Por Javier Medina Pastén
Hace tres décadas en la región sureste de Coahuila la iniciativa privada de esta zona se podía considerar un contrapeso, si, era la parte opositora a la voluntad de las autoridades en el gobierno y de los partidos políticos.
El diccionario de la Real Academia Española define como contra peso: “Peso que se pone en la parte contraria de otro para que queden en equilibrio”, esto desde hace más de 10 años ya no sucede con la iniciativa privada de la región sureste.
Los equilibrios entre acciones de gobierno y contracciones de la iniciativa privada ya no se dan, hoy los organismos empresariales parecen leones domados, mantienen sus melenas y rugido de ser la iniciativa privada, pero, les muestran un pedazo de carne y son mansos gatitos.
A 30 años de distancia, las posturas férreas y de batalla que daban los diferentes presidentes de las cámaras empresariales de esa década de los 90s en Saltillo son historia de combatientes que buscaban evitar que los gobernantes hicieran su voluntad.
Hoy un presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en la región sureste de Coahuila dijo “el gobernador es mi amigo, y está haciendo su mejor esfuerzo para el estado”, y nunca exigieron el cumplimiento de las solicitudes que se pasaron haciendo todo un sexenio.
En los 90s ningún integrante de la iniciativa privada se atrevía a decir ese tipo de palabras de manera pública, fijaban posturas de manera abierta e iban en contra de las decisiones que lesionaran al sector o a la ciudadanía.
Ahora eso ya no pasa, no sucede porque la ayuda económica para que el organismo camaral exista requiere de un respaldo anual de 1.2 millones de pesos y se ha vuelto una fiera domesticada.
Otras organizaciones como la industria de la construcción ha tenido “lideres”, que no dan luz, no pintan. En lo privado confiesan que no les han pagado algunas obras y que batallan para que les paguen lo realizado en construcción, pero, no hay ningún aspaviento que ofenda a una autoridad a pesar de que tienen la razón los constructores.
Nos podemos ir organismo por organismo empresarial y cada uno ha mostrado cómo las manos las doblaron a cambio de un estacionamiento y aportación para la construcción de un edificio.
Incluso de su llegada a la presidencia de la cámara industrial de la región impulsado desde afuera por autoridades municipales y de estado, marginaron al “presidente” que llegó tras cuestionar la elección bajo la cual fue electo presidente del organismo, los organizadores de eventos oficiales evitaban estuviera en las primeras filas e incluso no lo mencionan.
Rosendo Villarreal, un ex alcalde de Saltillo y ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación expresó su sentir respecto de la iniciativa privada de la región, diciendo han perdido el valor de defender los principios empresariales de independencia y de ser el contrapeso que en algún momento fueron.
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