Editorial

LA PRUEBA DEL ÉXITO


Por Horacio Cárdenas Zardoni
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el año 1980 había 5 millones 870 mil vehículos automotores registrados. Ya para aquel entonces había fuertes congestionamientos de tráfico, pero este ocurría solamente en las ciudades con mayor población y dónde la gente tenía un mayor poder adquisitivo, para comprar los vehículos, para mantenerlos, y para ponerles combustible, que entonces como hoy, nunca ha sido precisamente barato, a pesar de vivir en un país petrolero.


Para el año 2024, en el país había ya 61 millones 262 mil vehículos registrados… lo que quiere decir que en el curso de tan solo 44 años, el parque vehicular nacional creció un poquito menos de mil doscientas veces… lo cual, salvo su mejor opinión, merece el calificativo de una verdadera locura, o yendo un paso más allá, como un suicidio colectivo, todo en aras de la comodidad y el anonimato que ofrece esconderse dentro de un carro, por más que quede atrapado en calles llenas de carros con gente haciendo exactamente lo mismo que uno.


Más o menos me acuerdo del Saltillo de 1980, allá pasaba un carro de vez en cuando. Oscar Flores Tapia había dejado sus bulevares que mucha gente consideraba, típico de Saltillo, motivo de queja, dizque porque eran innecesarios. Bueno, hoy esos bulevares siguen existiendo, ha habido necesidad de ampliarlos y adecuarlos, para que quepan más carros y circulen más rápido, todo lo rápido que se pueda, porque detrás de ellos vienen varios miles más. En aquel Saltillo, tráfico, lo que la gente entendía por tráfico, es que le tocaran dos luces rojas antes de poder pasar, en aquellos tiempos la gente se tomaba los semáforos para voltear a ver a la gente de otros carros o que andaba a pie, la prisa no existía, más que para los acelerados de siempre, que llegaban rápido a su destino, que de todos modos no solía estar muy lejos. ¿Hoy?, como en muchas de las ciudades del país, la gente se la piensa dos veces antes de tomar la decisión de ir a algún lado, pensando en el tránsito y el tiempo de traslado, cada vez más ocasiones la decisión es negativa, prefieren quedarse en casa, que aventurarse por esas calles y avenidas donde lo que seguro consigue es ponerse de mal humor por la cantidad de vehículos que pretenden, que no necesariamente logran, circular.


Ahora que en el 2025 se sigue reportando un crecimiento desproporcionado en el parque vehicular, el de todo México, pero en particular de nuestra ciudad, el ayuntamiento está empeñado en explorar alternativas para que no siga siendo el automóvil el medio de transporte de elección. La idea, planteada así de claramente, o con los acostumbrados vericuetos burocráticos de las autoridades, es que ya la gente no opte por el carro, la camioneta o la troca como su primera opción para transportarse, sino que utilice el transporte colectivo, para lo cual están apostando en un rediseño del que apenas hemos visto la primera parte, de no se cuántas contemple al final.


El programa de rutas troncales Aquí vamos Gratis es la apuesta inicial de la administración de Javier Díaz González para este proyecto. El modelo, lo hemos dicho en este mismo espacio, es una propuesta bastante arriesgada, después de todo, por ser gratuito, quiere decir que su sostenimiento dependerá siempre, mientras dure, de recursos del municipio, los cuales no deben faltar, porque esto implica que, puesto en términos de nivel de calle, que el camión no pase a la hora que debe, perdiendo con ello la confianza de quien lo requiere para llegar a su centro de trabajo, de estudios, o a donde sea que tiene que desplazarse. El flujo de dinero no puede verse interrumpido, so pena de perder lo poco que se ha ido ganando en estas escasas semanas desde que comenzó su implantación.


En días pasados se dieron a conocer dos datos contradictorios, y preocupantes. Por un lado el de que Saltillo es de las ciudades con un mayor crecimiento en el parque vehicular. La nota de prensa ubicaba a la capital de Coahuila como la cuarta ciudad con mayor incremento de vehículos en circulación, con un 23% entre 2020 y 2024, ubicándose como la cuarta a nivel nacional, por encima de urbes más grandes y pobladas. La otra nota la ofreció un boletín de prensa del ayuntamiento, que considera como un gran éxito de su programa de rutas troncales el hecho de que se estén transportando 20 mil personas diariamente, como promedio, en unidades que van llenas a un 90%. Veinte mil personas de un universo potencial de 500 o setecientos mil… no es lo que nosotros entendemos como un gran éxito, pero cada quien sus estándares, lo mismo con lo del espacio todavía disponible, el 10% para alcanzar el pleno empleo ¿y luego?
Se nos ocurre entonces formular como indicador que, para poder decir en determinado momento que el programa de transporte municipal de Saltillo funciona, necesariamente se tendrá que ver reflejado en que ya no aumente el parque vehicular, y de que este comience a achicarse. Parecerá imposible, pero la misma nota de prensa daba a conocer el dato de que tres ciudades, importantes, habían logrado lo que aquí nos parece imposible, reducir el número de sus vehículos circulando, Monterrey, Morelia y Cuernavaca lograron bajar su número de carros entre 10% y 20%, que ya quisiéramos para Saltillo para un día en camión, para un día de fiesta. Mientras, todo es confeti que se lleva el aire.


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