Por Horacio Cárdenas Zardoni
Da la impresión de que siguen un guion del que no se apartan ni un centímetro, ni siquiera para hacerlo propio o para que la gente no diga que está repitiendo como perico lo que él o ella misma dijo respecto de otro punto en otra ocasión, o peor, que lo está copiando letra por letra de lo que comentó algún supuesto experto.
Todo fue que el gobernador de Nuevo León se le ocurriera decir en su cuarto informe de gobierno, que a la vuelta de pocas horas, se haría el anuncio de la llegada de la empresa más importante del mundo a territorio neolonés, para que los coahuilenses pusieran en práctica su estrategia de siempre, decir que tenemos que adaptarnos para aprovechar las oportunidades que seguramente se abrirán en la región.
En esta ocasión la empresa a instalarse, supuestamente, es Nvidia, fabricante de chips de Inteligencia Artificial, que se supone invertirá miles de millones de dólares, para instalar en el vecino estado una ‘fabrica de inteligencia artificial’.
Desde luego que toda llegada de una nueva empresa trae oportunidades, casi podríamos decir que crea una especie de onda expansiva, que por supuesto afecta primero a los vecinos más cercanos al sitio donde se establecerá la compañía, y luego se va haciendo más grande, aunque algo más débil, conforme ese aleja del punto cero. Si Nvidia se instala en el área conurbada de Monterrey, sea de este lado, en Santa Catarina o en Santiago, o del otro, en Guadalupe, Cadereyta, o en municipios todavía más alejados hacia el sur o hacia el norte, menos efecto tendrá en Saltillo, aunque no por eso vamos a dejar de entusiasmarnos, de treparnos al tren, o mejor aún, al volantín, de que gracias a esa inversión captada por el vecino, tendremos acceso a oportunidades que ni soñábamos.
La misma situación la hemos presenciado en varias ocasiones. Se nos ocurre mencionar por ejemplo, cuando en tiempo de Ernesto Zedillo, se abrió la frontera a la instalación de empresas maquiladoras, la importación temporal de materiales y la exportación de producto terminado. Dadas las características de este modelo, compañías que en la vida habíamos oído mencionar, ni siquiera de nombre, pero tampoco el giro, llegaron a algunos municipios de los más alejados de la actividad industrial. La idea era ante todo, aprovechar la mano de obra disponible, pagarles lo mínimo posible, que en sitios donde nunca habían tenido una fábrica, les supo a gloria. Funcionó bastante bien, a mucha gente le abrió los ojos, la motivó a buscar otro tipo de horizontes, a prepararse y a migrar. Al rato abandonaron el modelo por las cuestiones que usted quiera, burocracia principalmente, ya no les convino tanto y prefirieron llevarse sus plantas a sitios del otro lado del mundo, donde les ofrecían mejores condiciones que las que aquí ya no queríamos ofrecer. El sistema educativo sufrió adaptaciones menores con la finalidad de preparar trabajadores capaces y responsables, y supervisores de nivel medio, nada del otro mundo, y eso también operó bien con las universidades tecnológicas, los CONALEP y otros subsistemas.
Luego hace algunos años se dio el boom del gas shale, o bueno, se anticipó que habría el boom, porque lo único que hubo aquí fue un entusiasmo desmedido. Se habló de que habría que transformar la educación media superior y superior, darle énfasis al estudio de las ciencias de la tierra, las ingenierías directamente involucradas en la extracción de hidrocarburos del subsuelo, pero también las relacionadas con el procesamiento, el transporte, la distribución, logística, y hasta la remediación del perjuicio ambiental. ¿Qué pasó?, al final nada, ahorita como que quieren revivir el asunto, y de vuelta a pedir, exigir la adecuación de planes de estudios, que en la ocasión anterior se cursaron y la gente no tuvo empleo porque no hubo explotación de nada.
Hace pocos años se comenzó a hablar de crear ‘hubs tecnológicos’, ya se veían los ingenieros en sistemas elevados en las ciudades coahuilenses, que serían elevadas al nivel de Silicon Valley, igual, no ocurrió nada digno de mención.
Donde sí ha habido movimiento es en la industria automotriz, algunas universidades incluso crearon la carrera específica de ingeniería automotriz, ya si fueron bien aceptados y estaban bien preparados para funcionar en vehículos de combustión interna, o la nueva modalidad de autos eléctricos, es cosa complicada de averiguar, sobre todo porque muchos de los ingenieros para operar esta última vinieron de fuera.
Y así llegamos al momento actual, en que en Nuevo León anuncian la llegada de Nvidia, y acá ya se están apuntando para adaptar planes, programas, todo lo necesario para ofrecer personas formadas en las áreas que puedan requerir personal.
¿Hasta qué punto somos dueños de nuestro propio destino?, la verdad es que poco, las grandes decisiones que nos afectan, las toman en otros sitios del mundo, allá analizan lo que cada región y ciudad ofrece, y sobre eso calculan la viabilidad y potencial de éxito económico. Seguro que cuando la gente de Nvidia, Tesla, y tantas otras evaluaron instalarse en el norte de México, contemplaron lo que había en los alrededores, incluyendo Saltillo. Acá seguirán en el papel de treparse al tren de futuro, en vez de construirlo nosotros, ¿pero qué nos queda?, así somos.
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