Ciudad de México, 15/07/25 (Más).- Durante el último periodo presidencial de Antonio López de Santa Anna en 1853, se llevó a cabo el concurso nacional que dio origen al Himno Nacional Mexicano, símbolo que hasta la fecha representa la identidad del país, aunque con modificaciones notables respecto a su versión original.
De acuerdo con el Archivo General de la Nación (AGN) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el certamen fue convocado oficialmente el 12 de noviembre de 1853 a través del Diario Oficial, con el propósito de fortalecer la unidad nacional frente a divisiones internas y amenazas extranjeras. Esta iniciativa formó parte de una serie de medidas impulsadas por Santa Anna para consolidar su imagen y gobierno.
En ese certamen resultó ganador Francisco González Bocanegra como autor de la letra, mientras que el compositor español Jaime Nunó fue seleccionado posteriormente para ponerle música. Ambos nombres han quedado inscritos como los creadores del himno patrio, aunque el texto original contenía elementos que han sido omitidos en la versión actual.
Uno de esos elementos es una estrofa que no se interpreta en la actualidad y que hacía alusión indirecta al propio Santa Anna. Según un artículo de la revista Derecho y Cultura de la UNAM, esta se encontraba en la estrofa IV y hacía referencia al general como protector de la nación. El fragmento dice:
“Del guerrero inmortal de Zempoala
te defiende la espada terrible,
y sostiene su brazo invencible,
tu sagrado pendón tricolor.
Él será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.”
Esta alusión no fue producto del azar. La estrofa hacía referencia al origen veracruzano del general y a su rol como guía militar de la nación, destacándolo como un símbolo de defensa y liderazgo. Sin embargo, esta y otras coplas fueron eliminadas con el tiempo, particularmente tras su salida definitiva del poder.
La primera interpretación pública del himno se tenía programada para el 15 de septiembre de 1854 en el entonces llamado Gran Teatro Santa Anna, hoy conocido como Teatro Iturbide. No obstante, la ausencia del mandatario retrasó el estreno al día siguiente, 16 de septiembre. Según Sedena, en dicha presentación participaron la soprano Claudina Florentini y el tenor Lorenzo Salvi.
El contexto político de ese periodo también influyó en la posterior censura de algunas estrofas. Santa Anna había instaurado un régimen autoritario al que se refería a sí mismo como “Su Alteza Serenísima”, lo que generó descontento entre distintos sectores. Esta situación derivó en la Revolución de Ayutla, iniciada en 1854, la cual concluyó con su derrocamiento y destierro en 1855.
Pese a su protagonismo en el origen del Himno Nacional, Santa Anna no asistió al estreno oficial. Su legado, sin embargo, quedó impreso tanto en los versos originales como en la memoria histórica del proceso de creación del lábaro patrio.
Actualmente, el Himno Nacional Mexicano está conformado por cuatro estrofas y el coro, versión que se estableció como oficial mediante decreto. Las estrofas suprimidas, entre ellas la IV que hace alusión al general, no forman parte de las ceremonias oficiales ni de los actos públicos.
El proceso de depuración del himno se consolidó con el paso del tiempo y se vinculó directamente con los cambios en el régimen político nacional, particularmente durante los gobiernos liberales posteriores a la caída de Santa Anna.
En documentos consultados del AGN, se menciona que la exclusión de ciertas coplas fue una medida orientada a preservar un mensaje nacionalista y colectivo, alejado de figuras individuales, como lo fue Antonio López de Santa Anna.
El Himno Nacional Mexicano, aunque resultado de una convocatoria bajo un régimen autoritario, se consolidó como uno de los emblemas patrios más importantes del país. Su historia refleja los vaivenes políticos del siglo XIX y las modificaciones que acompañaron los cambios en el proyecto de nación.
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