Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 23/07/26 (Más).- La historia de Rocky necesitó apenas unos segundos de video para salir de una colonia de Saltillo y extenderse por todo México a través de las cuatro principales redes sociales y convertirse en una movilización que incluye cientos de miles de reproducciones, comentarios y compartidos, pero también denuncias, firmas, protestas presenciales, homenajes, presión sobre políticos, una intensa generación de contenidos derivados y hasta la intervención de autoridades.
El caso comenzó a difundirse el 18 de julio, cuando circularon imágenes de un perro de raza gran pirineo amarrado a un vehículo en la colonia Villas de San Miguel. Otro video mostró a vecinos intentando detener la unidad y auxiliar al animal.
Un día después, la asociación Dignidad Animal dio visibilidad a la denuncia, mientras Rocky era atendido en una clínica veterinaria y la Fiscalía General de Coahuila iniciaba la recopilación de testimonios, grabaciones y pruebas.
A partir de ese momento, la conversación siguió una curva acelerada: del video ciudadano pasó a las páginas de comunidades de redes; de ahí llegó a medios estatales y nacionales; posteriormente fue amplificada por activistas y figuras públicas, y finalmente se convirtió en protesta presencial.
La detención y vinculación a proceso de una mujer relacionada con el caso y la muerte de Rocky, confirmada el miércoles, han mantenido el tema activo durante varios días y provocaron nuevas oleadas de publicaciones. La persona imputada enfrenta un proceso penal, no una sentencia definitiva.
Al menos 910 mil reproducciones en una muestra de Facebook
No existe una cifra pública que permita conocer cuántas personas diferentes vieron el caso en Facebook, X, Instagram y TikTok. Las plataformas tampoco ofrecen un contador territorial conjunto para identificar cuántos usuarios eran de Coahuila; sin embargo, los datos visibles en algunas publicaciones permiten establecer un piso mínimo para dimensionar la viralidad.
Al corte de esta revisión, un video difundido por el activista Arturo Islas acumulaba aproximadamente 525 mil reproducciones en Facebook; un reel de una página informativa de Saltillo registraba alrededor de 364 mil, y una transmisión relacionada con la manifestación sumaba cerca de 21 mil.
En conjunto, sólo esas tres publicaciones alcanzaban 910 mil reproducciones, sin contar decenas de copias, fragmentos, transmisiones, notas en video y publicaciones posteriores. Aunque las visualizaciones no equivalen necesariamente a usuarios únicos, permiten inferir que la exposición total en todas las plataformas fue considerablemente mayor.
La participación tampoco se limitó a mirar los videos. Una petición publicada en Change.org para exigir justicia por Rocky acumuló 14 mil 624 firmas verificadas; de ellas, 3 mil 897 fueron registradas en un solo día, además de casi 200 opiniones escritas por participantes. Una segunda petición relacionada con el caso había reunido otras 468 adhesiones, aunque no es posible determinar si algunas personas firmaron ambas.
En Instagram, uno de los reels representativos del caso mostraba por sí solo al menos 278 comentarios públicos. La conversación en esta plataforma se multiplicó mediante videos cortos, llamados a protestar, fotografías de Rocky, mensajes de despedida y publicaciones que etiquetaban directamente a autoridades, medios y defensores de los animales.
En X, el caso fue retomado por cuentas de medios y programas nacionales, entre ellos El Heraldo de México, Grupo Fórmula, Imagen Televisión y Telediario, lo que demuestra que la historia dejó de circular únicamente entre páginas y usuarios de Saltillo, pues comenzó a llegar a audiencias nacionales que hasta entonces no tenían su atención en el caso.
También se localizaron referencias y réplicas en TikTok, principalmente mediante videos ciudadanos, comentarios de creadores y fragmentos reutilizados por otras cuentas. Sin embargo, las restricciones de acceso público de la plataforma impiden construir un corte comparable y verificable de reproducciones. Por esa razón, no puede establecerse una suma total responsable entre las cuatro redes.

De las pantallas a la Plaza de Armas
La diferencia entre una noticia ampliamente difundida y un movimiento de participación social quedó expuesta cuando la conversación salió de las pantallas.
Cientos de personas se concentraron en la Plaza de Armas de Saltillo para exigir justicia, reclamar sanciones y pedir modificaciones legales contra el maltrato animal. La manifestación reunió a ciudadanos, rescatistas, asociaciones y creadores de contenido, mientras una representación fue recibida por autoridades estatales.
La presencia de Arturo Islas amplificó el caso. El activista viajó a Saltillo, convocó a la protesta y difundió videos entre una comunidad de alrededor de 4.5 a 5 millones de seguidores en Instagram. A la movilización se sumaron otros creadores vinculados con el rescate animal, como La Ranita de Nogales y Alexs Ventura. La Ranita había construido previamente comunidades de millones de seguidores en Facebook y TikTok, lo que extendió el caso hacia públicos externos a Coahuila.
La conductora Laura Bozzo también reaccionó públicamente y ofreció apoyo, mientras páginas de entretenimiento, noticieros televisivos y cuentas de espectáculos comenzaron a publicar sobre Rocky.
La intervención de estas figuras modificó la escala de la conversación. Un expediente local de probable maltrato animal se convirtió en una historia nacional asociada con la exigencia de castigos más severos.
Tras la muerte del perro también se organizaron homenajes con veladoras y música frente a la clínica donde fue atendido. Estas acciones muestran que la participación digital no terminó con la detención de una persona ni con la apertura de la investigación. Los usuarios han mantenido viva la conversación mediante despedidas, ilustraciones, videos conmemorativos, fotografías de mascotas y llamados a no normalizar la violencia contra los animales.
El llamado efecto Rocky generó contenidos que ya no dependían exclusivamente del video original: veterinarios publicaron explicaciones sobre las lesiones; asociaciones difundieron información sobre cómo denunciar; ciudadanos recuperaron otros casos de violencia animal; legisladores y activistas plantearon revisar las sanciones, y usuarios comenzaron a compartir videos de posibles agresiones ocurridas en otros municipios.
El alcance del caso puede compararse con el de Scooby, también llamado Benito, el perro arrojado a un cazo con aceite hirviendo en Tecámac, Estado de México, en mayo de 2023.
Aquella grabación generó indignación nacional, una detención y una petición que alcanzó alrededor de 31 mil firmas en los primeros días de junio. Tiempo después, el responsable recibió una sentencia de 5 años, 7 meses y 15 días de prisión. Con sus 14 mil 624 firmas verificadas, Rocky reunió en sus primeros días casi la mitad del volumen documentado en una de las peticiones principales por Scooby. La comparación no representa una medición exacta de popularidad porque cada caso ocurrió en momentos y plataformas diferentes, pero sí muestra que la movilización digital de Saltillo alcanzó rápidamente una escala semejante a la de historias nacionales de maltrato animal.
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