se sumara a la candidatura de Armando Guadiana Tijerina, a todo lo cual habría contestado que no, en su estilito tan particular, respondiendo que un segundo lugar no se suma a un tercer lugar, en todo caso esperaría lo contrario, que fuera el senador con licencia y candidato “único” de MORENA, el que se sumara a sus aspiraciones de gobernar Coahuila.
Trepársele a las barbas al secretario de gobernación nunca ha sido algo recomendable, pero bueno, ellos son diferentes, y sabrán a qué se exponen, pero con quien no han existido esa clase de contemplaciones, es más, contemplaciones de ninguna clase, aun las más elementales, es para con el dirigente nacional de MORENA, Mario Delgado, a quien le ha dirigido Mejía Berdeja, en público, en privado y en su cara, las palabras menos diplomáticas y políticas que se puedan escribir sin que nos censuren. Pero no solo él, sino que sus seguidores, específicamente su esposa e integrantes de su equipo, nada más faltó que llegaran a los golpes, a los arañazos y las mordidas contra el líder partidista, en concreto hablamos de cuando se terminó el último debate organizado por el Instituto Electoral
Se han dicho de qué se van a morir, se han calificado como lo más vil de la especie humana, y descalificado como políticos, hablamos de los de MORENA para con los del PT y de regreso, los del PT hacia los de MORENA, y de parte de este, también ha habido sus raspones para con los del partido Verde. Mario Delgado incluso llegó a amenazar a la dirigencia nacional de ambas fuerzas políticas, con que si no había apoyo de sus institutos, sus candidatos y sus simpatizantes para Guadiana Tijerina, lo que estaba en riesgo era, es, la alianza entre los tres para la elección presidencial del año 2024. Solo le faltó decir, o a lo mejor sí lo dijo, que estaban dejando de lado lo más, la grilla de grandes ligas, por lo menos, la elección de uno de los estados más alejados del centro de poder, con poca influencia política, y con relativo escaso presupuesto. Manita de puerco combinada con una doble Nelson, pero no le funcionó a Delgado.
Lo que nos sorprendió, mucho, y que solo entendemos a la luz de lo dicho al principio, de que en política todo se vale, es que todavía la semana pasada Mario Delgado volvió a llamar a mejía Berdeja y a Lenin Pérez para que se sumaran a la candidatura de Armando Guadiana. Lo hizo en un momento en el que las declinaciones ya no eran válidas, en que las boletas a usar en la elección del domingo ya estaban impresas y en trámite de repartirse a los comités distritales, y en el que los votantes que simpatizaran con el verde o con el PT, se verían obligados a votar por MORENA, con lo que los sufragios no se contabilizarían para su partido, con lo que hasta el registro estarían poniendo en riesgo. Y se dio la misma respuesta, nada de nada, ¿quieren sumarse?, acá los esperamos.
Es triste, es enojoso, ver que en la política como se hace en México, no hay reglas, y si las hay, no se respetan. No hay sentido de lo moral, ni de lo que es decente, son capaces de lo que sea, con tal de hacerse de un trozo de poder, algunas veces se les hace, y otras dan tanta vergüenza ajena, que solo ganan el sufragio del desprecio. En ese punto estamos, esperemos ya no oír nada más al respecto, y que les sirva de lección, aunque sabemos que para esta clase de gente, estamos pidiendo demasiado. Hasta los que están en ese trance, deberían saber ahogarse sin patalear.
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