Ruben Aguilar
La comparecencia mañanera que ofrece todos los días la presidenta Sheinbaum Pardo, en clave de “campaña permanente”, no de conferencia de prensa, sigue la línea de estrategia que estableció su antecesor, el presidente López Obrador (2018-2024).
Se entiende por “campaña permanente” una forma de comunicar y hacer política donde el gobernante actúa todo el tiempo como si siguiera en campaña electoral, aun después de haber ganado.
En el ejercicio de su comunicación mantiene de manera constante la promoción de su imagen y continúa con la narrativa de campaña para comunicarse con su base social y sus simpatizantes.
La “campaña permanente” es un ejercicio de propaganda política que no se propone informar con datos y argumentos, sino que busca la movilización social y mantener la fidelidad de los electores.
Se busca el apoyo permanente de los simpatizantes y se recurre, es parte de la estrategia, a la polarización entre “nosotros” y “ellos”, entre los “buenos” y los “malos”.
En la aplicación de esta estrategia, de manera consciente, la presidenta miente de manera sistemática para manipular a su base, lo que en sí mismo es una perversión. Dice a sus seguidores y simpatizantes lo que ella quiere que escuchen y crean.
Tiene claro que en las comparecencias mañaneras no está en una conferencia de prensa, sino en un mitin que es parte de la “campaña permanente”, que es solo propaganda política, que busca mantener su popularidad al tiempo que conservar la simpatía de sus electores.
Una plataforma sistemática de desinformación
Sabe que la gran mayoría de los medios de manera acrítica van a cubrir su mitin diario, y difundir lo que ha dicho, sin importar que sean mentiras, y sea solo propaganda político electoral. Así, los medios se vuelven cómplices de su estrategia.
La comparecencia mañanera, se vuelve, entonces, en una plataforma sistemática de desinformación, que anuncia una realidad que no existe, es una construcción con datos falsos para decir que el gobierno lo hace bien, y el país es el mejor de los mundos. Está en campaña.
En el mundo, la “campaña permanente”, es parte de la estrategia de los gobiernos populistas, que se dicen de izquierda o de derecha; no es algo original de la presidenta, sino que sigue las indicaciones del manual del buen populista.
El presidente López Obrador mantuvo la estrategia de “campaña permanente” durante los seis años de su mandato, y le resultó altamente rentable para su imagen y poder mantener la fidelidad de sus simpatizantes y seguidores.
No hay ningún elemento, para pensar que la presidenta Sheinbaum Pardo deje atrás esta estrategia, sino que todo indica que va a continuar con lo que hizo su antecesor en espera de obtener los mismos resultados.
Las últimas encuestas señalan que la imagen de la presidenta y el gobierno caen lentamente de manera sostenida, que pudiera ser un aviso de que la estrategia de “campaña permanente” ahora no opera como antes.
La sociedad quiere resultados y no solo escuchar discursos diarios de propaganda político-electoral, ya son ocho años, que es lo que todas las mañanas hace la presidenta, y difunden buena parte de los medios de comunicación.
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