Los ataques contra el Cártel de Sinaloa son un intento de López Obrador de deslindarse del crimen organizado
REDACCIÓN MÁS / IA
Durante las últimas semanas, tres de las cuatro facciones del Cártel de Sinaloa identificadas por la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) han sufrido golpes significativos por parte de las autoridades de México. Desde la captura o abatimiento de integrantes, hasta el cese de operaciones ilícitas. Pero ¿a qué se debe que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador esté detrás de esta organización criminal a escasos meses de que termine su mandato?
El periodista José Luis Montenegro aclaró en entrevista para Infobae México cuál podría ser la razón. En palabras del comunicador, experto en seguridad y narcotráfico, los recientes operativos realizados en Sinaloa podrían tratarse de un mensaje a la ciudadanía; específicamente como un último intento del gobierno de López Obrador o del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de deslindarse de sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
“Lo que está haciendo el gobierno federal es tratar de deslindarse, aunque sea en el discurso y la acción, de las complicidades que tiene actualmente con el Cártel de Sinaloa. Muchos de los puestos políticos ―y te lo digo porque tengo fuentes muy cercanas― en regidurías, sindicaturas y presidencias municipales son puestos clave para las organizaciones criminales. Muchas de esas plazas en diferentes estados donde domina, como Sonora, Chihuahua, Durango y Sinaloa, fueron puestos por el mismo cártel y por Los Chapitos”, explicó.

El autor del reciente libro Los Chapitos. Radiografía criminal de los herederos del cártel de Sinaloa recordó que los señalamientos del financiamiento de campañas políticas por parte del narcotráfico no son nuevos. “Me parece que estas acciones de los últimos meses simplemente son un mensaje para deslindarse de todos los apoyos, de todas las corruptelas que existen, ya que evidentemente hubo una complicidad por parte del gobierno y del narco para llegar a esa casi hegemonía política que hoy tiene el partido Morena”.
Sin embargo, Montenegro también señaló que los recientes golpes contra el Cártel de Sinaloa han tratado de posicionarse como “grandes”, cuando son menores. “El caso por ejemplo de ‘El R8′, que son personajes que sí son allegados a las piezas grandes del crimen organizado, este supuesto jefe de seguridad de Aureliano Guzmán Loera. Sin embargo, no se ataca a la estructura financiera y operativa: no se congelan cuentas, no se decomisan bienes, no desnudan o develan quienes están detrás del poder fáctico, detrás de estos poderes que manejan los hilos del crimen organizado”, agregó.

LOS ÚLTIMOS GOLPES CONTRA EL CÁRTEL DE SINALOA
El primer hecho se registró el 23 de junio. En Eldorado, Sinaloa, el presunto jefe de plaza de Los Chapitos de dicha región, Raúl Alberto Carrasco Lechuga, fue abatido durante un enfrentamiento con el Ejército Mexicano. ‘El Chore’, como también era identificado, era uno de los hombres más cercanos a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, líder de la facción del CDS dirigida por cuatro hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
Los Chapitos volvieron a sufrir una baja sólo cuatro días más tarde. El 27 de junio, tras una serie de operativos en la capital sinaloense, miembros de la Secretaría de Marina (Semar) capturaron a Rey David S., alias ‘El Oso’, presunto cuñado de ‘El Chore’ y operador de Los Chapitos. Este hombre lleva en las filas del Cártel de Sinaloa desde hace varios años, pues en 2016 también fue detenido por la Marina. En dicho año fue vinculado a Dámaso López Núñez, ‘El Licenciado’, quien a su vez era un hombre cercano a ‘El Chapo’ Guzmán.

El 1 de julio, la Marina, el Ejército Mexicano y la Fiscalía General de la República (FGR) aseguraron seis domicilios en Culiacán donde se fabricaba metanfetamina y fentanilo. Los reportes señalan que el lugar era dirigido por gente de Ismael ‘El Mayo’ Zambada y su hijo, Ismael Zambada Sicairos, alias ‘Mayito Flaco’.
En dichos inmuebles se localizaron documentos, numerario en moneda nacional y extranjera, vehículos de alta gama, armas de fuego, granadas de fragmentación, así como material balístico y equipos de telecomunicación.
También se hallaron sustancias y precursores químicos controlados almacenados en bidones, frascos y botellas que contenían líquidos transparentes, café, amarillentos, utilizados para la fabricación de drogas sintéticas. Además, se incautaron diversos equipos y maquinaria, incluyendo tableteadoras, mezcladoras industriales y emplayadoras, así como material diverso para la manipulación de sustancias químicas.

El último golpe significativo contra el CDS ocurrió el 8 de julio. En esa ocasión, la facción afectada fue la liderada por Aureliano Guzmán Loera, alias ‘El Guano’, hermano de ‘El Chapo’ Guzmán y tío de Los Chapitos.
En los límites de Badiraguato, Sinaloa y El Durazno, Durango, elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional (GN) capturaron a su presunto jefe de seguridad, Luis ‘N’, alias ‘El R8′, en lo que se presume era un operativo para detener al mismo Aureliano. Sin embargo, hombres al servicio del capo habrían decidido sacrificar su libertad para dar tiempo a ‘El Guano’ y que este pudiera escapar por la sierra. Junto a ‘El R8′ también fueron detenidos otros tres sujetos.
Hasta el momento, el presidente López Obrador no se ha pronunciado sobre ninguno de estos hechos.

ANÁLISIS DE LOS OPERATIVOS Y SU IMPACTO EN EL CÁRTEL DE SINALOA
En entrevista para Infobae México, un comunicador apuntó que los recientes golpes contra la organización criminal no afectarán sus operaciones. Aunque el también conocido Cártel del Pacífico ha estado bajo la mira del gobierno de Estados Unidos durante los últimos años, al ser señalado como el principal responsable de la epidemia de fentanilo que atraviesan, la administración de López Obrador no había realizado operativos en contra de este grupo criminal de manera tan continua como se han registrado en las últimas semanas.
Es evidente que los recientes operativos forman parte de una estrategia del gobierno federal para mostrar resultados en la lucha contra el narcotráfico antes de finalizar el mandato de López Obrador. Sin embargo, la efectividad de estos golpes y su impacto real en la estructura operativa del Cártel de Sinaloa aún está por verse.
En resumen, aunque las recientes acciones del gobierno federal representan un esfuerzo significativo por combatir al Cártel de Sinaloa, queda la duda sobre si estos operativos realmente debilitarán a la organización criminal o si sólo se trata de una estrategia política en vísperas del cambio de administración.
Con información de Infobae México
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