Manzanillo, Colima, 28/05/26 (Más).- Una nueva jornada de violencia en el estado de Colima, marcada por ataques armados, narcobloqueos y vehículos incendiados, volvió a poner en el centro del conflicto la disputa entre grupos del crimen organizado por el control de Manzanillo, considerado uno de los puertos más estratégicos del país para el tráfico de drogas, precursores químicos y mercancías ilícitas.
De acuerdo con información de Animal Político, los hechos se desencadenaron tras un ataque contra elementos de la Policía Investigadora en el municipio de Tecomán, donde civiles armados abrieron fuego contra agentes de la Fiscalía General del Estado que acudían a atender un reporte de emergencia.
El enfrentamiento dejó como saldo dos presuntos agresores muertos, dos policías lesionados –uno de ellos en estado grave– y la detención de un ciudadano estadounidense con orden de aprehensión por homicidio en su país.
El Gobierno de Colima, encabezado por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, informó que tras la agresión inicial se desplegó un operativo conjunto con fuerzas estatales y federales, incluyendo la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina y la Guardia Nacional, con el objetivo de ubicar a los responsables y contener la escalada de violencia en distintos municipios.
Sin embargo, la movilización de las autoridades provocó una reacción inmediata de los grupos armados, que realizaron nuevos ataques y comenzaron a incendiar vehículos en diversos puntos del estado para obstaculizar el avance de las fuerzas de seguridad. Las autoridades confirmaron que los incendios fueron controlados posteriormente, aunque la violencia generó bloqueos y afectaciones a la circulación en varias vialidades.
En un segundo momento del operativo, las autoridades informaron la muerte de otro presunto agresor, así como el aseguramiento de un vehículo blindado artesanal, armas largas y cortas, granadas y droga. La magnitud del arsenal incautado reforzó la hipótesis de la presencia de grupos criminales fuertemente armados en la zona.
Ante la situación, la administración estatal ordenó la suspensión de clases presenciales en los municipios de Tecomán, Manzanillo, Armería e Ixtlahuacán, trasladando las actividades escolares a la modalidad virtual como medida preventiva para proteger a la población estudiantil.
En paralelo, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que detrás de los hechos violentos se encuentran células criminales locales vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), entre ellas un grupo identificado como Los Mezcales, además de otras organizaciones que disputan el control territorial del estado.
El contexto de la violencia reciente se enmarca en una disputa más amplia por el control de Manzanillo, el principal puerto comercial de México, donde confluyen rutas marítimas clave para la entrada de precursores químicos utilizados en la producción de drogas sintéticas, así como mercancías ilegales de alto valor económico.
De acuerdo con especialistas en seguridad consultados en reportes previos, el dominio de este puerto ha sido históricamente disputado primero por el Cártel de Sinaloa y, en los últimos años, por el CJNG, que ha consolidado su presencia mediante la incorporación de operadores locales y la formación de alianzas con grupos regionales.
Uno de los factores que ha intensificado el conflicto en la entidad es la fragmentación interna del propio CJNG en Colima, tras la detención y posterior liberación de José Bernabé Brizuela, alias La Vaca, lo que derivó en la ruptura de una célula que antes operaba bajo su mando y que posteriormente se separó del grupo criminal.
A partir de ese reacomodo, surgieron nuevas estructuras criminales en el estado, entre ellas Los Mezcales, también identificados como el Cártel Independiente de Colima, así como una facción vinculada al Cártel de Sinaloa conocida como La Mayiza, lo que ha incrementado la complejidad del escenario de violencia en la región.
El municipio de Tecomán, donde inició el reciente brote de violencia, es considerado un corredor estratégico que conecta a Colima con Michoacán y forma parte de la ruta hacia Tierra Caliente, una zona históricamente disputada por grupos criminales por su importancia logística y de movilidad.
Especialistas han señalado que este corredor facilita las incursiones criminales entre entidades y permite el acceso directo a Manzanillo, lo que convierte a la región en un punto clave para el trasiego de drogas, armas y mercancías ilícitas tanto hacia el interior del país como hacia rutas internacionales.
Las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reflejan el nivel de violencia que enfrenta la entidad. En 2025 se registraron 557 carpetas de investigación por homicidio doloso en Colima, con un promedio mensual de 46 asesinatos, en una población que apenas supera los 700 mil habitantes.
De acuerdo con los registros, la mayoría de los homicidios en la entidad fueron cometidos con arma de fuego, lo que confirma el carácter armado de la disputa entre grupos criminales por el control territorial del estado y sus rutas logísticas.
En este contexto, el puerto de Manzanillo no solo representa un punto clave para el tráfico de precursores químicos provenientes de Asia, sino también una plataforma estratégica para la exportación de drogas hacia Estados Unidos, así como hacia mercados en Asia y Oceanía.
Especialistas advierten que la violencia en Colima no es un fenómeno aislado, sino parte de una reconfiguración nacional del crimen organizado, impulsada por fracturas internas en el Cártel de Sinaloa y ajustes en la estructura del CJNG, lo que ha derivado en nuevas alianzas y disputas en distintas regiones del país.
Mientras tanto, la disputa por Manzanillo continúa siendo el eje central del conflicto, convirtiendo a Colima en uno de los estados con mayor intensidad de violencia proporcional en México, pese a su reducido tamaño territorial.
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