Aunque México ha avanzado en políticas de equidad de género, las mujeres siguen siendo quienes más perciben la inseguridad como parte de su vida cotidiana, según datos del Inegi. A esto se suma un entorno estructural desigual, donde factores como la violencia, la informalidad laboral y la falta de acceso a servicios limitan su participación económica
Redacción Más
A pesar de los avances legislativos y sociales impulsados por la agenda feminista en México, las mujeres continúan siendo el grupo poblacional que más percibe la inseguridad como parte de su vida cotidiana.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 69.4% de las mujeres en zonas urbanas consideró inseguro vivir en su ciudad, una cifra superior en más de 12 puntos porcentuales respecto a los hombres, cuya percepción fue del 57.1%.
Según el reporte publicado por el portal Infobae, esta diferencia evidencia la persistente desigualdad en las condiciones de seguridad que enfrentan las mujeres en el espacio público. La encuesta correspondiente al cuarto trimestre de 2025 también reveló que los cajeros automáticos en vía pública son percibidos como los espacios más inseguros por las mujeres, con un 78.3%, seguidos por las calles (70.6%) y el transporte público (58.4%).

En términos geográficos, las ciudades con mayor percepción de inseguridad entre la población fueron Uruapan (88.7%), Culiacán Rosales (88.1%), Ciudad Obregón (88%), Ecatepec de Morelos (88%) e Irapuato (87.3%). En contraste, los municipios con menor percepción de inseguridad fueron San Pedro Garza García (8.7%), Benito Juárez en Ciudad de México (14.8%), Piedras Negras (17.3%), Los Mochis (25.6%) y San Nicolás de los Garza (27.5%).
A nivel nacional, el 63.8% de la población mayor de 18 años considera inseguro vivir en su ciudad. Aunque esta cifra representa un ligero aumento respecto a diciembre de 2024, cuando se registró un 61.7%, el INEGI subrayó que 14 ciudades mostraron cambios estadísticamente significativos, lo que revela una tendencia desigual en la evolución de la percepción de seguridad.
Además del entorno urbano y la violencia directa, diversos factores estructurales continúan restringiendo la participación plena de las mujeres en la vida económica y social del país. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) elaboró un índice denominado Estados #ConLupaDeGénero, el cual mide las condiciones que ofrecen las 32 entidades federativas para el desarrollo económico y profesional de las mujeres, agrupadas en tres pilares: entrada, permanencia y autonomía económica.
El estudio del IMCO posiciona a la Ciudad de México como la entidad con mayor avance en políticas a favor de las mujeres, destacando por su alto nivel educativo femenino, menor brecha en trabajo no remunerado y baja incidencia de embarazo adolescente. Sin embargo, el informe también advierte que ningún estado del país ofrece condiciones óptimas para una trayectoria profesional equitativa para las mujeres, y que 29 millones de mexicanas permanecen fuera de la economía remunerada.
En el otro extremo del índice, Oaxaca, Guerrero y Chiapas figuran entre los estados con mayores rezagos, debido a factores como pobreza laboral, alta informalidad, escaso acceso a servicios de cuidado infantil, y bajos niveles de autonomía económica. La informalidad laboral afecta a más del 75% de las mujeres en Oaxaca y Guerrero, mientras que en Veracruz, el 38% de las mujeres no percibe ingresos propios. La brecha salarial nacional se sitúa en un 13%, con disparidades que van del 5% al 23% según la entidad.

La inseguridad también impacta directamente en la movilidad de las mujeres. En estados como Colima y Estado de México, más de un tercio ha dejado de usar transporte público por temor a sufrir algún delito. Esta situación afecta su acceso a oportunidades laborales y educativas, profundizando las desigualdades ya existentes.
Frente a este panorama, el IMCO recomienda una serie de medidas estructurales que incluyen ampliar la cobertura y calidad del sistema de cuidados, fomentar el emprendimiento formal femenino, extender los permisos de paternidad y promover la formalización del empleo de mujeres. De acuerdo con sus estimaciones, si México lograra igualar la participación económica femenina al promedio de los países de la OCDE, el Producto Interno Bruto nacional podría aumentar en 6.9 billones de pesos hacia 2035.
Las cifras del INEGI y los diagnósticos del IMCO revelan una profunda intersección entre inseguridad, desigualdad y género, que sigue condicionando la vida de millones de mujeres en el país. Mientras tanto, la percepción de inseguridad entre ellas se mantiene como un recordatorio de que, en materia de derechos, equidad y protección, aún hay una deuda estructural pendiente por saldar.
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