Missoula, 08/05/24 (Más / IA).- Un equipo de investigadores en Montana desempeña un papel crucial en el desarrollo de una vacuna más efectiva contra la tuberculosis, una enfermedad infecciosa que ha cobrado más vidas que cualquier otra.
Aunque la BCG (Bacille Calmette-Guérin), desarrollada en 1921, sigue siendo la única vacuna contra la tuberculosis, su eficacia es baja en adolescentes y adultos, lo que ha impulsado la búsqueda de una vacuna más potente.
El Centro de Medicina Translacional de la Universidad de Montana está liderando una iniciativa en este sentido.
El centro se especializa en mejorar y crear vacunas mediante la incorporación de adyuvantes novedosos. Estos adyuvantes, sustancias añadidas a las vacunas, potencian la respuesta inmunitaria.
Los científicos están descubriendo que los adyuvantes generan inmunidad más precisa y duradera que los antígenos solos.
La vacunación de precisión busca provocar respuestas específicas del sistema inmunológico y profundizar su efectividad con adyuvantes. El objetivo final sería una protección de por vida con una sola dosis, como una vacuna contra la gripe o el covid-19.
El director del centro, Jay Evans, y su equipo trabajan en una vacuna contra la tuberculosis desde hace 15 años. Aunque aún faltan cinco años para su distribución amplia, este esfuerzo de investigación y producción se realiza en Montana, un estado que aprobó una de las leyes antivacunas más extremas del país en 2021.
La tuberculosis, conocida como “la pandemia olvidada”, mata hasta 1.6 millones de personas al año, principalmente en zonas empobrecidas de Asia y África. En Estados Unidos, la enfermedad ha aumentado en la última década, y muchos inmigrantes la padecen sin saberlo.
La nueva vacuna, conocida como M72, muestra una eficacia del 50 por ciento, una mejora sobre la BCG, pero el objetivo es llegar al 80 por ciento o incluso mayor.
El uso de adyuvantes es clave para lograr vacunas más precisas. En Montana, se ha creado y patentado un adyuvante sintético llamado UM-1098, que se añadirá a las nuevas vacunas. Además, se utilizan moléculas de saponina de la corteza del árbol de quillay, recolectadas en Chile, como componente clave en la vacuna M72.
Aunque hay margen para mejorar, las vacunas contra el sarampión han alcanzado una efectividad del 95 por ciento.
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