Le pides al INE que regule y sancione algo que no puede hacer, al tiempo que te quejas de que te mandan bajar una entrevista en la que claramente infringes la ley.
Por: Rodrigo Morales M.
El pasado 14 de marzo el consejo general del INE sesionó para resolver diversos acuerdos, todos ellos, por cierto, a propuesta de Morena. Es un derecho que tiene el partido político, pero no era frecuente que se programara una sesión para atender la agenda de una sola fuerza política. El acuerdo que llamó la atención pretendió que la autoridad administrativa conociera, revisara y en su caso sancionara las campañas en las redes sociales, que pudiera identificar cuáles mensajes eran automatizados, cuáles cuentas eran auténticas, etc.
En principio, el propósito puede sonar sensato. Es un hecho que el papel que están jugando las redes sociales en las contiendas electorales es cada día más importante y que no siempre cumplen con el propósito de brindar información verdadera. Sin embargo, Morena estaba solicitando algo que ni el INE ni aún las plataformas digitales hacen. Evidentemente el punto fue rechazado por la totalidad de los consejeros electorales, lo cual es otra noticia infrecuente en el actual consejo general del INE.
El guion es predecible: solicitas algo que sabes no se te puede conceder o bien incurres en conductas que sabes que están fuera de la ley, así cuando la autoridad no te concede lo que pides o simplemente te sanciona, te victimizas y haces aparecer a la contienda injusta y a las autoridades parciales. Es el caso: le pides al INE que regule y sancione algo que no puede hacer, al tiempo que te quejas de que te mandan bajar una entrevista en la que claramente infringes la ley.
Desde el lejano año 2000 es práctica recurrente de AMLO. En la contienda de aquel entonces para la jefatura de gobierno, el otrora candidato desplegó toda una estrategia para victimizarse con el tema de su residencia, y a pesar de que la posición de que sí cumplía con el requisito de la residencia fue mayoritaria en el consejo general de la autoridad local, había una campaña ya hecha para denunciar que la autoridad le quería conculcar a la mala su derecho a participar. El guion es viejo, y lo repitió como candidato presidencial.
Preocupa sin embargo la actualización. Ahora es el titular del poder ejecutivo y su partido está en contienda. No es claro qué beneficios se pueden obtener de una victimización sobre supuestos falsos, de lo que no tengo duda es que es una situación que atenta contra la salud del proceso electoral. La más reciente encuesta de GEA ya alerta sobre la caída en la confianza que se le tiene al INE, a todos nos conviene revertir esa situación y tener una autoridad con la suficiente fuerza para alzarle la mano sin controversia a los ganadores de la contienda. Debilitar a la autoridad electoral desde el poder siempre ha sido una mala idea.
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