Horacio Cárdenas Zardoni
Se acuerda usted muy al inicio del sexenio pasado, en el que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador hablaba de diseñar toda una nueva serie de indicadores, pues según él y su camarilla, los que se venían utilizando en lo que él daba en llamar el periodo neoliberal, no hacían justicia verdadera ni a los sentimientos, ni a las aspiraciones, ni a los logros del pueblo, y lo que los gobiernos como el suyo, hacían por él.
En aquellos primeros meses de la cuarta transformación actuante, los ideólogos orgánicos de este movimiento, se llenaban la boca diciendo que la historia se había detenido, que después del triunfo López obradorista, no había nada más, y nada mejor que hacer, como no fuera administrar la felicidad del pueblo, del pueblo bueno y sabio vale decir.
Sabemos que todos los políticos triunfantes y gobernante recién estrenados, tienen esa tendencia a sentirse la virgen envuelta en huevo, son lo mejor que pudo haberle ocurrido, en este caso concreto a México y a los mexicanos. Ni qué decir, que de allí para adelante, como dice el tango, todo es cuesta abajo en mi rodada, y más pronto que tarde, terminan por demostrar, lo que verdaderamente traían en el morral, que es bien poco, o como en el caso de la 4t, más bien nada, y el morral lo traían vacío, para llenarlo hasta reventar, obvio en su propio beneficio.
Y sí ponga que por aquel año 2018, no dejaba de llamar la atención que, consuetudinariamente México apareciera en los listados de las naciones más felices del mundo, siendo que sus habitantes, vivíamos inmersos en un sin número de problemas, siendo lo verdaderamente interesante que nunca hemos dejado que los tales problemas nos aplasten, nos destruyan, o siquiera nos quiten la sonrisa de los labios.
Ya había pasado el desagradable incidente de la cancelación del Aeropuerto Internacional de Texcoco, desagradable y costosísimo, hay que calificarlo adecuadamente, y la gente en todos los niveles, fuera del país, estaba urgida por saber qué es exactamente lo que pretendía Andrés Manuel López Obrador, Con qué iba a sustituir lo que estaba destruyendo, Y entonces fue lo de los estos indicadores tan novedosos, que según él sorprenderían al mundo entero, o como ya se comenzaba a sospechar, sería que debajo de tanta labia no había absolutamente nada. Más de 7 años después, con pena confirmamos que fue exactamente esto último.
Esta amargosa introducción, es para referirnos a la oportunidad, y a la efectividad que tiene o no tiene uno de los indicadores más usuales en la escena política en el estado de Coahuila, desde hace ya un buen número de años.
Nos estamos refiriendo al indicador, por lo general administrado por la secretaría de economía, o el área de fomento económico o como cada gobernante quiera llamarle, en que reportan el número de proyectos de inversión que se tienen comprometidos en el corto plazo.
Recién la semana pasada, el ayuntamiento de Saltillo, echándose confeti a sí mismo presumió que tiene cuatro proyectos de inversión empresariales ya comprometidos para este año.
Por lo general esta clase de anuncios atrae gran cantidad de aplausos para el presidente municipal y para el encargado de la dependencia, pero en esta ocasión Creo que deberían tomarse, con mayor cautela que la usual. Porque no estamos seguros de que este anuncio ya haya descontado, O si quieres Estoy considerando el posible efecto de la no renovación del tratado de libre comercio que existía entre México Estados Unidos y Canadá.
Sí sí lo contempla habrá que felicitarlos por su velocidad para el análisis, toda vez que apenas esta semana se instala la mesa de negociación sobre lo que va a quedar del tratado que Estados Unidos decidió no renovar. Pero no creemos tanta belleza y menos tanta velocidad. lo que nosotros nos sospechamos, es que los empleados municipales todavía están en modo político, había que darle al alcalde algo que pudiera presumir, ¿ y qué más presumible en estos complicadísimos momentos económicos, que tienen cuatro proyectos de fuerte inversión económica ya amarrados para el municipio de Saltillo, ahora lo que queremos ver es, si los proyectos continúan conforme a calendario, o se retrasan, reduce el monto de la inversión inicial planteada, o todo sigue como si Estados Unidos no nos hubiera castigado.
Por lo pronto el ayuntamiento de Saltillo sigue trabajando con indicadores viejos, políticamente muy aplaudibles, pero tienen que demostrarnos que no nos están haciendo de chivo los tamales, Ni más ni menos que como lo hizo Andrés Manuel López Obrador. El municipio tiene la palabra, porque ya de cuentos chinos estamos hartos.
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