Ciudad de México, enero 16. A punto de cumplir 97 años, el artista y creador Alejandro Jodorowsky asegura que no le teme a la muerte porque piensa en ella desde el día en que nació y que, al celebrar su próximo cumpleaños, pedirá tiempo, tiempo y más tiempo para seguir viviendo y creando, de acuerdo con una entrevista concedida a El País México. Desde París, donde reside, el autor afirma que se siente pleno, activo y con una agenda creativa tan amplia que incluso le cuesta enumerar todos los proyectos en los que trabaja actualmente.
Jodorowsky explica que vive acompañado de su esposa y colaboradora Pascale Montandon, con quien comparte desde hace más de dos décadas tanto la vida cotidiana como el proceso creativo. Asegura que mantiene una actividad constante en libros, cómics, exposiciones y proyectos cinematográficos, y destaca la publicación de Art sin fin, una obra retrospectiva que recorre su trayectoria artística, su pensamiento y su exploración espiritual desde múltiples disciplinas.
En esta etapa de su vida, el creador se define como místico ateo, una postura que resume su relación con la espiritualidad y la fe. Señala que no cree en Dios en el sentido tradicional, pero que, si existiera, él cree en él. Desde esa visión, insiste en que pensar en la muerte no es una obsesión, sino una forma de vivir con mayor conciencia y libertad.
A pesar de su edad, Jodorowsky continúa practicando la psicomagia y realizando lecturas de tarot de manera gratuita, porque considera que el arte y la sanación simbólica no deben convertirse en un privilegio económico. Para él, la creación artística es un acto vital que no se separa de la vida cotidiana ni del humor, elemento que atraviesa muchas de sus reflexiones.
Durante la conversación, el artista recurre a la ironía para hablar de su longevidad y de su obra. Al ser cuestionado sobre cuál considera su creación más importante, responde con humor que es atarse los cordones de los zapatos con los dientes, y afirma que no realiza esfuerzos especiales para mantenerse activo, más allá de su deseo constante de crear y observar la vida.
Jodorowsky también expresa su deseo de llegar a los 100 años, como lo hizo su padre, aunque subraya que no vive pendiente de ese objetivo. Su interés principal es continuar explorando el arte, el pensamiento y la imaginación sin temor al final. Recordó además sus orígenes en Tocopilla, Chile, y su llegada a París, donde se formó en la pantomima y se integró a los círculos surrealistas, experiencias que marcaron de forma definitiva su obra.
La obra Art sin fin reúne reflexiones personales, imágenes, textos y recuerdos que dan cuenta de una vida dedicada a la creación, con momentos de éxito, fracaso y provocación. A través de este libro, Jodorowsky reafirma su condición de artista inclasificable, cuya obra ha trascendido generaciones y fronteras.
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