Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
El obradorato y sus secuaces, con la finalidad de apropiarse del poder total, han desaparecido una serie de instituciones que eran de un gran apoyo para el país. Yo creo que de toda la sarta de mentiras que dijo esta fue la única que cumplió “mandar a la fregada a las instituciones” Y así, desapareció, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), que era un organismo autónomo creado en 2002 (y autónomo desde 2013 hasta 2019), tenía la función de evaluar la calidad, desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional en educación básica y media superior. Emitía directrices para mejorar la educación y regulaba el sistema de evaluación docente.
También borro del mapa, el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), dicho Consejo tenía como función principal diseñar, coordinar y ejecutar las estrategias de promoción turística nacional e internacional para posicionar a México como destino atractivo, aumentar la derrama económica y diversificar mercados. Operaba como un organismo mixto (gobierno-iniciativa privada. Pero como para él, los ricos eran sus enemigos, pues primero se convirtió en uno y luego desapareció este.
Una de las más grandes metidas de pata fue, la desaparición del llamado Seguro Popular que cambió por el Instituto de Salud para el Bienestar, que también desapareció porque nunca pudieron hacer que funcionara y sus tareas fueron asignadas al IMSS-Bienestar; y mal que bien funcionaba, hasta que con sus “brillantes ideas” lo desapareció, pues como su sistema iba a ser mejor que el sistema de salud de “Dinamarca” pues nunca se consolidó como un buen servicio.
En el camino “tronó” 10 subsecretarías; suspendió la aplicación de 14 encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), canceló proyectos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), determinó la desaparición, primero de 281 y luego de 109 fideicomisos de distinta índole. Además, decidió la desaparición de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) donde ahora nos quieren endilgar es bodrio llamado datos biométricos. La función del INAI servía para garantizar los derechos fundamentales en México: el acceso a la información pública de autoridades federales y la protección de tus datos personales, tanto en entidades públicas como en empresas privadas. Funcionaba como un organismo autónomo que te permitía solicitar información, proteger tu privacidad y reclamar si te niegan estos derechos. Pero ahora no se puede preguntar nada sobre los onerosos gastos del gobierno, porque lo metieron en un laberinto burocrático e inexpugnable bajo el pretexto de la “seguridad nacional”.
El acceso a la información permitía preguntar a cualquier institución gubernamental sobre su gestión, gastos o contratos, y el INAI te apoyaba si la respuesta es negada así es que ahora, el trenecito maya, la refinería dos bocas y el aeropuerto de cuarta, así como otras tranzas más, no pueden ser investigadas. Nos quedamos sin el Coneval, Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, que era el organismo público encargado de medir la pobreza y evaluar las políticas sociales en México.
También determinó eliminar al Instituto Nacional Electoral (INE) y en su lugar crear el Instituto Nacional de Elecciones y Consulta. Para Leonardo Núñez, investigador de mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), fue tramposo desaparecer esas instituciones porque el argumento de la corrupción no se materializó y menos el de la austeridad, pues hoy el presupuesto que ejerce el gobierno es sustantivamente más grande que el que ejerció al principio del sexenio, con un incremento de alrededor de 30% en términos reales. Al principio del sexenio, el llamado capítulo 1,000 de sueldos y salarios, era de un billón 109,000 millones de pesos y hoy tiene un billón 202,000 millones de pesos.
Quitó estancias Infantiles, un programa que ayudaba a madres trabajadoras, se extinguieron al menos 281 fideicomisos públicos, incluyendo 65 del Conacyt, 26 de centros de investigación, 18 de proyectos específicos, como los de protección a periodistas y el fondo para desastres naturales, esas decisiones han tenido consecuencias perjudiciales, un ejemplo de ello, es la desaparición del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN). Este fondo, creado en 1996, tenía como objetivo proporcionar apoyo a los estados y entidades de la administración pública federal en tiempos de catástrofes naturales. El FONDEN desempeñaba un papel vital para la población afectada, al suministrar auxilio y asistencia, con su activación mediante declaratorias de emergencia o desastre entre otros. Este gobierno priorizó la transferencia directa de recursos económicos en lugar de servicios.
De los eliminados y que estaba comprobado, mediante evaluaciones de política pública, que eran relevantes por su contribución en la disminución de la pobreza, se encuentran el de Apoyo a la Vivienda, operado por Sedatu; el de Atención a Jornaleros Agrícolas, de Bienestar; el de Empleo Temporal, de Bienestar, SCT y Semarnat; el de Comedores Comunitarios, de Bienestar, el de Apoyo a la Comercialización, de SADER; el de Formación de Recursos Humanos basada en Competencias, de la SEP; el de Apoyos para la Protección de las Personas en Estado de Necesidad, de Salud y el de Consolidación de reservas Urbanas, de Sedatu.
El obradorato no llevó a cabo una administración pública más austera, sino que lo único que se hizo fue quitarle dinero a las dependencias y entidades públicas que no le interesaban al presidente para redireccionarlas hacia las que sí le interesaban, particularmente hacia el sector militar quienes se convirtieron en “chile de todos los moles”, pues los puso a realizar todo tipo de actividades que nada tenía que ver con la función del ejército estipulada en la Constitución mexicana.
Tenemos una administración pública pauperizada, con un gobierno que no da una, donde la capacidad para enfrentar problemas es mucho menor que al principio del sexenio. Tenemos un Estado menos eficiente para enfrentar muchos de los problemas de nuestro país, como el narcotráfico, la inseguridad, el desempleo y la pobreza extrema. Y miren, destruyó todo y hoy anda mendingando con una “asociación civil” para ayudar a otro país.
Con información de la Red.
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