Razones
Por Jorge Fernández Menéndez
La sombra que se cierne sobre Audomaro Martínez, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia durante el gobierno de López Obrador, es el actual subsecretario de Estado de EU, Christopher Landau, que durante los primeros años del gobierno de López Obrador fue el embajador de Donald Trump (en su primer periodo) ante México.
Audomaro Martínez tiene pendientes dos investigaciones muy delicadas ante la justicia estadunidense: por una parte, su involucramiento en la red de contrabando de combustible desde el inicio de la administración de su cercanísimo amigo, el expresidente, incluyendo la relación con Sergio Carmona hasta su asesinato en noviembre de 2021, cuando se presumía que el llamado Rey del Huachicol había comenzado contactos con la justicia estadunidense, una muerte en la que se insiste en que podría estar involucrado Audomaro. Y, por la otra, tan delicada como la anterior, una investigación por haber filtrado datos de los agentes y las operaciones estadunidenses en México a la inteligencia rusa y cubana. Pero también al Cártel de Sinaloa.
Landau sabía desde entonces, y así se lo reclamó al presidente López Obrador, que Audomaro le había filtrado esa información a rusos, cubanos y también al Cártel de Sinaloa. Ésa fue la razón central de las acusaciones que el embajador hizo contra a Audomaro, de su enfrentamiento con López Obrador y finalmente de la salida de Landau de México.
Los servicios de inteligencia estadunidense detectaron la filtración dentro del CNI en 2020. Cuando ésta fue puesta al descubierto, el embajador Landau exigió una investigación y la remoción de Audomaro del CNI. López Obrador negó cualquier investigación y la salida de su hombre de confianza del Centro de Inteligencia.
Para reducir daños y ante las amenazas del embajador Landau de dejar la embajada y levantar una queja formal desde el Departamento de Estado, Audomaro removió a varios funcionarios de su confianza en el CNI, sobre todo a Gustavo Rómulo Salas Chávez, que entonces era el responsable del Centro Nacional de Fusión de Inteligencia (donde se compartía la información con las agencias estadunidenses), y a Fernando Torres Torres, suspendido al frente de la Coordinación General de Contrainteligencia.
Pero la figura clave de Audomaro en toda esta trama era Andrés Andrade Téllez, identificado como el operador de la fuga de información. Venía de trabajar en Tabasco con Audomaro e incluso participó en el documental Duda razonable, de Netflix, en donde aparecía como abogado defensor “probono” de acusados de secuestro. En 2019 ingresó como director de Recursos Materiales y Servicios Generales del CNI y desde esa posición favoreció la compra de vehículos blindados a una empresa del hijo de Audomaro, en la renta de vehículos nuevos de bajo valor a alto costo e, incluso, alquiló un penthouse en la colonia Fuentes del Pedregal de la Ciudad de México, donde dicen que citaba a proveedores (según denunciaron en su momento varios de ellos) para ofrecerles reuniones con Audomaro a cambio de una comisión.
Salió en 2020 por formar parte del grupo que extrajo la información, estuvo bajo investigación de la PGR, pero, a petición de Audomaro, el entonces fiscal, Alejandro Gertz Manero, cerró la investigación y fue recontratado como coordinador general de Desarrollo Tecnológico (después cambió a Coordinación General de Servicios Técnicos) del CNI, teniendo a su cargo el área de intervenciones telefónicas y la red de células tácticas, colaborando en el seguimiento e intercepción de comunicaciones de adversarios políticos del régimen. También participaba en reuniones de seguridad en Pemex, donde los datos de inteligencia presumen que obtenía información en actividades relacionadas con el huachicol fiscal.
Posteriormente, por recomendación de Audomaro, fue designado como primer secretario de Seguridad de Delfina Gómez en el Estado de México. En medio de denuncias de su relación y de otros funcionarios con el Cártel de Sinaloa, fue reemplazado por el actual secretario, Clemente Castañeda, un militar de toda la confianza de la Defensa Nacional.
La fuga de información hacia los servicios rusos y cubanos, pero sobre todo al Cártel de Sinaloa, provocó la salida del capitán Torres, quien también había llegado en 2019 y estaba a cargo de la Coordinación General de Contrainteligencia, ante las denuncias del embajador Landau. Se dice que antes de dejar su cargo realizó una copia de toda la información sensible con apoyo de Andrade y otros funcionarios.
Toda esa información fue presentada en su momento por Landau a López Obrador. No fue atendida. El embajador, actual subsecretario de Estado encargado de América Latina, dejó su cargo (llegó Ken Salazar con la consigna de establecer una buena relación con López Obrador y así lo hizo, tanto que The New York Times publicó que parecía “el embajador de AMLO ante la Casa Blanca”), hubo algunos movimientos en el CNI, pero todos los involucrados que eran cercanos a Audomaro Martínez regresaron al CNI o fueron ubicados en otras posiciones de seguridad.
Hoy, toda esa información está nuevamente en los departamentos de Estado y Justicia de la Unión Americana. Y esta historia tiene muchos otros hilos de dónde jalar.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
