El Departamento de Justicia de Estados Unidos comenzó a liberar miles de documentos del caso Epstein, revelando vínculos con figuras como Bill Clinton, Mick Jagger y Michael Jackson, aunque sin pruebas directas de delitos. La publicación ha generado críticas por la censura de información clave, acusaciones de encubrimiento y presiones cruzadas entre republicanos y demócratas
Redacción Más
El Departamento de Justicia de Estados Unidos comenzó la difusión de miles de documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, el difunto agresor sexual cuya red de abusos involucró a figuras influyentes del poder político, económico y cultural. La publicación de los archivos ocurre al vencerse el plazo legal establecido por una ley federal aprobada en noviembre, y tras meses de presión pública y legislativa dirigida al gobierno del presidente Donald Trump para transparentar el contenido de estos documentos.
Según información publicada por la BBC, aunque la primera tanda de archivos ya fue habilitada a través de un portal oficial, una gran cantidad de documentos aparece con secciones censuradas, con el argumento de proteger a las víctimas, no entorpecer investigaciones penales en curso, y evitar la exposición de material gráfico sensible. De acuerdo con el Departamento de Justicia, no todo el contenido será revelado de inmediato, y nuevas publicaciones continuarán en los próximos días y semanas.
Entre los archivos ya difundidos destacan fotografías y menciones de celebridades internacionales como el expresidente Bill Clinton, el cantante Michael Jackson y el líder de The Rolling Stones, Mick Jagger. Las imágenes, sin embargo, no constituyen prueba de actividades ilícitas, y en muchos casos, los implicados han negado conocer o participar en los delitos cometidos por Epstein. Clinton, quien aparece en varias fotos –algunas en una piscina, otras en un jacuzzi, e incluso acompañado por Ghislaine Maxwell– ha reiterado que nunca supo nada sobre los crímenes del financista.

La publicación de los documentos provocó una fuerte reacción en el Congreso estadounidense. Tanto legisladores republicanos como demócratas han expresado su inconformidad por el carácter incompleto de la información difundida. El congresista republicano Thomas Massie denunció que el Departamento de Justicia incumple flagrantemente tanto el espíritu como la letra de la ley, mientras que el senador demócrata Dick Durbin acusó al gobierno de Trump de perpetuar un patrón de encubrimiento a través de su fiscal general, Pam Bondi, y el director del FBI.
El escándalo de Epstein sigue siendo un tema espinoso para el presidente Trump. Aunque en esta primera entrega de documentos su nombre aparece en pocas referencias, su cercanía histórica con Epstein y los registros gráficos previos han alimentado el escrutinio. Una demanda presentada en 2020, incluida entre los documentos revisados, menciona un supuesto encuentro en Mar-a-Lago durante la década de 1990 en el que Epstein habría presentado a Trump a una menor de 14 años. Aunque el relato sugiere un comportamiento inapropiado, no se presentaron acusaciones formales contra Trump y ninguna de las víctimas conocidas lo ha señalado directamente por abuso.

Desde la Casa Blanca, la vocera Abigail Jackson defendió el proceso afirmando que el gobierno de Trump es el más transparente de la historia, pese a las críticas sobre la demora y la parcialidad en la publicación de los archivos. El fiscal adjunto Todd Blanche, por su parte, aseguró que la prioridad es proteger la identidad de las víctimas. “Estamos mirando cada papel que vamos a generar, asegurándonos que cada víctima, sus nombres, sus identidades, sus historias, sean protegidas tanto como se necesite”, afirmó.
En total, se espera que salgan a la luz cientos de miles de documentos más, según Blanche. Sin embargo, esta promesa no ha sido suficiente para calmar la indignación generalizada entre congresistas y activistas, que han exigido que el gobierno deje de proteger figuras poderosas y cumpla con el espíritu de justicia hacia las víctimas.
Entre las imágenes más comentadas figura una donde se ve a Clinton en compañía de Michael Jackson y Diana Ross, y otra en la que aparece junto a Mick Jagger y Ghislaine Maxwell, actualmente condenada a 20 años de prisión por su papel en el tráfico sexual organizado por Epstein. También se identificó en los archivos una fotografía que aparentemente muestra a Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III del Reino Unido, recostado sobre el regazo de un grupo de mujeres bajo la atenta mirada de Maxwell. El príncipe ha negado sistemáticamente cualquier comportamiento inapropiado.

En respuesta a la avalancha de archivos, el equipo de comunicación de Trump ha intentado usar la información como una herramienta política, promoviendo imágenes de Clinton a través de redes sociales y señalando sus vínculos con Epstein. El mes pasado, el presidente incluso solicitó formalmente a su Departamento de Justicia que investigara al exmandatario demócrata. No obstante, analistas advierten que esta estrategia puede ser riesgosa, dado que aún falta por divulgar una gran cantidad de documentos, algunos de los cuales podrían implicar más directamente a Trump o a otras figuras cercanas a su administración.
Para muchos observadores, esta primera entrega de archivos confirma el poder y la impunidad con los que operaba Epstein, pero también subraya las resistencias institucionales para revelar la verdad completa. El caso continúa siendo símbolo de una red de protección que, por décadas, permitió que se silenciara a víctimas y se blindara a personas con influencia política y económica.
Mientras tanto, el público y los legisladores esperan las futuras publicaciones, con la esperanza de que ayuden a esclarecer uno de los escándalos más oscuros de las últimas décadas en Estados Unidos, y de que esta vez, la justicia alcance también a los nombres más protegidos.
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