REDACCIÓN MÁS / IA
El próximo domingo, más de 5 mil priistas integrantes de la asamblea nacional se reunirán para discutir y votar una serie de reformas estatutarias que permitirían la reelección de Alejandro Alito Moreno como presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por cuatro años más. Esta movida, que cuenta con el respaldo de los órganos directivos del partido, ha desatado una intensa resistencia interna.
El reportaje original de Elia Castillo Jiménez publicado por EL PAÍS en Alejandro Moreno: La (casi) imposible operación para frenar la reelección de Alejandro Moreno al frente del PRI | EL PAÍS México (elpais.com)
Las voces disidentes dentro del PRI han emprendido una operación a contrarreloj para bloquear la asamblea del 7 de julio, vista como un intento de consolidar el poder de Alito. Críticos del líder priista han alertado sobre las implicaciones de su reelección, anticipando incluso acciones legales para impugnar los resultados.
En una reunión virtual el lunes, 12 expresidentes del PRI expresaron su preocupación por la legitimidad de la asamblea. Entre ellos, destacaron figuras como Dulce María Sauri, Enrique Ochoa y Manlio Fabio Beltrones. Aunque coincidieron en la gravedad de la situación, no lograron unificar un posicionamiento conjunto, como lo hicieron en ocasiones previas.
Por su parte, Fernando Lerdo de Tejada, líder de Plataforma PRI y otras facciones disidentes, ha calificado la reunión del domingo como un «Albazo político», criticando que busca más la reelección que la mejora del partido. Han llamado a posponer la asamblea y tomar medidas de emergencia para evitar el deterioro del PRI.
En medio de la controversia, las mesas de dictamen, encargadas de redactar las reformas estatutarias, han sido objeto de críticas por falta de transparencia. Algunos exdirigentes han decidido no participar en la asamblea por considerar que es en estas mesas donde se toman las decisiones clave.
Con el respaldo de la Comisión de dictamen, integrada por colaboradores cercanos, Alejandro Alito Moreno parece asegurar la continuidad de su liderazgo, a pesar de las críticas y los intentos de impugnación de los resultados. Las voces críticas, conscientes de las dificultades, ya preparan el terreno para sus recursos legales una vez concluya la asamblea.
Con información de EL PAÍS
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