Las apuestas climáticas de Wall street

Redacción Más / IA

El impacto del clima no solo determina la indumentaria que llevamos, sino también los intereses financieros y comerciales de diversas industrias. La agencia BBC publica información sobre cómo eventos meteorológicos extremos han generado la necesidad de proteger ingresos a través de innovadoras estrategias.

Para compañías dedicadas al suministro de gas, un invierno frío incrementa la demanda de gas, pero si las temperaturas no son tan bajas, sus clientes adquieren menos. Esto evidencia la dependencia de este sector respecto al clima, una realidad compartida con la agricultura.

El crecimiento de desastres naturales y eventos meteorológicos extremos ha motivado a las empresas a anticipar y proteger sus ingresos frente a estos cambios. Así, han surgido los llamados «derivados climáticos» o «futuros climáticos», productos financieros que buscan mitigar riesgos asociados al clima.

Este mercado, aunque no masivo, ha generado un creciente interés en los últimos años. Grandes empresas energéticas, comerciantes de materias primas y fondos de capital riesgo son los actores más interesados en estos contratos financieros. A través de proyecciones meteorológicas, se establecen acuerdos a plazo fijo para proteger o buscar beneficios económicos.

Los «contratos de futuro climáticos» se adaptan caso a caso según las necesidades de los participantes. Desde energías renovables hasta empresas turísticas, cada una protege su negocio contra las variaciones climáticas a través de distintos escenarios meteorológicos.

Los «derivados climáticos» se basan en índices climáticos específicos, como «grados de calor por día» o «grados de frío por día». Estos contratos no siguen un formato estándar, sino que se diseñan según la temperatura, la lluvia u otros índices climáticos relevantes para las operaciones de la empresa.

A pesar de ser un mercado pequeño en comparación con otros, los expertos sugieren que la mayoría de los contratos se realiza en acuerdos extrabursátiles difíciles de registrar. Surgidos a fines de los 90, estos derivados crecieron en parte gracias a Enron, pero se vieron afectados tras la crisis financiera de 2008.

Estos derivados no solo buscan mitigar riesgos, sino que también permiten especular con los índices del clima, lo que implica un alto riesgo. No obstante, con el cambio climático y la preocupación por el suministro de energía, se espera un crecimiento sostenido de este mercado.

El futuro del mercado dependerá de cómo las empresas perciban y afronten los riesgos climáticos. En este juego, todo es negociable, siempre y cuando exista un comprador y un vendedor dispuestos a apostar por el clima.


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