Las acusaciones que pesan sobre los hijos de Deschamps

REDACCIÓN / IA

Ciudad de México. – La familia de Carlos Romero Deschamps, exlíder del sindicato de Petróleos Mexicanos (Pemex), quien falleció este jueves, ha estado bajo intenso escrutinio público en los últimos años debido a una serie de acusaciones relacionadas con enriquecimiento ilícito y excesos. Estas acusaciones se han centrado especialmente en sus tres hijos: Paulina, Alejandro y José Carlos Romero Durán.

Carlos Romero Deschamps, tras renunciar a su liderazgo en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) después de 26 años de mandato, desató una serie de escándalos y controversias que han marcado su legado, de acuerdo con información de Infobae México.

Las investigaciones que respaldan estas acusaciones provienen de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Los focos se centran en las actividades y posesiones ostentosas de sus hijos, quienes han heredado supuestamente una parte significativa de su fortuna.

Paulina Romero Durán, la hija mayor, se ha destacado por su estilo de vida lujoso y sus viajes a destinos exóticos en Europa. Entre sus posesiones se encuentra un yate valorado en más de 16.4 millones de pesos y siete brazaletes Cartier que utilizó en su boda civil en 2017, con un costo de un millón y medio de pesos. Su presencia en las redes sociales ha sido notoria, mostrando su vida de opulencia y viajes por el mundo.

José Carlos Romero Durán, el hermano de Paulina, no se queda atrás en cuanto a posesiones, con un yate de más de tres millones de pesos y un Ferrari Enzo «de oro», edición limitada que recibió de su padre en 2013. Además, posee exclusivos departamentos en Miami Beach que en conjunto ascienden a siete millones 550 mil dólares, con un mantenimiento anual igualmente notable.

Alejandro Romero Durán, el tercer hijo, ha sido vinculado a depósitos millonarios en sus cuentas, viajes a destinos turísticos de lujo en varios países y la adquisición de acciones en una empresa en Islas Vírgenes Británicas con el fin de comprar bienes de lujo. Las acusaciones incluyen la adquisición de propiedades, vehículos de colección, yates, antigüedades y joyas.

Sin embargo, las acusaciones van más allá del lujo y las excentricidades. Las investigaciones señalan depósitos y transacciones financieras sospechosas que superan con creces los ingresos legales de la familia. Algunas de estas transacciones ascienden a más de 100 millones de pesos, en comparación con el salario promedio que Carlos Romero Deschamps ganaba como senador de la República y empleado de Pemex, que era de 1.5 millones de pesos.

Además de los cuestionamientos sobre su estilo de vida, se han descubierto conexiones con empresas en paraísos fiscales y transferencias bancarias que levantan sospechas de actividades ilícitas y lavado de dinero. Todo esto se enmarca en el contexto más amplio de corrupción y malversación de fondos en Pemex, con denuncias de desvío de dinero del presupuesto de la empresa petrolera y del sindicato a cuentas privadas.

La revelación de estas acusaciones ha desatado un debate en México sobre la necesidad de una mayor transparencia y rendición de cuentas en las instituciones y sindicatos del país. El escándalo de corrupción en Pemex y el sindicato de trabajadores petroleros continúa siendo objeto de una atención significativa, y las investigaciones siguen desentrañando los detalles de las transacciones financieras y las conexiones empresariales de la familia Romero Deschamps.

 Con información de Infobae México


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