Ciudad de México, 13/04/26 (Más).- El traslado de parte de la Colección Gelman a España ha generado una fuerte polémica en el ámbito cultural mexicano, donde especialistas y artistas cuestionan la falta de transparencia y la actuación de las autoridades en la protección de uno de los acervos más relevantes del arte moderno nacional.
La colección —que incluye obras de gran valor de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros— será gestionada por el Banco Santander, lo que ha despertado inquietud por el destino de estas piezas y las condiciones bajo las cuales podrían salir del país.
La controversia se centra particularmente en las obras de Frida Kahlo, debido a su escasez y valor simbólico.
De los cerca de 150 óleos existentes de la pintora en el mundo, solo una mínima parte se encuentra en México, lo que ha intensificado las críticas ante la posibilidad de que más piezas permanezcan fuera del territorio nacional por periodos prolongados.
Especialistas han señalado que, aunque algunas de las obras cuentan con declaratorias que obligan a cumplir ciertos requisitos para su traslado o venta, la protección del arte moderno en México es limitada en comparación con otros bienes patrimoniales, lo que deja espacio a interpretaciones legales y acuerdos que podrían favorecer su salida del país.
Asimismo, persisten dudas sobre la cadena de propiedad de la colección, que ha pasado por distintos administradores desde la muerte de sus propietarios originales, sin que exista claridad total sobre los registros oficiales de dichas transferencias.
Esta falta de información ha sido uno de los principales puntos de crítica por parte de la comunidad cultural.
El convenio que permite la exhibición de las obras en España también ha sido cuestionado, especialmente por la posibilidad de extender los permisos de salida de manera indefinida, lo que, según expertos, podría contravenir el espíritu de la legislación mexicana en materia de protección cultural.
Por su parte, el Banco Santander ha asegurado que cumplirá con las leyes mexicanas y que no existe un cambio de propiedad ni un traslado definitivo de las obras.
Sin embargo, declaraciones sobre la flexibilidad de los marcos legales y la intención de exhibir la colección a nivel internacional han incrementado la preocupación en el sector.
Ante la polémica, el Gobierno federal ha reiterado que se respetará la ley y se defenderá el patrimonio artístico, aunque especialistas consideran que la situación evidencia debilidades estructurales en la protección del arte moderno, así como la falta de políticas públicas para adquirir y resguardar este tipo de colecciones.
Integrantes de la comunidad artística advirtieron que el caso de la Colección Gelman no solo pone en riesgo piezas de alto valor cultural, sino que también abre el debate sobre el papel del Estado frente a la conservación del patrimonio y la necesidad de mayor transparencia en decisiones que involucran bienes de interés público.
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