Horacio Cárdenas Zardoni
Como nota policiaca vale, en un operativo conjunto, coordinado, como debe ser y como presumen todas las instancias de gobierno, reventaron (así decía la noticia), una bodega, en la que se encontraron nada más y nada menos que catorce toneladas de precursores químicos, materia prima para la fabricación de drogas sintéticas.
Este aseguramiento, así le llaman al procedimiento legal para la acción de las autoridades, ocurrió aquí mismo en la ciudad de Saltillo, y es esto lo que nos parece que no ha recibido la debida atención, no digamos de la población o de la prensa, sino siquiera de las corporaciones policiacas.
Sí, porque dijéramos, el operativo y aseguramiento se dieron en Sinaloa, estado donde presume el secretario de seguridad y protección ciudadana Omar García Harfuch, que desmantelan un promedio de cuatro laboratorios de fabricación de drogas cada día… o si esto ocurriera en Jalisco o en Colima, o incluso en Michoacán o Guanajuato, territorio del Sr. Mencho Oceguera, pero no, sucede en Coahuila, tierra que se viene presumiendo desde hace dos sexenios y feria que todo está en santa paz, y que Saltillo es la mismísima capital más segura de todo el país, ¿y es aquí mismo donde ocurre un decomiso de esa magnitud?
Podría pensar uno, mal como de costumbre, que okey, detuvieron un camión, un trailer, una camioneta, con los químicos o con la droga ya terminada, pero eso es en tránsito. Por mucho que lo quisiéramos evitar, la capital de Coahuila es ruta de tránsito de enervantes con rumbo a la frontera, y ni modo. Si las estadísticas siguen siendo válidas, agarran un 10% de toda la que pasa en cualquiera de los puntos de revisión , y el 90% restante llega a su destino sin mayores complicaciones, por las carreteras coahuilenses corre droga peor que por las calles de Los Ángeles, Nueva York o Detroit.
Pero pasa, viene y se va ¿pero esas catorce toneladas? Esas me da a mi la impresión de que llegaron para quedarse, temporal o permanentemente. Ya sé que son consumibles, nada de permanencia en las drogas, a lo que nos referimos es que en un descuido, este nuestro estado tan seguro y nuestra ciudad, la mejorcita para vivir entre las capitales del país, pueda estarse convirtiendo en punto para la fabricación, la distribución, y por supuesto, el consumo de sustancias prohibidas.
Pensémoslo un momento, ¿sabe el trabajo que implica descargar catorce toneladas de materiales contenidos en costales de a veinte o veinticinco kilos cada uno? Eso más los toneles, que no eran pocos, también había químicos en estado líquido, que también implica bastante esfuerzo descargarlos en una bodega.
Si estaban aquí solo en tránsito, hubieran dejado la carga en una caja de tráiler cerrada, nomás llega el tractor y la engancha, para seguir el viaje a su destino, pero no fue así, estaban perfectamente apilados los costales y acomodados los tambos y porrones, como si fueran a estarse allí un buen tiempo, hasta que se requiriera transportarlos de a costal por costal a las cocinas de fentanilo o metanfetaminas.
¿No se le hace plausible, como hipótesis de trabajo, o perdón, como línea de investigación? Estamos partiendo de evidencias más bien pobres, el hallazgo de un embarque grande, para llevarlo a donde lo hallaron, se requirió de un tráiler, si es que se trató de un solo viaje, o de varios Torton si se trató de entregas más pequeñas, pero el hecho es que ese nivel de concentración de materias primas habla de un volumen de operaciones ilegales de un tamaño desconocido hasta el momento en la región.
No que no hayan descubierto narcolaboratorios en Saltillo. Sí los ha habido, pero ni de relajo se podía hablar de toneladas, unos cuantos kilos en una cocina habilitada como talles de fabricación, y poco más. No, esto son palabras mayores, si lo piensa en términos de dosis que saldrían de la línea de producción, estamos hablando de millones de dosis de droga vendida al menudeo. Pero no solo eso, que es lo operativo, está también el aspecto financiero, ¿a cuánto equivale le mercancía decomisada?, la verdad no tenemos idea de los costos de los químicos, que a lo mejor no es tanto, pero si tenemos en cuenta que normalmente viene desde China, y que recorrió miles de kilómetros por mar antes de ser descargada en un puerto del pacífico, bueno, y de allí por carretera hasta Saltillo… Saltillo como destino final, no intermedio, porque ¿qué caso tiene bajar aquí la carga para subirla a otro transporte?, son costos adicionales.
El asunto es serio, no es nomás de colgarse la estrellita del decomiso y andarlo presumiendo. Primero porque puede haber represalias en cualquier momento, sobre quienes, mejor ni pensarlo, que pongan sobre aviso a sus escoltas. Claro que también puede ser un mensaje de la autoridad de que aquí no se va a permitir la instalación de laboratorios… a menos que ya estén y no se hallan, no nos hallamos dado cuenta.
Por lo pronto, ahora sí que a no bajar la guardia, porque esto puede ponerse de susto, otra vez.
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