La reforma que sí necesitamos

Por Marco Campos Mena

Cuando surgió la idea de algún remoto legislador de hacer que nuestro país se constituyera como una república democrática, muy seguramente en su pensamiento había otras cosas muy diferentes a lo que tenemos ahora.

Es bien sabido por muchos que la legislación mexicana ha ido avanzando con base en los principios más avanzados para su época y acordes a la libertad que desde antaño se ha buscado. ¿Por qué ahora habría de ser diferente?

Lo cierto es que en aquellos entonces, pese a que no había internet ni fácil acceso a la información como lo hay ahora, sí había estudios en serio, pues, muchos de los que desarrollaron el concepto del México actual habían estudiado en el extranjero y habían vivido de primera mano en un mundo en el que las cosas podían ser mejores, algo que intentaron sin mucho éxito en su natal México.

En los albores del constitucionalismo mexicano ya se hablaba del concepto de república representativa, federal y democrática, prácticamente de lo mismo que hoy en día, pero también se hablaba de división de poderes y sistema de contrapesos, mas no es el principal tema que nos atañe.

Es precisamente el pensar que la elección vía democrática es la solución para todo, cuando realmente no es así y el legislador lo sabía, no iba a ser funcional.

Para calmar algo los ánimos, se estableció que cualquier persona, sin importar su nivel de estudios podría desempeñar cargos de elección popular, siendo así que se dio esperanza a los menos favorecidos bajo la premisa de que iban a representar al grupo social al que pertenecían.

En la realidad, solo han llegado a dar vergüenza por el claro desconocimiento de temas de gran y vital importancia, pero no solo eso, incluso hemos tenido el caso de legisladores que eran nombrados para levantar la mano sin saber de qué porque no sabían siquiera leer y escribir.

Lo anterior en si no dista mucho de la mayoría en el congreso, pues, quedó claro que no leyeron la reforma al Poder Judicial cuando los entrevistaban y en la legislatura pasada también pasaba lo mismo.

Dirían algunos que la única diferencia entre en el pasado y ahora es que en vez de levantar la mano ahora presionan un botón, pero durante la aprobación de la reforma a principios de septiembre eso fue lo que hicieron en la no sede alterna a la que salieron huyendo del pueblo bueno.

La verdadera reforma, sin dejar de lado que el Poder Judicial también necesita una pero para fortalecerlo, darle más autonomía y control interno, debería estar encaminada en otro sentido, no en la democratización, sino hacia la profesionalización.

No dudo que más de uno pensará del mismo modo que un servidor al escuchar hablar a un legislador o hasta a la misma presidenta con toda seguridad de un tema del que claramente no saben absolutamente nada y que por el contrario, todo lo que creen saber está equivocado.

Me recuerda al expresidente diciendo que hacer un pozo petrolero era cosa fácil o que la contabilidad iba a ser tan fácil que ya no se requerirían contadores… totalmente fuera de la realidad.

Hay una diferencia poco conocida entre lo que es caro y lo que es costoso: ambos tienen valores económicos altos, pero, lo caro es cuando su relación precio-calidad o utilidad se encuentra desproporcionado y costoso hace referencia a algo que, pese a su costo alto, bien representa un beneficio mayor al costo en dinero.

Nuestros legisladores son caros al no dar resultados y requerir altas cantidades de dinero para pagar asesores que hagan su trabajo.

En ese sentido, quienes puedan acceder a un puesto de estos como mínimo deberían demostrar tener los estudios a fines a y sería deseable que a su vez ofrezcan los resultados que podrían dar gracias a ello.

Por desgracia no se ve voluntad para profesionalizar al congreso.

En el Poder Ejecutivo pasa algo similar, ya que el título de doctora no le sirve para administrar un país y mucho menos para poder opinar de temas jurídicos de los que no sabe nada la presidenta.

¿Acaso un arquitecto le dice al cardiólogo como debe operar a su paciente?, ¿o un ingeniero especializado en fundición de metales le está diciendo a un químico como hacer su trabajo? Entonces, ¿por qué vemos a personas sin estudios a fines gobernando el destino de todos los mexicanos?

La profesionalización es la reforma urgente que necesitamos para limpiar el congreso de los que creen que pueden crear leyes como si fueran licenciados en derecho sin tener siquiera los estudios para comprender lo que están votando.

La profesionalización serviría para que por lo menos lean lo que tienen en la mano y que van a votar, y no caer en el dicho dictatorial del ex presidente macuspano que prefería 90% lealtad ciega y 10% preparación.


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