El extitular de Ecología estatal advierte que la propiedad privada limita legalmente las posibilidades de frenar nuevos desarrollos. Para Sergio Avilés, la batalla por el área natural está perdida
Por Heriberto Medina
Saltillo, Coahuila, 14/08/26, (Más).- Para el extitular del Instituto Coahuilense de Ecología Sergio Avilés de la Garza, en la Sierra de Zapalinamé y su zona de amortiguamiento prevalecieron los intereses económicos de los propietarios de los predios y de las compañías constructoras sobre la preservación y conservación del área natural protegida.
Más, el periódico digital de Coahuila, reveló cómo la cara urbana de la Sierra de Zapalinamé, a lo largo de nueve kilómetros, quedó fuera de los límites de la zona sujeta a conservación, lo que dejó sin protección por lo menos 900 hectáreas, en su mayoría cubiertas por bosques de coníferas.
Cuestionado sobre los desarrollos habitacionales al sur de Saltillo y la posible equivocación en el trazo de los límites del área natural protegida, Avilés de la Garza consideró que difícilmente puede creerse que se trató de un error.
“Fue consensuado con propietarios y militares; de otra manera, no se podía sacar adelante el decreto del área natural protegida”, explicó, al referirse a los intereses de las Fuerzas Armadas, que también son propietarias de un predio en esa zona.

Dijo que, durante su periodo al frente de la autoridad ecológica estatal, intentó consolidar una nueva área natural protegida en la Sierra de Arteaga; sin embargo, no logró su aprobación debido, precisamente, a la inconformidad de los propietarios de los predios.
Avilés de la Garza, quien fue director del Instituto Coahuilense de Ecología de 1999 a 2005 durante el gobierno de Enrique Martínez y Martínez, comentó que en ese periodo ya era muy grande la inconformidad de los propietarios con el área natural protegida de Zapalinamé, oficializada mediante un decreto algunos años antes, en 1996.
“Sí detuvimos alguno, como en el caso de Medrano. Él decía: ‘Es que mi terreno llega hasta acá’, y el área protegida decía: ‘Es que nosotros llegamos hasta acá; están invadiendo el área protegida’. El decreto marcaba coordenadas y, cuando les pedimos: ‘Bueno, pues modifiquen el decreto para incluir eso’, nos dijeron: ‘No, es que, si le movemos al decreto, nos van a tumbar estas otras partes también. En cuanto abramos la posibilidad de modificarlo, nos lo van a tumbar’, porque ya estaban todos los propietarios en contra del área protegida”, relató.
Una de las estrategias de los constructores y propietarios fue utilizar al Instituto Estatal de la Vivienda, un organismo del propio gobierno, para desarrollar fraccionamientos muy cerca del área natural protegida, enfrentar trámites y procesos legales, y sentar precedentes de asentamientos habitacionales en la zona de amortiguamiento.
Avilés de la Garza mencionó, en particular, el caso del fraccionamiento Lomas Verdes, ubicado muy cerca de Zapalinamé y del Camino del Cuatro, una vía centenaria que atraviesa la Sierra.
Explicó que, en el caso de ese fraccionamiento, al no conseguir la factibilidad para el suministro de agua, el director del Instituto Estatal de la Vivienda le pidió que le ordenara perforar un pozo en una zona de veda.
“Entonces llegó Carlos Chavarría y me dijo: ‘Pídeme, como condicionante, que perfore un pozo para darle agua a ese fraccionamiento, Lomas Verdes’. Yo le contesté: ‘Pero ¿a mí qué? Quien te tiene que dar agua es el Municipio; ellos son quienes deben darte la factibilidad, no yo’. ‘Es que, como es zona de veda, no me la quieren dar; pero, si me lo ordenas tú…’”, recordó. La construcción del fraccionamiento Lomas Verdes se detuvo durante algunos meses, pero después siguió adelante y ahora sus habitantes enfrentan una serie de problemas derivados de su ubicación.

Para Sergio Avilés de la Garza, la batalla por el área natural protegida de la Sierra de Zapalinamé está perdida. En su opinión, en un régimen de propiedad privada es legalmente imposible evitar que un particular construya dentro de un terreno de su propiedad.
“¿Cómo te opones a intereses tan, tan grandes?”, se preguntó. Añadió: “De hecho, desde el punto de vista legal de la propiedad privada, sí pueden ampararse contra un plan de desarrollo municipal que contemple prohibir de plano la construcción en esa zona”.
Estimó que, si se optara por un modelo de expropiación, habría una gran oposición de los propietarios, pues los terrenos se les pagarían a un precio inferior a su valor comercial.
Calificó como imposible impedir cualquier desarrollo que se encuentre en la zona de amortiguamiento del área natural protegida.
En general, la visión de Avilés de la Garza respecto del tema es pesimista y la resume en una frase: “Lo más que podemos lograr, o querer lograr, en esto es ayudar al planeta a morir con dignidad”.

Durante el periodo en el que Sergio Avilés de la Garza estuvo al frente del Instituto Coahuilense de Ecología se construyó el fraccionamiento Lomas Verdes, mientras que el fraccionamiento Las Teresitas avanzó hasta el punto donde posteriormente comenzaría Nuevo Teresitas.
También durante la gestión de Avilés de la Garza fueron invadidos los terrenos más cercanos a las faldas de la Sierra de Zapalinamé, lo que dio lugar al asentamiento irregular denominado Niños Héroes.
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