LA REVOLUCIÓN DEL S.XXI

MARCO CAMPOS MENA

Cada siglo de las épocas más recientes se ha caracterizado por diversos avances tecnológicos que han dado paso a las llamadas revoluciones y que han cambiado por completo nuestra manera de vivir y entender el mundo.

Por ejemplo, la primera revolución, con la ilustración, fue intelectual, trayendo consigo una serie de aperturas en la concepción del mundo y dando paso a la investigación de temas que antes eran prohibidos.

Tenemos dos revoluciones industriales y una revolución tecnológica, cada una de ellas a su vez caracterizada por los cambios tanto positivos como negativos. Por ejemplo, en la revolución industrial, se aceleraron los procesos de producción, pero el desempleo creció ante los puestos que dejaron de ser necesarios por la mayor capacidad de producción con menor recurso humano.

Aunque una de las más recientes es la revolución tecnológica, esta debe ser analizada en dos partes, la primera en la computación y la segunda en las comunicaciones, siendo que ambas están relacionadas y a su vez son distintas, pues la segunda de ellas se desarrolló gracias al internet y este por la computación, dos etapas, de esta pero que inician mucho antes, pues las comunicaciones se aceleraron desde la incorporación del teléfono y llegaron a un punto de inmediatez con la telefonía celular.

Ahora bien, podríamos estar a punto de enfrentarnos a otra revolución, la energética.

El antecedente de contaminación elevada por la producción a base de carbón y combustóleo nos han dejado una gran enseñanza, el daño climático tomará más años resolverlo que el tiempo que tomó hacerlo.

Cada vez somos más seres humanos en el planeta y todos requerimos energía para nuestra vida diaria, sea para alimentar un celular o para nuestro medio de transporte o cocinar nuestros alimentos, todo requiere energía.

El punto clave es que la energía limpia no ha alcanzado los niveles necesarios para desplazar a la energía contaminante, no se produce suficiente como para reducir los costos tanto de producción como de venta al público, aún.

Con la reforma energética del sexenio anterior se dio un impulso a este sector, se le restó poder a la CFE para poder permitir a empresas privadas (no necesariamente extranjeras) invertir en este sector e impulsar la creación de parques eólicos y solares.

Lamentablemente, la administración actual no comparte muchos de los tópicos que se han vuelto tendencia y que ya ni siquiera son considerados como temas a futuro, la energía limpia es el hoy y urge en todas las naciones utilizarla de manera generalizada para reducir lo más cercano a cero nuestro impacto en el medio ambiente.

Por todo lo anterior, muchas empresas han comenzado (o tienen años) a desarrollar más tecnología eléctrica, tal como lo podemos ver en los vehículos de propulsión híbrida o eléctrica que sin duda comienzan a tener mayor presencia en nuestra sociedad.

Como un ejemplo de esto, en Monterrey es cada vez más común ver que hay estaciones de carga eléctrica en plazas comerciales, hospitales y agencias de automóviles. Sin duda en los próximos meses o años comenzaremos a ver que las mismas gasolineras contarán con el servicio de carga para vehículos eléctricos como parte del cambio a electrolineras.

Una de las principales razones por las que no se ha impulsado aun a la fabricación generalizada o en masa de vehículos eléctricos, es por el alto costo que tienen actualmente, justificándose en que la tecnología actual es muy costosa y no cuenta con el rendimiento adecuado.

No obstante, el rendimiento eléctrico ha crecido a tal nivel que un Tesla deportivo es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2 segundos y tener una autonomía superior a los 500 km, si bien, aún costoso, no necesariamente el que se requiera para un vehículo de uso diario, para lo cual, si consideramos que el modelo más básico tiene un costo de alrededor de un millón de pesos, equipado con tecnología de punta, no hay gran diferencia con ciertos vehículos de gama Premium en ese rango de precio.

La marca Toyota es otra de las que está apostando fuerte a la tecnología híbrida, introduciéndola a por lo menos 4 vehículos de los más vendidos para uso diario.

Otras marcas como Audi, Volvo, Jac y BMW ya cuentan con más tecnología híbrida o eléctrica, con lo cual se marca cada vez más la tendencia a un cambio muy próximo.

Lo anterior es la razón por la que veo que la revolución energética está a la vuelta de la esquina. Si consideramos que el automóvil, el medio de transporte, la propulsión para transportar tanto personas como mercancías, ya se encuentra preparando este cambio y las generadoras de energía a su vez ya están comenzando a utilizar fuentes ecológicas, es por que pronto todo estará encaminado en el mismo sentido.

Toda revolución requiere de ciertas capacitaciones o adecuaciones educativas o de capacitación para serlo y esta no es a excepción. Queda claro que los modelos formacionales de profesionistas deben comenzar a enfocarse en este cambio y generar tanto técnicos como profesionistas expertos en las nuevas tecnologías.

El mundo está cambiando tan rápido que resulta complejo mantenernos en ese ritmo, la concepción de las inversiones nos debe preparar para no perder aquello que hemos logrado con tiempo, trabajo y sacrificio.

Un buen e interesante modo de hacerlo podría ser remplazando nuestros vehículos de combustión interna por vehículos de propulsión híbrida o eléctrica. Esto para que, al momento de hacer el cambio radical a energías limpias, nos ayude a mantener el valor de nuestro vehículo.

Se espera que a corto plazo los vehículos de combustión interna comiencen a perder gran parte de su valor para forzar el cambio a las energías limpias y del mismo modo podrían aplicarse impuestos verdes a los combustibles fósiles (IEPS ya existen, pero podrían subir más) esto no solo sería un elemento para desincentivar el uso de estos vehículos, sino que también un incentivo para cambiarlo por un vehículo eléctrico.

Hace apenas unos pocos años veíamos imposible que el petróleo fuera sustituido como el principal agente económico y movilizador social, hoy es un hecho que va de salida y tenemos que pensar claramente a futuro. Afortunadamente en México ya se tomó una decisión acertada respecto al litio, principal mineral que es usado en la fabricación de baterías.

En un corto plazo podríamos comenzar a ver hogares sustentables al 100%, no significa que no los haya ya, sino que se popularizarán y dejaremos de depender de un suministro de energía de la CFE, también podríamos ver aviones que funcionen con motores eléctricos e incluso transportes marítimos con motores eléctricos que se recarguen con la energía solar o hidráulica.

Haciendo este cambio, muy posiblemente podamos dar un respiro a la economía, pues se podría justificar perfectamente un descenso en los costes de producción y así combatir la inflación de la que hablamos la semana pasada.

Todo está ligado, y la revolución energética puede tener su auge para mediados de esta década, esperemos que así sea por el bien del planeta.

El barco de las oportunidades está anunciándose, es momento de que lo tomemos y estemos preparados para el futuro.


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