Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
Leo un dato que me parece algo preocupante, nuestro estado ocupa un nada honroso quinto lugar en divorcios, el año pasado en Coahuila se registraron 7,185 divorcios. Nuestro estado se destaca a nivel nacional por tener una de las tasas más altas: por cada 100 matrimonios hay 50.9 divorcios. Esto representa 3.12 separaciones por cada mil habitantes mayores de edad. Hay también un alto número de madres solteras, el 11% del total de madres registradas, esto representa alrededor de 92 mil mujeres; situando a la entidad en los primeros lugares a nivel nacional en este rubro.
Y vaya que esto no es un problema menor, puesto que muchos de estos casos ponen a la mujer en franca desventaja ante problemas colaterales del cuidado de los niños y peligros para ellas mismas. Al no tener pareja, tienen que trabajar a veces con horarios difíciles y si no tienen quién les cuide a los niños los dejan a cargo de familiares que no les darán el trato adecuado y en el peor de los casos los maltratarán, o conocen a otras parejas, pero no a todas les va bien, hay abandono, maltrato psicológico, económico o en el peor de los casos físico.
Hoy a las leyes vigentes se le han tenido que adicionar artículos que defienden única y exclusivamente a las mujeres y vaya que no estamos en contra de que las leyes protejan mejor a las mujeres, todos tenemos madre, esposa o hijas que queremos cuidar. Estas nuevas leyes y reformas a favor de las mujeres se centran en el endurecimiento de penas contra la violencia de género. Se aprobaron 17 ordenamientos legales, se estableció la perspectiva de género obligatoria en la impartición de justicia y se creó la Secretaría de las Mujeres.
De estas nuevas leyes destacan las siguientes: Ley Olimpia impulsada por Olimpia Coral y son un conjunto de reformas que sancionan penalmente de 3 a 6 años de prisión, por la difusión de contenido íntimo sexual sin consentimiento a través de medios digitales. Ley Malena promovida por la activista y saxofonista Malena Ríos que sobrevivió a un ataque con ácido: esta ley tipifica los ataques con ácido y agentes químicos como tentativa de feminicidio, garantizando una penalidad de 8 a 12 años y reparación del daño. Ley Monse, por Monserrat Bendimes, joven asesinada en Veracruz: esta ley Impulsa reformas a los Códigos Penales Estatales para sancionar a familiares o personas cercanas que encubran a feminicidas, castiga a quien ayude al agresor con 2 a 8 años. Ley Alina, por Alina Narcizo, policía de Tijuana que asesinó a su pareja en defensa propia: Reforma los Códigos Penales para reconocer la legítima defensa en casos donde mujeres que han sufrido violencia familiar ejercen fuerza letal contra sus agresores. Ley Ingrid, por Ingrid Escamilla, joven que fue asesinada y policías filtraron sus fotografías post mortem, quedó prohibido que se difundan imágenes de cadáveres o víctimas. Ley Valeria, inspirada en Valeria Macías y va contra el acecho o acoso de manera insistente y propone de uno a cuatro años de prisión.
Aunque a veces hay leyes, como la de Violencia Vicaria que van en contra (quizá sin proponérselo) de los propios hijos, ya que esta ley es un tipo de violencia de género, donde una persona -generalmente el padre- (SIC) daña física, psicológica o patrimonialmente a una mujer utilizando a sus hijas e hijos como medio o instrumento para causarle el máximo sufrimiento posible. ¿Y cuando es al revés, y es la mujer la que utiliza a los niños para tal fin? Como fue el caso de un hombre en nuestra ciudad, que ganó un juicio de Violencia Vicaria a su favor e inmediatamente se alzaron las voces de abogadas y feministas aduciendo que esa ley era exclusivamente para las mujeres y no para el “patriarcado”. Incluso, hace poco, ha habido dos muertes de niños por culpa del descuido de la madre y las abogadas tratan de cambiar la versión culpando al padre por abandonarla y dejarle un trauma emocional.
Mi generación era de regalar flores, invitar a alguien y pagar, abrir la puerta de entrada y acercar la silla, hoy la dinámica de las relaciones ha cambiado, muchos hombres han dejado de hacer esto, no por desinterés sino por temor a incomodar, ya que según muchas feministas esto no hace más que reforzar en la mujer estereotipos de inferioridad y hace sentir a la mujer como inferior dependiente o frágil.
Infinidad de mujeres se quejan de que los hombres ya no las ven como antes, pero cómo hacerlo si ahora hasta sólo por voltear a verlas te pueden meter a la cárcel, que expresar un piropo o decir buenos días es acoso y olvídate de invitarlas a salir a tomar un café porque si no les agradas te acusarán de algo, muchos hombres han optado por la cautela para no ser malinterpretados. La queja para obtener un empleo es la misma, pero es que los patrones no desean tener problemas porque hay una fragilidad latente en las relaciones y basta la palabra (a veces sin pruebas) de una mujer para que seas funado.
¿Qué tanto se gana o se pierde con estas nuevas leyes, que se supone son para mejorar condiciones? ¿Se habrán logrado?
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
