Editorial

LAS AVENTURAS DEL TREN


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Lo de que el gobierno federal va a construir tres mil kilómetros de vías férreas, y que por ellas correrán trenes mañana, tarde y noche, es algo que nos han venido platicando desde que claudia Sheinbaum asumió la presidencia de la república, y vale decir que es algo que no acabamos de ver claro.


Desde luego que obras de esta envergadura no se planean y no se ejecutan en un abrir y cerrar de ojos, por supuesto que no, ni que viviéramos en el sexenio de López Obrador en que la misma obra se inauguraba cinco y seis veces con cada dizque avance que se completaba, y las que al final de los seis años quedó más que probado que era más lo que quedó pendiente que lo que se completó, pensando en el Tren Maya, en el Interoceánico, en la refinería de dos bocas, en el AIFA y… creo que eso es todo amigos… si fuera por ganas, las obras se hubieran realizado durante los primeros seis meses del sexenio, para que el presidente hoy emérito pudiera presumir de ellas el resto del tiempo, pero no, si no hay dinero, no hay planes, no hay planos, no hay nada, pues las cosas se van dilatando en el tiempo y terminan en no acabarse nunca. Ahora que pensar en tres mil kilómetros de trenes, y en el primero de los que se anunció, el que va de la ciudad de México a la fronteriza ciudad de Nuevo Laredo en Tamaulipas, la cosa se pone más interesante, porque si nos guiamos por lo que mide la carretera que recorre el mismo tramo, son 870 kilómetros, algo menos de la tercera parte del proyecto global.


Ya luego le han bajado. Tampoco se trata de comprometerse a lo imposible, no van a construir todo de golpe y porrazo, sino de a poco a poco, tocándonos a nosotros los saltillenses la fortuna de que será uno de los primeritos, junto con otro en las inmediaciones de la ciudad de Querétaro. No vaya a ser que las cosas se compliquen en el resto del sexenio, y que lo único que quede del magno sueño sean esos dos segmentos de vía, que esperemos esté funcionando dentro de relativamente poco tiempo.


La verdad de las cosas es que hemos seguido el tema del tren solamente por los medios de comunicación, y no que estos inventen nada, bueno sobre este asunto, sino que reproducen lo que dicen los funcionarios públicos, y es allí donde nos entran las dudas de lo que sí se va a hacer, de lo que no se va a hacer, de lo que está contemplado y de lo que se deja a la imaginación, pero no aterrizará nunca.


Todo el mundo con derecho a micrófono y que además tenga gusto por los aplausos, cuando no aspiraciones por ser más de lo que es hoy, ha echado sus cuartos a retozar. Hay quien anda gestionando una cuarta estación de ferrocarril, para ponerla por allá en algún punto de Ramos Arizpe. Hay quien pensando en que es imposible que un tren que corra del centro del país a la frontera, juegue el papel de tren suburbano o interurbano, de plano está pidiendo otro tren que cubra esas expectativas, total ya entrados en gastos… hay en fin, quien quiere que se contrate a empresas locales para participar en la ingeniería civil y en lo técnico, hay especuladores haciéndose de terrenos para desarrollar infraestructura urbana alrededor de las terminales, otros ya se ven como concesionarios de los camiones que vayan y vengan a las tales estaciones, y yo la verdad… no he visto nada.


En un principio la autoridad federal había dicho que se utilizarían las vías que ahorita tiene concesionadas Canadian Pacific Kansas City Southern, pero luego como que se les hizo imposible convivir un tren de pasajeros de más o menos buena velocidad, con trenes de carga, así que cambiaron el discurso, y nos imaginamos que también los cálculos de costos, para construir otra vía exclusiva para el tren… no sé si junto al que está o por otra ruta, más fácil o más difícil, eso estará por verse.


Entre las cosas sorprendentes que han dicho en torno al tren, es que transportará algo así como cinco y medio millones de pasajeros al año… ¿entre México y la frontera?, se nos hace una hablada imposible. No que la gente no viaje y no vaya o habiendo tren, se le antoje ir, pero ¿5.5 millones?, para el número de corridas de camión que hay ahorita, se nos hace que no juntan el medio millón, pero bueno, a lo mejor contempla los que se suben y los que se bajan a lo largo del trayecto, y si agregan los trabajadores que cubren turnos, ah pues entonces sí, y hasta sobrados, sí, pero no es desde el punto A al punto B pagando boleto completo.


Todo eso en la parte de sueños, realizables y no realizables, y luego llegamos a la parte de ¿y las licitaciones?, y es allí donde las cosas se ponen tristes, porque las han venido retrasando, suspendiendo y reprogramando, y de momento no hay nada claro.


Las obras del tren iban a comenzar en julio que está por acabarse, y las licitaciones serán para finales de agosto, para comenzar… después. No vaya a ser como tantas otras cosas de la 4T, que como no encuentran proveedores adecuados, no hacen nada, o se lo dan a hacer al Ejército, que no haya cómo zafarse de tantas tareas que no le corresponden. En fin, el tren, por lo pronto va medio retrasado, ya veremos cuánto.


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