Por Horacio Cárdenas Zardoni
A lo mejor se acuerda usted de una película de hace muchos años, se llamaba algo así como la Esmeralda perdida, muy al estilo hollywoodense, los personajes, el típico galán que todo lo resuelve, sin ser particularmente inteligente y si algo simpático, y su coestrella femenina, ella sí, sumamente atractiva, pero dada a cometer toda clase de errores de que lo salva su compañero, al que odia y termina amando, viven toda clase de aventuras para encontrar una piedra preciosa, que se supone es deseada de todos, y valiosa como ella sola en el mundo.
El argumento es de lo más predecible, después de altas y bajas, de acabar con los malos y los enemigos, se hacen de la Joya, y están felices en medio de ninguna parte, en la selva Sudamericana. Allí es donde nos entra la duda de, okay, Ya ganaron, se enamoraron ¿ Y cómo le van a hacer ahora para volver a la civilización?
Películas de estas hay en todos los escenarios, en África, en México por supuesto, en países de Asia, donde consiguen lo que buscan, pero queda a la imaginación del espectador, resolver lo que ahora han dado en llamar la parte logística, es decir,¿ cómo le van a hacer para atravesar varias fronteras, sin pasaporte tomar varios aviones sin dinero, pasar una piedra preciosa por varias aduanas sin pagar impuestos, y finalmente venderla a un precio justo para que toda la aventura haya valido la pena?
Preguntamos esto porque, ahora con el asunto del huachicol, viene a resultar que el mejor negocio, ilegal por supuesto, que haya existido desde que el mundo es mundo, tiene muchas más aristas que las que inicialmente, aún los más acuciosos policías de investigación, habían pensado.
El huachicol como tal tiene muchos años, lo que es hacer un hoyo arriba de un ducto, perforarlo aún a riesgo de explotar, los tambos y venderlos en cualquier carretera del país, es un negocio que fue muy productivo durante muchos años, si bien en pequeña escala.
Hace unos 50 años supimos que una o varias bandas, dedicadas al robo de combustible, en una modalidad mucho más ambiciosa y amplia. Estos cuates lo que hacían era interceptar las pipas que llevaban combustible de Petróleos Mexicanos, dejaban tirado al chofer y se llevaban el vehículo cargado. Al rato aparecía, vacío, y el combustible iba a dar a los mismos huachicoleros, o ya gasolineros establecidos, que pagaban mucho menos por el embarque, que lo que les costaba comprárselo a Pemex.
Pero todo esto eran negocios ratoneros. Lo del huachicol fiscal, una invención poco menos que magistral, se debe a las Mentes más brillantes, que para lo ilegal, de la cuarta transformación. Desde el diseño del esquema de robar petróleo crudo en pipas, pasar la frontera con los Estados Unidos, entregarlo para refinación, y pasar la frontera de regreso con combustible, que además se hacía pasar como aceites y otras sustancias, para evadir el pago de impuestos, pone de manifiesto un nivel de refinamiento digno de la más alta escuela del crimen.
Pero todavía no Hemos llegado a agotar todas las posibilidades del negocio, el último eslabón hasta ahorita, es el de las mini refinerías, o como les dicen en la cuarta transformación, centros de procesamiento de combustible. De lo que se trata, como en cualquier negocio, legal o ilegal, es de maximizar las utilidades, reduciendo al mínimo los costos y los riesgos ¿ para qué que llevar el petróleo crudo en carros tanque de ferrocarril o en barcos a refinerías en el exterior, pudiendo refinarlo aquí? Y pues sí, tenían años haciéndolo, una vertiente del negocio altamente productiva, pues estaban conectados directamente a refinerías de Petróleos Mexicanos, o sus ductos, aunque hay que reconocer que si se decidieron a refinar, es porque de plano les estaba faltando combustible que robar, combustible que el mercado estaba demandando, y que ya no había manera de surtir por la buena o por la mala, así que tuvieron que entrarle a la refinación.
El asunto es para pensarse, el día que alguien escriba un libro sobre este tema desde un punto de vista económico y de negocios, no de lo criminal, quizá nos enteremos de cómo aparecieron esos nichos de oportunidad, y cómo lo supieron aprovechar al máximo, gente por supuesto ligada al poder público, pues si no, simplemente hubiera sido imposible lograr lo que han alcanzado, más todo lo que nos falta todavía por ver.
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