Por Horacio Cárdenas Zardoni
Saltillo tiene una historia bastante triste en cuanto a la ubicación de las grandes obras de infraestructura realizadas por entidades gubernamentales.
Será que la nuestra es una ciudad de cacicazgos políticos y económicos, y que los caciques tienen fuertes intereses, con lo que cada vez que se enteran de que alguna dependencia de gobierno tiene programada la edificación de un hospital, de una escuela, de una carretera, de un fraccionamiento popular, de inmediato revisan su portafolio de inversiones, a ver si tienen por allí alguna propiedad que pudieran vender, con su respectiva plusvalía, con lo que no solo se enriquecen con la cantidad en la que vendan el predio, sino que se benefician con el aumento de valor de los colindantes. Por supuesto también nos hemos enterado de casos en los que, habiendo recibido el pitazo, andan desesperados comprando propiedades rústicas a precio de ganga, para venderlas luego como si hubiera petróleo abajo.
Mucho se ha hablado de que la entrada de Saltillo viniendo desde el centro, debería ser por el sur, por Huachichil, y no por el norte, por Arteaga, pero cierto gobernador tenía unos terrenitos que había que revalorar, y bueno Ahí tiene la bronca de los chorros, decenas o cientos de muertos al paso de los años, y miles de millones de pesos en pérdidas.
También tenemos la clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social, que está literalmente tendida en una barranca, incómodo y peligroso para pacientes, personal médico y familiares por igual, pero alguien tenía un terrenito ahí, que ha de haber vendido y bien vendido.
También se dice que el aeropuerto jamás debió ubicarse allí donde está, en Ramos Arizpe, la región sureste ha permanecido aislada durante décadas por la inoperancia de ese aeropuerto. Quizá debieron ponerlo en Derramadero ¿ Pero quién ve tan a futuro? Lo urgente es deshacerse de unos terrenitos a buen precio.
Y así podríamos seguirle, pero lo que nos preocupa realmente es que pueda darse en estos tiempos otro caso similar, ahora teniendo como pretexto eso que han dado en llamar acuaférico, el cual pretendidamente tiene ya muy bien establecidos sus objetivos, y hasta el monto de inversión necesaria, lo único que falta es… Saber por dónde va a pasar, y allí es donde andan más que hechos bolas.
Fue el propio presidente municipal Javier Díaz González, el que dijo el otro día que tenían por lo menos dos trazos tentativos, por los que pudiera ir la tubería del acuaférico. Lo ideal es que hubiera mostrado mapas o planos planos, o ya de perdida un croquis en una servilleta, ya ve que esta administración se ha caracterizado por la comunicación de lo más informal, de los asuntos más importantes de la gestión municipal.
Según los detalles técnicos dados a conocer por el ayuntamiento, y por la para municipal aguas de Saltillo, la línea de conducción de agua, se proyecta que pudiera ir a un costado del libramiento norponiente, dicen que, abarcando de manera estratégica, aunque no sabemos cuál, un tramo que conecta la carretera Monterrey Saltillo, con la zona de derramadero.
Esa es una, la otra versión, también en voz del alcalde, es de que el acuaférico pudiera correr a un costado de lo que serán las vías del ferrocarril Ciudad de México Nuevo Laredo, aunque esto tiene el inconveniente de que al menos hasta este momento, no se cuenta con la versión final, y oficial, del trazo definitivo del paso del tren, y ni modo de que la administración municipal se esté esperando hasta que San Pedro baje el dedo, para poder comenzar a excavar la zanja por donde correrá la tubería, sobre todo porque ya nos adelantaron la fecha de entrega del proyecto, que coincide con el final del trienio actual, y muy chulo se vería el alcalde explicando que no se acabó el atmosférico porque nunca les dijeron por dónde iba a ir la vía, así que lo más probable es que elijan la primera opción.
Lo que no nos gustó para nada es la contradicción entre el gerente de aguas de Saltillo y el presidente municipal, Pues mientras que uno dice que la obra tendrá entre 16 y 20 km de longitud, otro la fija entre 16 y 19, lo que nos deja claro que ellos no tienen una idea perfectamente definida de las dimensiones de la obra, tres o cuatro kilómetros de diferencia son demasiados, y revela que ni los altos funcionarios, ni sus subordinados, ni tampoco los contratistas, se han tomado siquiera la molestia de hacer un levantamiento topográfico preciso, desde el punto de origen hasta el punto de destino que recorrerá la tubería, es más, poniéndoselas todavía más fácil, no han sido para visualizar en el Google Maps, mucho menos en el Google Earth, la distancia, que con esta herramienta se la pone en metros y centímetros, no en kilómetros.
Y como los trabajos hay que cotizarlos en dinero, también está en el aire la apreciación del costo, que dependiendo de la fuente, todas ellas oficiales, varía entre los 160 y los 200 millones de pesos… En nuestra ingenuidad queremos pensar, que 160 millones corresponden a 16 km y 200 a 20, pero con esta gente nunca se sabe, lo más probable es que 16 tristes kilómetros no salgan muy por arriba de los 200 millones.
Y todavía hay otro motivo de duda, se habla de un mega tanque de almacenamiento en el punto de destino, e igual, unos dicen que será de 5, 000 metros cúbicos, y otros que será de 10, 000, por mera cuestión aritmética, este último costaría el doble que era el primero, pero seguro no hay nada.
Lo que quisiéramos pedirle a la autoridad es que, antes de dar el primer zapapicazo, esté perfectamente definido el trazo y el costo, y que estos sean los mejores pensando en la efectividad del proyecto, y no en los propietarios de los predios que llegara a atravesar, que valdría la pena auditar que no sean propios, de algún pariente o de algún socio.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
