Horacio Cárdenas Zardoni
Cuentan los chismes viejos, muy viejos, que la rivalidad entre saltillenses y regiomontanos, se remonta a la época de la fundación de Monterrey. Según se estilaba en aquellos años, fueron habitantes de Saltillo, ya establecida como villa, los que se fueron de aquí para fundar Monterrey, se llevaron su reconcomio, que desde entonces no ha hecho más que crecer, en algunos, en otros se ha transformado en envidia, y por supuesto en vivir comparándose, criticándose y menospreciándose. Esto no quiere decir que no haya bastantitas historias del estilo Romeo y Julieta, con animosidad regional, en vez de familiar.
Mala la zarandaja que se armó cuando hace pocas semanas, a alguien se le ocurrió decir que en el corto lapso de un par de décadas, las zonas metropolitanas de Monterrey por el lado de Nuevo León, y de Saltillo por el lado de Coahuila, habrán crecido tanto, que se habrán unido para conformar una sola… quienes admiran el nivel de desarrollo de Monterrey, se pusieron felices, ya que no pueden irse a vivir allá, ¿qué mejor que se traigan el objeto de su adoración para acá?, pero quienes detestan a la gente de allá, lo vieron como una amenaza, que hay que evitar a toda costa. Si eso ocurre o no, lo de una unión geográfica, está por verse, primer habría que brincar la Sierra Madre, y eso no está precisamente sencillo de hacer, suponiendo que lo intentaran de manera planeada, y no que ocurra de facto, al estilo mexicano, con la más pura anarquía de ir poniendo casas, negocios y bodegas en los terrenos que van comprando, o apropiándose.
Todo para que, quizá como respuesta a aquello, o por pura casualidad, de esas que dicen que no existen, se dio a conocer un supuesto plan del gobierno de Nuevo León para establecer algo que han denominado pase turístico, que así como lo han descrito, es como un permiso para entrar en territorio neoleonés a bordo de vehículos con placas de otras entidades federativas, asunto que nos afecta de manera directa, pues después de todo, Coahuila es quizá la entidad vecina con mayor tráfico hacia su capital y zona conurbada.
Ya había habido desde el año pasado ciertos avances de esto, de repente se desató una campaña para detener a todo vehículo con placas foráneas, los conductores tenían que demostrar que eran ciudadanos del estado del que portaba placas su carro. La sospecha era, es, que muchas personas plaquean sus vehículos en otras entidades, como medida para evitar ¿yo que sé?, la verificación contaminante, los impuestos, lo que sea. Acá ocurre mucho en La Laguna, gente que vive acá, saca sus placas en Gómez Palacio, pues allá es más barato el derecho vehicular, ni modo, cosas de la oferta y la demanda, que molestan mucho a ciertos gobernantes.
Pero a nivel de explicación lo están manejando como que es para evitar, para tratar de controlar el número de vehículos que circulan por sus calles, avenidas y vías pretendidamente rápidas, que son bastante lentas… ah… ahora resulta que los veinte mil, cincuenta mil, dos mil saltillenses que van diario a Monterrey por razones de trabajo, son los culpables del desastre que es la circulación de carros en la ciudad vecina, en la que más tardan en construir una nueva vialidad, que esta se vea saturada. Obvio que, dicen, no se trata de una prohibición, mucho menos de una violación al derecho de tránsito amparara por la constitución general de la república, es solo una medida de control… que más bien será recaudatoria, pues por lo que se ha comentado, limitará el número de viajes que pueda realizar un carro determinado a Monterrey, exponiéndose eso sí, a multas como les gustan a ellos, de muchos miles de pesos.
Lo primero que se nos ocurre es que esto es guerra: si ellos nos ponen su pase turístico, nosotros les pongamos el nuestro, si aquel cuesta mil pesos, este se los dejamos ir en diez mil, y a ver cómo nos toca, son más los regios que tienen casas de descanso en Arteaga, General Cepeda y Parras, que los saltillenses que las tienen en San Pedro, Santiago o García… donde sí nos van a partir el eje, bueno a algunos, es a los que gustan de ir ‘de compritas’ a Nuevo Laredo, a Mc Allen y de vacaciones a ‘La Isla’, y de tomar el avión en el aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrey, en vez de utilizar el Plan de Guadalupe, de donde sale UN triste vuelo a México, y que para acabarla, aterriza en el AIFA.
¿Qué podremos hacer?, ¿nacionalizarnos regios, o mejor, tener doble nacionalidad, coahuilense y neoleonesa? ¿traficar con credenciales de elector falsas que nos ubiquen como ciudadanos de allá?, ¿ir a tirar nuestro poco o mucho dinero a Eagle Pass o Del Río, o a San Antonio? ¿comprar el mentado pase, dos, tres, diez?
Que igual no pasa nada, que sea una voladura más de su volado gobernador, que suficientemente embroncado está, como para allegarse más leña a su hoguera. Y si pasa, pues ya veremos cómo le hacemos… y cómo nos vengamos, ¿y así quieren que nos juntemos?, pero repito, este asunto tiene, lo menos, sus 400 años de ‘viejas rencillas’ ahora bastante renovadas.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
