Lic. Marco Campos Mena
Tal parece que en un abrir y cerrar de ojos ya tendremos los nombres completos de los contendientes por la presidencia de la república, y, aunque nada está escrito en política, es bien sabido que la dedocracia tiende a imponerse más que la democracia por quienes defienden los ideales de hace un decalustro.
Por parte del frente amplio ya sabemos que es Xóchitl Gálvez quien encabezará la alianza de los partidos tradicionales, PRI, PAN y PRD, mientras que por parte de morena y aliados todo parece indicar que la voluntad expresamente manifiesta del mismo AMLO se impondrá como él mismo dijo, “lo que diga mi dedito” y el dedo apunta a Sheinbaum.
Por parte de movimiento ciudadano no hay nada claro por ahora, así que tendremos que esperar a que las piezas se acomoden para poder especular sobre un posible candidato, mas no debemos descartar un apoyo de última hora a la oposición, como dije, nada está escrito.
Este proceso de “no campañas” que parecen campañas y que a simple vista fueron precampañas con otro nombre nos ha dejado una cantidad de información digna de analizar a detalle.
Los escándalos estuvieron más que presentes y lo principal fue que el mismo titular del ejecutivo no dejaba de meterse en el proceso de la oposición destapando candidatos y atacando cuanto pudo a quien identificó como su mayor amenaza, más con el efecto contrario, pues le dio la fuerza que por sí misma habría tomado más tiempo conseguir.
Los pleitos internos no se hicieron esperar y en ambos casos dejaron en evidencia que hay más en juego que lo que a primera vista se infiere.
En el frente fue claro que los tres partidos quisieron ser los dominantes y solamente el PAN lo logró, mientras que en el proceso oficialista el partido verde y el PT no lograron más que sonar como un eco a la distancia, claro un poco mejor que dos candidatos morenistas, pero mucho menos que la protegida de palacio nacional y el excanciller que ya contaba con cierta fortaleza por su preparación.
¿Qué podemos leer de esto? Posibles rupturas y debilitamiento del poder de convocatoria, no olvidemos que muchos de los que se inconforman formaban parte de las tribus del PRD, grupos celosos que solo apoyarán a sus compañeros y que son capaces de dar la espalda sin remordimiento, esto podría ser el talón de Aquiles de la favorita “quesque”.
Sin el apoyo de la base que sigue a Marcelo Ebrard la victoria podría ser definitiva para el frente, lo mismo en caso de que Marcelo fuese el candidato oficial, sin el apoyo de los seguidores de Sheinbaum no podría ganar.
Por otro lado las filas se cierran en torno a Xóchitl quien además de los mismos seguidores de los partidos ahora cuenta con una buena cantidad de seguidores que se han ido sin que necesariamente estuvieran de acuerdo con la oposición, pero si muestran su repudio al oficialismo.
En esta última etapa hemos visto que la fuerza de morena ha comenzado a ponerse en duda por las prácticas sucias que han sido denunciadas y algunos han comenzado a poner su lealtad en duda al no querer que se repitan las conductas de antaño.
En esta penúltima recta vamos a ver mucho más definido el cómo serán las campañas oficiales el próximo año, pero sin duda algo que también veremos es el cómo se desploma el poder de AMLO en la presidencia.
Como con sus antecesores, durante el último año de mandato solamente les queda nadar de muertito con la corriente, lo que no se hizo en 5 años no se hará en uno y la atención esta puesta en los posibles sucesores, cualquier aparición en público podría ser en realidad contraproducente para el partido en el poder y vaya que la necedad de aparecer casi a diario y ser protagónico de los espacios mañaneros es una manera de poner todo en riesgo ante cualquier comentario que no sea del agrado de los mexicanos.
Es muy probable que veamos que lo que no se hizo sea una de las formas más directas de atacar a la 4T, pues las promesas crearon una expectativa muy alta y ahora es muy difícil cambiar la realidad de los votantes, después de todo, y pese a que seguimos siendo un país muy manipulable, el votante ya no está tan dormido y puede cambiar sus lealtades como lo hemos visto en anteriores ocasiones.
Lo que es un hecho y que puede poner en riesgo la continuidad del proyecto de la 4T es el que subieron muy rápido sin cimentar bien sus bases, ahora ese mismo crecimiento acelerado puede jugarles en contra si no trabajan bien como equipo dentro del mismo movimiento, lo cual es cada vez más probable ya que se aprecia una clara división entre los obradoristas y los militantes. Los primeros son explosivos, agresivos y tienden a hacer mucho ruido pero no son capaces de sustentarlo y terminan desviando la atención; los segundos son un grupo que poco a poco va tomando fuerza y que se enfocan en el futuro que ellos pretenden sin AMLO como figura directiva de sus decisiones.
Lo que finalmente pudiera ser más complicado para la 4T es la división de la que se habla en la familia del presidente, el aparente pleito entre hermanos por el apoyo a los candidatos, algo a lo que no hay que perderle la pista.
¿Quién ganará la encuesta? ¿tendrá la fuerza para cerrar filas? Muy pronto lo sabremos.
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