Por Horacio Cárdenas Zardoni
Pues que siguen los festejos de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, ese invento mafufo de Rubén Moreira Valdés para seguir exprimiendo los presupuestos públicos del estado de Coahuila, encargado a Luís Efrén Ríos Vega para que los canalice a donde más convenga a sus intereses, o déjese sus intereses, que sobe sus monumentales egos, haciéndolos aparecer como paladines de lo que nunca se han dignado a voltear a ver a nivel de tierra y de gente, y que no tocarían, porque ensucia sus impolutas (según ellos) manos y conciencias.
Como ya no se les ocurría en que tirar el dinero del que siguen gozando a manos llenas, a diferencia del resto de la administración pública estatal y sobre todo de la Universidad Autónoma de Coahuila, a la que desafortunadamente –para ella– está adscrita, y repito, sin bajarse a las cuestiones meramente operacionales de practicar los derechos humanos, se les ocurrió la gran idea de convocar a un Concurso de Investigación en Derechos Humanos.
No cabe duda de que los de la Academia y los que se dedican a la investigación en este tema en particular, se miden por una tabla de valores diferentes de cualquier otro investigador, de cualquier otra rama del conocimiento. ¿Alguien ha pensado que su tesis recepcional, sus investigaciones tengan por objeto el participar, y desde luego ganar un concurso, para mayor abundamiento, aderezado con una remuneración económica?
No, la gran mayoría de los investigadores valga la repetición, investiga por el saber que va a generar. La inmensa mayoría de quienes se queman las pestañas investigando, experimentando, redactando, concluyendo, disertando, se da de santos con que le publiquen su investigación sin tener que desembolsar dinero por ello, ya ve que de un tiempo para acá se ha convertido en práctica ‘académica’ común, el que los investigadores paguen a las revistas porque les publiquen. De esa manera logran el número de artículos que se les exigen para mantener un puesto o un nivel, no se tardan tanto en el proceso de revisión y aprobación, los revisores no son ni de lejos tan exigentes como en revistas arbitradas serias, en fin, todo es miel sobre hojuelas cuando hay billetes de por medio.
Y no voy a negar que cuando una tesis es buena, o sus sinodales lo recomiendan, el alumno presente su tesis en un concurso, que los hay, nacionales incluso, en que se reconozca el valor de la investigación, pero no era ese el primer objetivo del trabajo. Ahora la AIDH inaugura el concepto de ‘investiga por un billete, lo malo es que lo hace en un campo que debería ser totalmente ajeno a la cuestión económica, si no por otra cosa, porque la gran mayoría de las situaciones que involucran la violación de los derechos humanos de las personas o los grupos, tiene que ver con la carencia de recursos económicos de los individuos violentados, que si tuvieran dinero para defenderse, para hacer valer sus derechos, no cabría el espacio a la violación…
Ahora que, ¿a quienes se dirige la convocatoria?, a estudiantes de la licenciatura en derecho de la AIDH en la categoría de artículo académico, y a alumnos de posgrado, tesistas y público en general a los de la categoría de monografía. Ah… me acuerdo que alguna vez organizamos un concurso de cuento en la Facultad de Economía, y la Tesorería y la Contraloría armaron un borlote tremendo porque no se podía entregar dinero en efectivo a los alumnos, por el concepto que fuera, y no hablamos de los cincuenta mil pesotes que ofrece la Academia para la mejor monografía, 30 para la segunda y 15 para la tercera, o los 15 mil para el mejor artículo, y demás. Vaya a saber cómo van a comprobar el gasto ante la Contabilidad Gubernamental, o si por tratarse de quienes se trate, le den para adelante sin más trámite, cosa que dudamos mucho.
Pero fíjese cómo de perdidos andan los organizadores del concursito, que hasta hacen ‘sugerencias temáticas’ para quienes quieran participar pero no se les ocurra sobre qué escribir: afectación ocasionada por el cambio climático en los derechos humanos, posibles vías de solución en el derecho internacional y nacional, estudio de la legislación y políticas que promueven la inclusión y protección de los dh de las personas con discapacidad, la lucha por la igualdad de derechos de las personas LGBTIQ+ entre otras… todo acá por lo alto, sin aterrizar en nada concreto. Oiga, con que se bajaran de su casa violeta a revisar los expedientes de las denuncias que un día sí y al siguiente también, incluyendo sábados y domingos se interponen ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Coahuila, tendrían para dar y regalar. Pero más… ¿y si se dedicaran, los alumnos, los egresados, los investigadores, las investigaciones, al estudio Y SOLUCIÓN de casos, no valdría la pena escribir sobre esos mismos casos?
Bueno, pues allí lo tiene usted, un juguetito más de Rubén y Luis Efrén, grandes cráneos de la ley, que iban a parir entre ellos una constitución nueva para Coahuila y no alcanzaron a poner nada después de Artículo 1°. Se entretienen dilapidando el dinero que efectivamente, hace mucha falta en labores de búsqueda de personas desaparecidas, nomás por mencionar un tema de todos los días, pero no, se nos agría el vinito.
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