LA CALIDAD DEL AIRE 

Por Horacio Cárdenas Zardoni

¡Qué mugrero de aire respiramos en Saltillo! Sí, ¿verdad?
Ese se ha convertido en uno más de los temas de conversación de la gente de la capital de Coahuila, cuando se junta para “chalear”, para platicar, o como también decimos los aborígenes, para arreglar el mundo encima de una taza de café, y con suerte, unas pastitas.

Y sí, el aire de Saltillo es un mugrero, para todos aquellos que viven en el sur, y que por la mañana bajan al centro o pasan por él, o desde sus felices elevaciones nomás ven, sin verse obligados a sumergirse, pueden atestiguar una auténtica nata, que puede ser de color amarillo, cafecito, gris o tirándole a negro, dependiendo de los gases y partículas prevalecientes en ese momento determinado.
Hasta eso la gente de por el sur tiene suerte, en parte por lo que no respira, y en parte porque arriba de la nata se puede ver la serranía en toda su gloriosa belleza, apelmazados los contaminantes abajo, la combinación de roca, manchones de verde, el cielo despejado, da gusto ver ese Saltillo y ese horizonte que se prolonga por decenas de kilómetros. Pero luego ya se emboletan en el tráfico, se hunden en la contaminación, empiezan a toser, a llorarles los ojos, y pasan a vivir la misma realidad de los de abajo, que también es la de los de antes, porque la contaminación en Saltillo es una cosa de muchos años atrás, casi que quienes nacen aquí capaz que ya traen algún filtro o un catalizador para no sufrir tanto, o para funcionar con esos contaminantes en vez de con oxígeno.
Uno de los periódicos de la localidad ha colocado en su página principal un indicador de la calidad del aire, en una parte pone lo actual, ¿cómo estuvo la calidad del aire el día precedente?, y la otra mucho más ominosa, la proporción de días en que el aire ha estado más o menos aceptable, respecto de los días en los que ha estado mal o muy mal. Como siempre, si el día anterior estuvo respirable o más o menos, nos sentimos que no pasa nada, que todo está correcto, que podemos continuar con nuestra vida sin ningún problema; y si el reporte es de que estuvo mal… pues igual tiene uno que salir al trabajo o a la escuela, si hace deporte no lo va a posponer por unas cuantas partículas suspendidas extra, al fin que el reporte termina allí, no hay más, ni recomendaciones ni sugerencias, que esas no le corresponderían al periódico, sino a alguna autoridad o quizá a algunos especialistas, pero daría lugar a cuestionamientos y nadie quiere meterse en camisa de once varas por algo como el aire.
Pero en nuestra opinión, e independientemente de que ha habido días en que sale más sano, es un decir, no respirar que hacerlo, de tan alta cantidad de contaminantes, es el fenómeno de la repetición. Porque no estamos hablando de que hay un día malo por diez días buenos, estamos diciendo que la mitad de todos los días del período contabilizado, que se acerca ya a un año, ha sido menos que deseable, cuando no, que ameritaría medidas de parte de la autoridad competente, que en otras ciudades, particularmente en la zona conurbada de la ciudad de México, llevan a suspender actividades al aire libre, limitar todavía más la circulación de vehículos, entre otras, acá nomás nos avisan, y no pasa nada.
De alguna manera la campaña respecto a la mala calidad del aire ha tenido algún resultado positivo, en concreto se logró reactivar la medición de la calidad, algo que se había dejado de hacer porque los equipos se habían deteriorado al más puro estilo gubernamental, sirven hasta que se rinden, y una vez ocurrido esto, esperar que alguien pida y le concedan dinero para comprar otros equipos, porque reparar los que se dañaron, normalmente es una tarea inútil.
¿Qué se está haciendo ya o se estará haciendo dentro de poco?, ah pues muy importante, se estará monitoreando la calidad del aire, son once o doce estaciones de monitoreo, que permitirán saber en tiempo real qué tan contaminada está cierta zona de la ciudad de Saltillo, a lo que a nosotros se nos ocurre la pregunta más elemental de todas ¿y?
Sí, después de saber cómo anda la calidad del aire, ¿qué se hace, qué recomendaciones se hacen con carácter de voluntario y cuales órdenes se dan con otro perentorio u obligatorio?, y es allí donde no tenemos respuestas, porque la autoridad municipal o estatal no las ha emitido. Queremos pensar que a la par de la parte de hacerle caso a la gente con lo de las estaciones de monitoreo, han estado trabajando en un reglamento o un manual de qué hacer ante la presencia de equis cantidades de contaminantes en la atmósfera, porque lo otro es poco menos que morbo por enterarnos de lo que va a supuestamente a hacer la autoridad, y qué carácter tendrán las medidas ¿se multará a quien incumpla, solo se amonestará, se le obligará a bajar de su carro y dejarlo allí estacionado? Eso todavía en lo concerniente a la contaminación y sus efectos posibles en la gente.
¿pero qué hacer con lo siguiente, también predecible?, que las personas se comiencen a desmayar por lo que está respirando o por lo que debería respirar y no lo hace? ¿habrá quien tenga reacciones en el aparato digestivo o en la piel?, ¿qué se va a hacer al respecto, alguien tiene ya una idea?
No es que menospreciemos lo que se está haciendo. De hecho podemos aceptar que el reconocimiento de un problema ya es un avance en su solución, pero aquí nomás estamos viendo que están comenzando a generar información, y esta solo estará sirviendo para platicar sobre ella, y poco o nada adicional.
Vistos los indicadores que le platicamos, era para que las personas y la autoridad dijera con todas sus letras: hoy no hay actividades al aire libre, hoy se suspende el jogging, hoy el recreo es adentro, hoy se suspenden las clases, y se cierran tal y tal y tal línea de producción, hasta que baje el indicador, ese o aquel.
Sí, está bien para echar el chal, pero haga caso, esto no es un juego ni un tema cualquiera de conversación, es serio como pocas cosas que nos hayan pasado en los últimos años.

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