Por Horacio Cárdenas Zardoni
Platicábamos la semana pasada de la desvergüenza que es la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. En conferencia de prensa convocada por ella misma, la líder, bueno la jefa de esa sección, Isela Licerio Luévanos, confesaba que solo le compraban medicamentos y le subrogaban la atención de pacientes a una clínica propiedad de la familia de un líder anterior, mire qué casualidad, que ahora la gira de mandamás del sindicato a escala nacional, Alfonso Cepeda Salas, y decía el porqué: porque nadie más, ni el ISSSTE, ni el IMSS, ni ningún hospital privado en Saltillo o Monterrey mantiene convenios para atender a los derechohabientes, les fía… nada más le faltó decir que aunque llegaran a urgencias, les negaran el servicio hasta que no liquidaran los adeudos que tiene con ellos el Instituto del Servicio Médico, cosa que no nos extrañaría lo más mínimo.
Pero dentro de todas las barrabasadas que soltó Isela Licerio Luévanos, estuvo una que como que la gente dejó pasar, así como si nada, siendo que hay mucho allí que escarbar, sobre todo en materia de violaciones a distintas leyes y desviación de recursos públicos.
Lo dijo con todas sus letras: cuando ella llegó a hacerse cargo de la Sección 38, y nos imaginamos que después de hacer una auditoría a profundidad, administrativa, contable, política… se encontró con que había algo así como doscientos aviadores en la nómina de la Sección, gente que nomás cobraba y no trabajaba, y que como es fácil de imaginar, representaban una sangría importante en las finanzas de la tal sección.
Donde nos quedamos esperando fue que Licerio no dijo qué había hecho con ellos, siendo varias las posibilidades que se nos ocurren: la más política, que por demás está decir que es la más socorrida en este y en otros gremios, es la de dejar las cosas como estaban. ¿Ah, hay 200 aviadores?, hay que ver quiénes son y quien los patrocina, y ya como mera curiosidad, desde cuándo están en la nómina, devengando un salario sin trabajarlo.
Ya con ese esquema, se procede a tomar decisiones: primero que nada y viendo que está perfectamente claro que como la telaraña de aquella canción infantil del elefante que se columpiaba, ya tienen perfectamente visto y entendido que la telaraña resistía 200 aviadores, ¿cuántos más será capaz de aguantar de los afines a los nuevos grupos de poder en el ámbito magisterial, partidista (o partidistas), familiares, concubinas (concubinos, concubin@s) o prospectos?, igual unos veinte, treinta… no hay que ser ambiciosos.
¿O por qué no?, se puede hacer una limpia de entre tanta gente corrupta, y las posiciones y salarios entregárselos a gente igual o todavía más corrupta, pero que sean de acá.
Esto que decimos es una aberración, por no decir un suicidio político y sindical, ¿cómo atentar a los principios mismos del sindicalismo magisterial a la mexicana, que prescribe que una vez que sale del aula para el sindicato, no regresan ni de subsecretarios? Pero lo mencionamos porque lo correcto hubiera sido el decir: ¿sabes qué?, me encontré todos estos fulanos y fulanas que no trabajan y sí cobran, haz el favor de pasarlos a dar de baja, y a tomar las medidas administrativas y penales para que devuelvan todo lo que cobraron indebidamente desde hace años o décadas.
Y de esto no hemos oído nada, pero nada, ni rumores, ni noticias, ni avisos de suicidios de profesores corridos de la Sección que se tiran al paso del tren antes que quedar en el desamparo y verse obligados a devolver lo que hace tanto que se comieron, bebieron, viajaron o dilapidaron con esa gracia que da la tranquilidad de saber que siempre habrá más dinero llegando cada quincena.
No es solo curiosidad, es un llamado a cuentas. Después de todo, la Sección 38 es una fracción del monstruo que es el Sindicato Nacional, cuyos haberes provienen exclusivamente de lo que le sacan al gobierno, vía aportaciones sindicales de los empleados o asignaciones directas por manejos políticos, lo que quiere decir que es dinero proveniente de nuestros impuestos, de todos los que pagamos impuestos en este país.
Hemos sabido desde siempre de la existencia de comisiones sindicales, las cuales se diferencian en una nada de las aviadurías. Estar comisionado y ser aviador es casi lo mismo, si acaso los primeros andan haciendo grilla para obtener una mejor posición, y los otros simplemente se dedican a disfrutar de las mieles de lo grillado. Y sí, periódicamente se habla de rasuradas a la nómina, tanto como de promesas de que no volverá a ocurrir nunca más, pero de lo que le decimos, de que se obligue a resarcir lo cobrado indebidamente, de eso no hay noticia alguna, otra vez, porque sería atentar contra la estructura misma del sistema político mexicano, apoyado fuertemente en el control y la movilización que en determinado momento se pueda hacer de la base magisterial.
Ya es nota pasada y envejeciendo, al rato nadie se acordará de nada, pero no quisimos dejar pasar la oportunidad de tocar el punto, así fuera solo para incomodar a eso que llaman dirigencia magisterial, punta de vividores.
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