Guanajuato, 25/05/26 (Más).- La disputa por el control del robo de combustible en Guanajuato entró en una nueva etapa tras la conformación de alianzas entre algunos de los principales grupos criminales del país.
De acuerdo con información de la Fiscalía General de la República (FGR), el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Chapitos consolidaron una alianza para pelear el dominio del mercado de huachicol en la entidad, mientras que el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) fortaleció sus operaciones junto al Cártel del Golfo.
Con base en declaraciones del delegado de la FGR, Juan Francisco Vera Ayala, quien explicó en entrevista al periódico La Jornada que la reconfiguración criminal responde a la importancia estratégica de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) ubicados en Guanajuato, una de las entidades con mayores niveles de violencia en el país durante los últimos años.
La confrontación tiene como principales escenarios la zona Laja-Bajío y el llamado “Triángulo de las Bermudas”, integrado por los municipios de Salamanca, Villagrán, Juventino Rosas, Celaya y Apaseo el Alto. En esta región convergen ductos clave para el transporte de hidrocarburos, situación que ha convertido al área en uno de los puntos más disputados por las organizaciones dedicadas al robo y comercialización ilegal de combustible.
Datos del Grupo de Inteligencia Operativa (GIO) señalan que entre enero y abril de 2026 fueron asegurados un millón 303 mil 781 litros de combustible robado en Guanajuato. Las cifras reflejan tanto la magnitud del negocio ilícito como la presión ejercida por autoridades estatales y federales para contener las operaciones criminales relacionadas con el huachicol.
El Cártel de Santa Rosa de Lima, fundado en 2014 por José Antonio Yépez Ortiz, El Marro, consolidó inicialmente su presencia mediante el control de tomas clandestinas y la distribución local de gasolina robada. Su crecimiento estuvo vinculado a redes de apoyo en comunidades de la región y al dominio territorial sobre rutas de extracción y traslado de hidrocarburo.
La violencia se intensificó cuando el CJNG comenzó a disputar el control del mercado ilegal de combustible. Desde 2018, la confrontación entre ambas organizaciones ha provocado ejecuciones, bloqueos carreteros, desapariciones, ataques contra policías y una escalada de homicidios.
Vera Ayala explicó que “los grupos delictivos, derivado del pleito intestino, se están movilizando en las zonas de predominio de uno y otro grupo”, mientras gran parte de los asesinatos estarían relacionados con ajustes de cuentas.
Uno de los episodios más violentos ocurrió el 25 de enero de 2026 en Salamanca, donde integrantes del CSRL asesinaron a 11 personas y dejaron heridas a otras 12. Por esos hechos fueron detenidos un líder local y dos de sus operadores. Informes oficiales de Estados Unidos han señalado previamente que la guerra entre el CJNG y el CSRL convirtió a Guanajuato en uno de los estados más mortales de México.
Las investigaciones federales también advierten que el negocio del huachicol evolucionó más allá de la venta local de gasolina robada. Actualmente, las organizaciones criminales participan en esquemas de contrabando internacional, lavado de dinero, uso de empresas fachada y exportación ilegal de crudo hacia Estados Unidos, ocultándolo como lubricantes o residuos industriales.
Además de la operación de los grupos criminales, las autoridades han detectado redes de corrupción institucional en las que estarían involucrados funcionarios, policías y trabajadores de Pemex. Según las investigaciones, estas redes proporcionaban información sobre ductos, movimientos de combustible y operativos de vigilancia, facilitando las actividades ilícitas.
Aunque la captura de El Marro en 2020 fue considerada uno de los principales golpes de la estrategia federal contra el huachicol, las autoridades reconocen que el mercado ilegal no desapareció, sino que se diversificó y se volvió más complejo. La presión gubernamental continúa mediante operativos coordinados entre fuerzas estatales y federales.
El 23 de abril de 2026 fueron asegurados 25 mil litros de hidrocarburo y una toma clandestina en el municipio de Cortazar. Días después, el 29 de abril, operativos realizados en Salamanca e Irapuato permitieron recuperar más de 400 mil litros de combustible robado y detener a nueve personas. En marzo, otros 120 mil litros fueron decomisados en Celaya tras la captura de tres sujetos armados.
Reportes de la XII Región Militar y la Guardia Nacional detallaron también el aseguramiento de tanques cisterna, tractocamiones, bombas de trasvase, cartuchos y diversos inmuebles utilizados para el almacenamiento y transporte ilegal de combustible. Desde el inicio de la actual administración federal, las autoridades informaron el decomiso de más de 5.74 millones de litros de hidrocarburo en Guanajuato, además del aseguramiento de cuatro gasolineras presuntamente vinculadas con la venta de huachicol.
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