Ciudad de México, 16/09/26 (Más).- Claudia Sheinbaum colocó la defensa de la soberanía nacional como uno de los ejes centrales de los festejos por el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México, primero durante el Grito desde el balcón de Palacio Nacional y, horas después, en el desfile militar del 16 de septiembre.
En ambos actos, la presidenta vinculó la conmemoración histórica con el mensaje de que el país debe preservar su independencia frente a cualquier intervención extranjera.
El concepto de soberanía atravesó las dos ceremonias más importantes de las Fiestas Patrias.
Durante la noche del 15 de septiembre, Sheinbaum incorporó a la arenga tradicional un llamado a mantener a México como una nación libre, independiente y soberana, mientras que en el desfile militar del día siguiente volvió sobre el mismo planteamiento al destacar el papel de las Fuerzas Armadas en la protección del territorio y de la independencia nacional.
En su segundo Grito de Independencia como presidenta, Sheinbaum salió al balcón central de Palacio Nacional ante un Zócalo lleno y modificó la fórmula habitual para incorporar referencias a sectores sociales y principios políticos que su Gobierno ha buscado destacar.
“Viva la independencia, vivan los pueblos indígenas y afromexicanos, vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes, viva la dignidad del pueblo de México, viva la libertad, viva la igualdad, viva la justicia, viva la democracia; viva México libre, independiente y soberano”, expresó durante la ceremonia.
La mandataria también recordó a Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón, junto con Josefa Ortiz Téllez, Gertrudis Bocanegra, Antonia Nava y Leona Vicario. La inclusión de mujeres vinculadas con el movimiento independentista se acompañó de otros elementos simbólicos: la escolta encargada de entregar la bandera nacional a Sheinbaum estuvo integrada únicamente por mujeres y la transmisión oficial tuvo entre sus conductores a representantes de comunidades indígenas, afromexicanas y migrantes.
La conmemoración reunió, según el Gobierno de Ciudad de México, a más de 180 mil personas en el primer cuadro de la capital. Parte de los asistentes llegó desde la tarde para participar en la verbena y presenciar la actuación de Intocable, antes de la ceremonia encabezada por Sheinbaum. La presidenta acudió acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba, y utilizó un vestido elaborado por integrantes del taller Bordado Biulú, conformado por mujeres muxe de Juchitán, Oaxaca.
El énfasis en la soberanía no quedó limitado a la ceremonia nocturna. La mañana del 16 de septiembre, durante el desfile militar, Sheinbaum retomó el mismo concepto ante integrantes del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. En su calidad de comandanta suprema de las Fuerzas Armadas, encabezó el acto acompañada por los secretarios de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, y de Marina, Raymundo Pedro Morales.
En ese escenario, la presidenta vinculó directamente la memoria de la Independencia con la obligación contemporánea de defender al país.
“El 16 de septiembre, día de la Independencia, es la memoria viva de México, significa siempre mantener la frente en alto y gritar a los cuatro vientos que México no será nunca colonia ni protectorado de nadie, México no se doblega, no se arrodilla y México nunca se vende”, afirmó ante las tropas reunidas en el Zócalo.
Sheinbaum sostuvo además que corresponde a las generaciones actuales preservar lo conseguido durante las luchas históricas del país y relacionó la defensa de la soberanía con la búsqueda de justicia social. En su interpretación de la historia nacional, contrastó las corrientes liberales y conservadoras del siglo XIX y estableció un paralelismo político con las diferencias que, desde su perspectiva, continúan presentes en México. Ese planteamiento forma parte del discurso político de la presidenta y no de una caracterización histórica neutral de las fuerzas políticas actuales.

La ceremonia militar comenzó a las 10:00 horas en el Zócalo con honores a la bandera y una revista a las tropas realizada por Sheinbaum a bordo de un vehículo militar. Cerca de 16 mil integrantes de las Fuerzas Armadas participaron en el desfile, que incluyó contingentes del Ejército, Guardia Nacional y Marina, además de vehículos y aeronaves militares. Mujeres paracaidistas participaron en las primeras maniobras de la jornada y descendieron frente a la presidenta y los integrantes de su gabinete.
Los titulares de Marina y Defensa aprovecharon también la ceremonia para reiterar la subordinación institucional de las Fuerzas Armadas al mando civil encabezado por la presidenta. Trevilla destacó la relación entre población y fuerzas militares como elemento de fortaleza nacional, mientras que Morales expuso acciones relacionadas con la defensa del territorio. El desfile tuvo así un componente adicional al conmemorativo: reafirmar públicamente la lealtad de las tropas a su comandanta suprema.
El mensaje desplegado durante las Fiestas Patrias da continuidad a una línea que Sheinbaum ha reforzado durante los últimos meses. El País señala que desde mayo la presidenta ha insistido de manera recurrente en la soberanía en medio de diferencias con Estados Unidos y ha llevado el concepto a actos como la conmemoración de la Batalla de Puebla, mensajes políticos relacionados con su Gobierno y otras celebraciones nacionales. El Gobierno mexicano ha presentado esa posición como una defensa frente a lo que considera posibles intentos de intervención estadounidense en decisiones internas.
El tema volvió a cobrar fuerza a principios de septiembre, después de que Donald Trump difundiera en redes sociales una imagen de un mapa en el que la bandera estadounidense aparecía sobre territorio mexicano. Sheinbaum respondió entonces: “En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”. Esa posición volvió a aparecer, ya integrada directamente a las ceremonias oficiales, durante la noche del Grito y el desfile del día siguiente.
La narrativa oficial de este año también incorporó a migrantes, pueblos indígenas y comunidades afromexicanas al simbolismo de la celebración. Al mismo tiempo, el desfile permitió a Sheinbaum presentar a las Fuerzas Armadas como parte de la defensa institucional de la soberanía. De esta manera, los festejos del 15 y 16 de septiembre combinaron la evocación de la lucha iniciada en 1810 con uno de los conceptos que la presidenta ha convertido en recurrente dentro de su discurso político: la defensa de un México libre, independiente y soberano.
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